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China

Arte chino
















Zhang Yimou, brillante cineasta y escenógrafo, icono cultural de la "Nueva China", ilustra también las contradicciones del arte chino, en situación de difícil equilibrio entre el control y la censura gubernamental, la desbordante creatividad de sus vanguardias y el peso, aún considerable, de la tradición y los gustos convencionales del público mayoritario.

Yimou ha experimentado por igual el elogio de la elitista crítica ilustrada europea (ver, sino, sus films "Sorgo Rojo", "Vivir" o "Ni uno menos), la aclamación del público por sus espectáculos de masas (inauguración de los JJOO de Beijing 2008 o la franquicia de "shows" turísticos "Impressions"), la represión política (2 años de sanción profesional y prohibición del citado film, Vivir), el escarnio por sus devaneos con artistas y sus infracciones de la ley del hijo único (tiene 7 hijos reconocidos, 3 con su actual esposa) y, últimamente, no pocas acusaciones de haberse vuelto (artísticamente) algo "acomodaticio", quién sabe si por razones políticas o económicas (o ambas).

No obstante, la belleza plástica, la elegancia escénica, la intensidad dramática y los valores humanos de sus mejores films, que ahí quedan, superan cualquier debate sobre el personaje (algo parecido a lo que le ocurre al escritor y premio Nobel, Mo Yan), y le sitúan entre lo mejor del universo artístico de China y de su notable esfuerzo por actualizar el discurso y los formatos de las artes visuales.

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La lectura de Sueño en el pabellón rojo (Hóng Lóu Mèng, 红楼梦), uno de los cuatro grandes clásicos de la literatura china, supone un exigente reto literario (2 volúmenes, 2371 páginas en la edición española de Galaxia Gutenberg, año 2010), que la calidad de la novela compensa con creces.Inicialmente, el relato transcurre con una lentitud aparentemente exagerada: el autor se recrea en la descripción hiperdetallista de los personajes, espacios y situaciones, por lo que se suceden, sin un orden o una finalidad muy precisas, secuencias muy diversas.

Así, en el libro encontramos desde la descripción minuciosa de los elegantes jardines y pabellones tradicionales de la mansión, hasta las prolongadas veladas poéticas del grupo de jóvenes protagonistas; desde la pictórica narración de efectos de una nevada sobre el paisaje, hasta el minimalista juego de pequeños y grandes malentendidos entre señores y sirvientes; desde la práctica de juegos tradicionales en grupo, con predominio de las modalidades de pago de prenda (beber una copa y componer un poema...) hasta la organización una ceremonia budista en la casa principal.

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No es posible definir la poesía de Du Fu (杜甫) en pocas palabras, precisamente las que apenas necesita el elegante y magistral poeta del período Tang para destilar (decantar) mediante equilibrada simplicidad y evocador simbolismo la esencia de la naturaleza humana, convirtiendo en arte los principios del Tao.

Du Fu dibuja, compone, medita; mediante la sosegada armonía entre el sonido, la palabra (ideograma) y la idea, viajando en el tiempo, articula un sentimiento, una reflexión que apenas se percibe sino cerrando los ojos, pensándola y sintiéndola simultáneamente.
La comprensión completa requiere la contemplación del carácter-ideograma chino, preferiblemente en su forma tradicional, y la musical entonación correspondiente, con la ayuda de la transcripción fonética o "pinyin". No obstante, una excelente traducción del idioma propio (ver, por ejemplo, en castellano, "Bosque de pinceles", Editorial Hiperión, 2006), acompañando los "hanzi" y el "pinyin", también nos puede proporcionar una experiencia sobrecogedora (psicológica, sensorial, algo así como la meditación en movimiento del "tai ji quan" )

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El cine negro es un género cinematográfico con origen en Estados Unidos asociado con un cierto tipo de crítica social: los personajes son por lo general antihéroes de moral dudosa y conducta criminal, y los directores no evitan, más bien se centran, en la representación de lo más sórdido y oscuro de la sociedad que los rodea.

Este tipo de cine, con variadas y notables influencias literarias (Raymond Chandler, Graham Green, Arthur Miller....), generó grandes películas, consideradas en algún caso obras maestras de la cinematografía, tanto por su estilo directo, seco y sin concesiones como por su formato innovador.No me parecía un formato adecuado para relatos de la China actual hasta que pude ver y quedar realmente impresionado y fascinado por las películas Black Coal, de Diao Yinan (el año pasado), y A touch of sin, de Jia Zhangke (en 2013).

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El "guzheng" (古筝) simboliza la capacidad evocadora de los instrumentos de música tradicional china; los sonidos prolongados, reverberantes y oscilantes de las composiciones de guzheng evocan paisajes en movimiento y sensaciones de contacto profundo con la naturaleza.
Esta sensibilidad es muy propia del taoísmo, corriente espiritual de simplicidad natural con notable influencia en el arte tradicional de China. El "guzheng", cuya traducción comparada más aceptada en español es "cítara", ocupa un lugar destacado en el instrumental musical chino de cuerda, junto con la "pipa" o laúd; el violín de 2 cuerdas o "erhu/nanhu", y el "guqin", o cítara de 7 cuerdas, un instrumento muy popular, y muy parecido al "guzheng", pero de sonido más bajo y suave, al que me refiero cinematográficamente más adelante.

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"The good earth" (La buena tierra, 1932) define el legado occidental del período colonial en China, en su mejor versión (la del humanitarismo bienintencionado), una aproximación desde el conocimiento, la empatía y el respeto cultural, mostrando en la forma (estilo simple, directo, austero, emotivamente contenido) el mensaje del fondo (austeridad, constancia, compromiso, resiliencia del campesino chino)

La obra de Pearl Sydenstricker Buck, escritora norteamericana y premio Nobel de Literatura en 1938, es una paradójica consecuencia de los "tratados desiguales" del siglo XIX, que impusieron por la fuerza la presencia occidental en China, por razones militares y comerciales, fundamentalmente, pero también religiosas.

Sin embargo, el proselitismo evangélico no sólo aportó un considerable flujo de misioneros, cuya presencia no estuvo exenta de conflictos (guerra de los bóxers, 1899-1900), sino también educadores, médicos, enfermeras, artistas y artesanos, arquitectos e ingenieros, que ayudaron a introducir las bases de la ciencia y la educación modernas en China.

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Anna May Wong (1905-1961), actriz de origen chino pero nacida en Estados Unidos, fue la primera gran diva oriental del cine de Hollywood. Sin embargo, y a pesar de su éxito, Wong acabó siendo un personaje en medio de ninguna parte, incomprendida en su China natal, discriminada en Estados Unidos por su origen racial y, según algunas fuentes, por su orientación sexual (rumores no demostrados de relaciones con Marlene Dietrich y la directora Leni Riefenstahl), es decir, el personaje perfecto para el gran show mediático de Hollywood
Wong había llamó la atención del público, durante los años 20, en películas mudas de imprecisa e improbable ambiente oriental, con papeles secundarios de estereotipada y misteriosa "Dragon Lady" (fuerte, astuta, dominante), arquetipo chino procedente del mundo del comic ("Terry and the pirates", de Milton Caniff).
La actriz alternaba entonces Estados Unidos con Europa, especialmente Gran Bretaña, donde tuvo un notable éxito e incluso le ofrecieron papeles protagonistas en películas taquilleras ("Picadilly", 1929) y adquirió fama por su elegancia en el vestir como icono de la moda, por la que fue premiada en varias ocasiones, ya en los años 30.
Sin embargo, Wong no pudo obtener probablemente el mejor papel de mujer china en rol positivo escrito hasta entonces, el de O-lan, la abnegada y sacrificada esposa de Wang Lung en la película "The Good Earth", basada en el libro de Pearl S. Buck, Premio Nobel de Literatura en 1938 (ver artículo en este blog). Este papel no sólo parecía hecho a medida para ella, que ya lo reclamó el año de publicación de la novela (1931), sino que la hubiera convertido en una de las mejores actrices del momento, dadas las expectativas generadas por el film, que ganó dos Oscar (entre ellos, el de mejor actriz principal, Louise Rainer)
El artículo completo, en formato pdf
 
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