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Guangzhou (China) y Nagasaki (Japón), historias paralelas de aislamiento y apertura

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 3/7/2016 18:29:00

Selección de imágenes históricas y actuales (octubre y noviembre 2015) de las colonias comerciales
extranjeras de Nagasaki (Dejima, Dutch Slope, Glover Garden) y Guangzhou (Shamian)

Durante más de dos siglos, y prácticamente en paralelo (entre los inicios del siglo XVII y mediados del siglo XIX, aproximadamente), los imperios chino y japonés decidieron aislarse económica y culturalmente del resto del mundo. Dos ciudades (Cantón o Guangzhou, en China, y Nagasaki, en Japón) , únicas puertos autorizados para el comercio exterior (bajo restricciones muy severas), simbolizaban entonces el aislamiento impuesto por sus gobernantes (la dinastía imperial Qing, en China, y la familia gobernante de los "shogun" Tokugawa, en Japón).

Gran Bretaña, en el caso chino, y Estados Unidos, en el caso japonés, forzaron la apertura comercial hacia mediados del siglo XIX, aprovechando su superioridad tecnológica y militar. El resultado inmediato de aquella imposición colonialista fue muy desigual: bajo el liderazgo del emperador Meiji, Japón modernizó su educación y su economía con notable éxito en apenas 30 años y en 1895 ya era una potencia militar e industrial en Asia, mientras que China atravesó una larguísimo período de crisis sucesivas y proyectos frustrados de cambio del que no ha podido resarcirse hasta bien entrado el siglo XXI.

Los barrios coloniales de Guangzhou, en particular la isla de Shamian, y la isla artificial de Dejima, el Dutch Slope y el Glover Garden, en Nagasaki, se encuentran hoy en día en perfecto estado de conservación, y son el mejor ejemplo de legado histórico para los viajeros interesados en formarse una imagen de aquel choque cultural, que desencadenó un proceso de transformaciones, crisis y conflictos que todavía no han finalizado.

Ambas ciudades mantienen hoy en día el estilo de vida cosmopolita que les caracterizaba. No son protagonistas principales o únicos de la participación oriental en el mundo globalizado (particularmente Nagasaki, ciudad mediana en contraste con la metrópolis cantonesa, uno de los centros de la economía china en el sur), pero ambas parecen conservar el espíritu de sociedad abierta que les ha acompañado durante siglos.


Mansiones y jardines en el barrio colonial restaurado de la isla artificial de Shamian, Guangzhou, octubre 2015

La puerta del "Reino del Centro" (中国)

China y Japón vivían por entonces bajo regímenes feudales "perfectos", en sociedades fuertemente jerarquizadas y étnicamente homogéneas, liderados por emperadores legitimados religiosamente y gobernados por élites con un elevado grado de refinamiento cultural (los nobles de origen manchú y los "mandarines" en China y la nobleza territorial del "bakufu" y la clase "samurai" en Japón).

En China, tras una tradición secular de comercio exterior (la "ruta de la seda"), y notables empresas expansionistas (la célebre expedición asiático-africana del almirante eunuco Zheng He, en el siglo XV, en los inicios de la dinastía Ming), los emperadores y la clase gobernante aislaron China del resto del mundo, desarrollando el concepto político de "reino del centro" (Zhong guó, 中国, un nombre que pervive en la actualidad).

Igual que en la Roma clásica, los extranjeros más allá de las fronteras (en particular, más allá de los 6.000 kilómetros de la Gran Muralla, en el norte) eran considerados "bárbaros" (y, en su acepción más popular, como "demonios") (una interesante revisión sobre la pervivencia en el tiempo de esta dialéctica se puede encontrar en "El Dragón y los demonios extranjeros", del historiador y politólogo Harry G. Gelber, RBA, 2007) .

Este principio declaraba asimismo la autosuficiencia económica y, sobre todo, cultural y religiosa, de la comunidad china que, sin perjuicio de los vasallajes o las conquistas exteriores estratégicas (Tibet, Xinjiang y Mongolia), afirmaba no necesitar nada del exterior.

Esta ilusión de "mundo completo, perfecto e inmutable", asentado sobre los seculares principios confucianos (y neoconfucianos) y ajeno a las turbulencias e imperfecciones exteriores, justificaba el cierre "sanitario" de sus fronteras. El largo reinado del emperador Qianlong (1735-1799), emblema de la exquisitez cultural y artística del período Qing-Ming, consolidó esta percepción.

Al margen del enclave portugués de Macao (la primera y única cesión territorial libremente consentida por China, bajo administración portuguesa y soberanía china entre 1557 y 1887, luego colonia portuguesa y, finalmente, la última en desaparecer, en 1999), los comerciantes extranjeros interesados en los clásicos productos de lujo chinos (seda, porcelana, lacados y té) sólo tenían autorización para comerciar en la ciudad de Cantón (Guangzhou) durante la estación seca (otoño-invierno), período durante el cual algunos de ellos tenían autorización para residir en el barrio de las "Trece factorías", en la ribera del Río de la Perla


Plano y cuadros del siglo XIX que representan el recinto internacional de las "Trece factorías" de Cantón/Guangzhou, antecedentes
del asentamiento francobritánico de Shamian. La flecha señala la localización de la factoría española, cuya bandera
se puede observar también el el cuadro superior izquierdo

Este barrio, del que apenas se conoce su ubicación (algo alejada de la actual ribera del río), estaba compuesto por varios edificios de arquitectura occidental, según los dibujos y los grabados de la época. Las edificaciones, no obstante, en su mayoría almacenes (y, entre ellas, una "factoría" española, subalterna del principal centro comercial español de la zona, las Islas Filipinas) estaban formalmente bajo titularidad de las familias de comerciantes chinos que constaban como "anfitriones", férreamente supervisados por estrictos (y/o sobornados/sobornables) funcionarios imperiales (mandarines).

Los comerciantes occidentales (principalmente, británicos) apenas lograban vender algunas de sus extravagantes mercancías (principalmente relojes, y algunos pianos) y casi ningún textil, (por su baja calidad o alto coste comparativo) para compensar la balanza comercial desfavorable (una constante de las relaciones comerciales entre Asia Oriental y Occidente, incluso en la actualidad)


Mansiones y jardines en el barrio colonial restaurado de la isla artificial de Shamian (antiguo
distrito británico), avenida peatonal Shamian Dajie, Guangzhou, octubre 2015

La situación cambió radicalmente con las revoluciones burguesas de Occidente, el "mercantilismo", el desarrollo industrial, tecnológico y militar y su inevitable correlato, la expansión colonial. La presión exterior puso en evidencia no sólo la ilusoria autosuficiencia china (al igual que, poco después, la japonesa) sino también, la debilidad socioeconómica, las desigualdades y la corrupción (El libro "The opium war", de Julia Lovell, mediante el análisis de las propias fuentes chinas, pone de manifiesto la ineficacia, corrupción e ineptitud de los funcionarios imperiales, y el progresivo distanciamiento de las élites manchús de la población "han")

Las guerras del opio (1839-42 y 1856-1860) y los tratados resultantes (Nanjing, 1842, y Beijing, 1860) impusieron el perverso comercio del opio hindú, para reequilibrar la balanza comercial, con graves consecuencias sociales para la población china, pero, sobre todo, ensancharon la estrecha puerta comercial cantonesa con nuevos puertos francos, marítimos y fluviales (Hong Kong, Xiamen/Amoy, Ningbo, Shanghai, Tianjin, Nanjing, Hankou....)


Planos, cuadros y fotografías históricas del barrio colonial de Shamian, tomadas de la sala de exposiciones
situada en la avenida Shamian Dajie, octubre 2015

Aunque fue desplazada progresivamente en importancia por la colonia británica de Hong Kong y el puerto internacional de Shanghai, Guangzhou/Cantón mantuvo e incluso amplió su condición de ciudad internacional. No obstante, con el tiempo, la ciudad también se convirtió en foco de descontento, protesta y resistencia hacia el colonialismo (fue uno de los cuarteles del líder nacionalista y cofundador de la República de China en 1911, Sun Yat Sen). Así, Guangzhou conserva, elegantemente restaurado, en un edificio de arquitectura colonial, antigua sede oficial, un espacio conmemorativo sobre el alzamiento revolucionario de 1923.


Museo dedicado al movimiento revolucionario de diciembre de 1923
(el segundo alzamiento de Guangzhou), situado en un edificio de estilo colonial, antigua sede oficial, en la calle Qiyi 

De hecho, la segunda guerra del opio también empezó en Cantón, donde la población local, con la indolente complicidad de los representantes imperiales, boicoteaba las pretensiones de la población extranjera (comerciantes, misioneros, profesionales, diplomáticos...) de instalarse de manera permanente en la ciudad, más allá de los estrechos límites de las 13 factorías, con privilegios judiciales de extraterritorialidad, de acuerdo con una de las cláusulas del Tratado de Nanjing

Los combates destruyeron el recinto de las 13 factorías, que estaban situadas fuera de las murallas de la ciudad, en el espacio ocupado actualmente por el "Wenhua Gongyuan", o Parque de la Cultura. Tras una estancia provisional en Honam (el actual distrito de Haizhu), la colonia extranjera decidió instalarse, muy cerca, en Shamian, convirtiendo la ribera arenosa del Río de la Perla en una isla artificial de acceso limitado, con una parte interior canalizada y accesible por tierra mediante varios puentes con puestos de control.


Localizaciones de la isla de Shamian y del recinto de las "Trece Factorías" en un mapa
de la época (izquierda) y en dos mapas actuales

Al igual que en las otras concesiones internacionales (por ejemplo, Gulangyu, en Xiamen), los "bárbaros" extranjeros optaron por crear enclaves "seguros" y también "exclusivos" para protegerse de la población local, y recrear su propio estilo de vida, con los antiguos almacenes, pero también bancos, escuelas, clubs, consulados, hospitales, parques o iglesias

Gran Bretaña (la parte occidental, 2/3 del terreno) y Francia (la parte oriental, el tercio restante), que habían protagonizado la segunda guerra del opio, se dividieron el control del pequeño islote y urbanizaron aquel espacio con notable estilo alternando mansiones, iglesias y edificios oficiales con viviendas más modestas


Fotografías actuales (octubre 2015) y del siglo XIX de la Iglesia protestante en la parte
británica del barrio colonial de Shamian


Iglesia católica (Capilla de Nuestra Señora de Lourdes) en la sección francesa de la isla colonial de Shamian, octubre 2015

En el apogeo del colonialismo occidental en China (entre 1860 y 1910), la colonia occidental se fue expandiendo por otros enclaves de la ciudad, bajo el impulso misionero, sanitario y educativo de las iglesias evangélicas, principalmente. Este fue el caso del actual distrito de Dongshan, en la parte este del centro de la ciudad, donde se instalaron no sólo misioneros o profesores, sino también líderes del partido nacionalista Kuomintang, e incluso centros de reunión del Partido Comunista.

Igual que en el resto de las ciudades portuarias, y en abierto contraste con otras lacras del colonialismo (racismo, explotación, comercio desigual, tráfico de personas), la interacción entre chinos y "bárbaros" tuvo algunos efectos positivos sobre la economía y la sociedad urbanas (nuevos modelos educativos o de asistencia sanitaria, primeros ferrocarriles y teléfonos, primer sistema de fiscalidad aduanera moderno...), aunque, en contra de lo que esperaban los nacionalistas chinos, no logró el simultáneo efecto de modernizar y emancipar el país, a diferencia de lo que había sucedido en Japón con la "revolución" Meiji, tras la apertura forzada por la flota norteamericana liderada por el comodoro Perry (1853).


Edificios, antiguas mansiones e iglesia evangélica en el barrio colonial de Dongshan, en Guangzhou, octubre 2015

En cualquier caso, y tras un período de indiferencia y abandono (curiosamente, la mayor parte de las edificaciones, igual que en Tianjin, Shanghai o Xiamen, sobrevivieron la furia antioccidental de los Guardias Rojos durante la Revolución Cultural, 1966-76), los enclaves de Shamian y Dongshan lucen hoy bellísimamente restaurados, y sus elegantes mansiones y avenidas están ocupadas, sobre todo, por hoteles, viviendas, comercios y museos, pero también algún consulado (como el de Polonia, en Shamian Dajie), como en sus ya lejanos "buenos tiempos"


Edificios y antiguas mansiones en el distrito francés de la isla de Shamian. En las fotografías del lado izquierdo, 
la antigua sede del Consulado Francés, octubre 2015

Las autoridades locales y sus socios del sector privado parecen haber acertado no sólo en la recuperación de la piedra en las fachadas exteriores, o en la paleta de colores de los distintos edificios, sino también en el cuidado de las avenidas y, sobre todo, los jardines. La amplísima y peatonal Shamian Dajie, que divide el islote en dos, de este a oeste, con sus árboles, arbustos, flores, farolas, fuentes y estatuas, constituye un inverosímil y relajante espacio de paseo, sin apenas tráfico, difícil de creer entre el rugido de la colosal metrópolis (11,2 millones de habitantes) de la que forma parte.


Esculturas de bronce en la avenida Shamian Dajie y calles aledañas, octubre 2015

De hecho, el islote de Shamian, igual que el parque Wenhua, forma parte del centro de la ciudad, y es accesible mediante la línea 1 de metro (estaciones Wenhua y Huangsha), que también conecta con el antiguo distrito occidental de Dongshan (estación Dongshan Kou, situada a unos 10 minutos del citado distrito)


Vistas de la isla artificial de Dejima, antiguo barrio colonial y factoría comercial holandesa, 
Nagasaki, noviembre 2015

Japón, de imperio aislado 
a sociedad avanzada en 30 años

En un área cultural (Asia Oriental) donde no sólo no sorprende, sino que también se integran con facilidad las paradoja, no debe sorprender que el aislamiento exterior japonés fuera más estricto que el chino (preveía la pena de muerte para la emigración no autorizada o la práctica de religiones "extranjeras", particularmente, el cristianismo), pero que, en cambio, la apertura económica y cultural forzada por los norteamericanos en 1853 se asimilara con más rapidez e incluso permitiera la emancipación política del país en un tiempo récord, y su conversión en gran potencia en 1905, tras su legendaria victoria naval sobre la flota rusa en la batalla de Tsushima.

El símbolo de esta paradójica modernización de Japón fue el enclave comercial internacional de Dejima, en Nagasaki, lo que explica su temprana declaración como patrimonio cultural por el gobierno imperial japonés en los años 20 del siglo pasado.

Dejima era en origen una "factoría" portuguesa, uno de los puertos autorizados para el comercio con Occidente en la isla occidental de Kyushu, entre la segunda mitad del siglo XVI y el primer tercio del siglo XVII. Los portugueses y los holandeses rivalizaban entonces por el comercio de los productos asiáticos de lujo con más demanda en Europa (especias, seda, porcelana).


Cuadros y  planos históricos de Dejima procedentes del Museo de la ciudad de Nagasaki, y mapa actual y fotografías recientes 
de la factoría comercial y barrio colonial holandés, noviembre 2015

Los comerciantes holandeses, y los misioneros hispanoportugueses (el líder jesuita Francisco Javier había desembarcado en la actual Kagoshima, en el sur de la misma isla de Kyushu, en 1543) llegaron en un momento de gran turbulencia política y militar entre los diferentes señores feudales japoneses, apoyados por ejércitos de caballeros "samuráis" e infantería campesina.

Los europeos trataron de influir en la situación militar, introduciendo el comercio de armas de fuego, y política, mediante la presencia de los jesuitas portugueses en las casas nobles (algo que también trataron de hacer en China, en el mismo período, pero bajo el liderazgo de misioneros italianos y holandeses de perfil más intelectual y tolerante y menos político y dogmático, como Matteo Ricci, Michele Ruggeri, Ferdinand Verbiest y Johan Adam Schall)

Los portugueses lograron establecer una base comercial en la bahía de Nagasaki y monopolizar el comercio de la seda china, vía Macao. El noble local converso otorgó la administración de la ciudad a los jesuitas. Mientras, los comerciantes holandeses de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (la primera gran corporación multinacional de la historia de la humanidad) habían instalado su primera factoría en Hirado, al norte de Nagasaki, en la costa oeste de la isla de Kyushu.


Localización actual de las factorías comerciales portuguesas y holandesas de Hirado y Dejima (Nagasaki) en Japón, 
concretamente, en el noroeste de la isla occidental de Kyushu

El objetivo principal de los jesuitas portugueses era impulsar la cristianización, algo que lograron sobre todo en la isla de Kyushu (con varias conversiones entre la nobleza), pero implicándose en exceso en el conflicto político y creando tensiones sociales y religiosas con las religiones locales, fuertemente arraigadas en la tradición (principalmente, el Shinto y el budismo).

Este decidido proselitismo e intervencionismo militar y político de los jesuitas fue la causa principal del cierre de fronteras en Japón. Tras el conflicto final entre los nobles unificadores (Nobunaga, Hideyoshi y Tokugawa), decidido en la legendaria batalla de Sekigahara el año 1600, el clan vencedor Tokugawa, con el destacado asesoramiento militar y político del navegante y aventurero británico William Adams, el primer occidental en adquirir el grado de "samurai" (inspirador del "best seller" de James Clavell "Shogun"), ya instalado en Edo (la actual Tokyo), bajo el liderazgo espiritual que no político del emperador instalado en Kyoto, inició una política de restricción hacia las actividades comerciales y misioneras de los españoles y los portugueses, mientras toleraba la de holandeses y británicos, con menos interés en intervenir en los asuntos internos japoneses.

Tras una revuelta de creyentes católicos en la cercana península de Shimabara, reprimida con dureza (los rebeldes fueron ejecutados en las ardientes calderas del cercano volcán Unzen que pueden verse en las fotografías), el "shogun" (gobernador) Tokugawa Iemitsu decidió construir la isla artificial de Dejima en la bahía de Nagasaki, unida con la ciudad por un puente, y recluir allí a los comerciantes portugueses hasta su expulsión definitiva en 1639


Calderas volcánicas ("onsen") en la localidad de Unzen-Onsen, al pie del volcán Unzen, 
en la península de Shimabara, isla de Kyushu, al norte de Nagasaki, donde fueron ejecutados 
los rebeldes cristianos tras la revuelta de 1638, fotografías correspondientes a noviembre de 2015

Durante dos años, la base comercial estuvo abandonada hasta que en 1641 los holandeses decidieron abandonar su base en Hirado e instalarse en Dejima, dadas sus inmejorables condiciones para el comercio y, sobre todo, para la navegación. La profundidad y longitud de la bahía de Nagasaki ofrecía un refugio inmejorable para los veleros durante la temporada de tifones, entre mayo y octubre.

El "shogun" también autorizó la presencia de navegantes y comerciantes chinos, que se instalaron en un barrio propio, muy cerca de la isla de Dejima, uno de los primeros "Chinatown's" del mundo. El barrio chino sobrevive en la actualidad, aunque apenas se conservan, en el propio barrio y en las colinas cercanas, algunos templos budistas de inspiración arquitectónica "ming"


Arriba, imágenes del actual "Chinatown" de Nagasaki, vecino de la isla/barrio colonial holandés de Dejima, asentado sobre
el recinto del asentamiento histórico de la colonia comercial china. Abajo, templo budista Sofuku-ji y "puente de los anteojos", construidos por
los comerciantes chinos en la ciudad, noviembre 2015

Las medidas de Tokugawa contra la influencia extranjera fueron draconianas. Los extranjeros que entraran en Japón sin autorización, y los japoneses que fueran descubiertos tratando de emigrar serían ejecutados. Las religiones cristianas fueron prohibidas y el comercio exterior fue limitado a la factoría de Dejima, donde se permitía la entrada de algunos productos de lujo, pero no armas (ni tampoco libros.....).

Estas drásticas medidas encajaban no obstante en el modelo de gobierno establecido ("bakufu"), fuertemente jerarquizado en dominios gobernados por nobles ("daimios") y administrados por austeros "samuráis". La clase samurai, clave en la posterior modernización, cuidaba tanto su formación militar como intelectual, bajo la influencia del modelo confuciano chino y la inspiración espiritual del emperador y el Shinto. Este modelo se asentaba sobre una economía agraria (la propiedad se medía por "koku", unidad equivalente al arroz necesario para alimentar a una persona durante un año) y en una sociedad tradicional "perfecta" y autosuficiente.


Sucesión de fotografías y cuadros históricos sobre la presencia holandesa en Dejima, Nagasaki, entre los
siglos XVII y XIX, e imágenes de las primeras mansiones construidas por la colonia extranjera en la ciudad,
Museo de la ciudad de Nagasaki, noviembre de 2015

Igual que en China, los gobernantes japoneses consideraban "perturbadora" la influencia extranjera, especialmente la occidental, pero su control era mucho más estricto, y preciso. El Museo de la Ciudad de Nagasaki acredita la llegada de 606 barcos de la todopoderosa Compañía Holandesa de las Indias Orientales (cuya base principal era Batavia, en la isla de Java, Indonesia) entre 1641 y 1847, cuya mercancía de entrada eran productos chinos de lujo, y la salida, cobre, plata, porcelana de la cercana Saga/Arita y arroz

Esta política oficial, conocida como "sakoku", impedía el paso de los comerciantes occidentales hacia la ciudad de Nagasaki, administrada directamente por el "shogun" mediante un gobernador, salvo para gestiones oficiales, y sólo permitía la entrada en Dejima de comerciantes, intérpretes, cocineros, empleados y de las llamadas "yujo" o "mujeres de placer".


Arriba, a la izquierda, grupo de "yujo" o mujeres de placer, en una fotografía de finales del siglo XIX. El resto de 
las fotografías corresponden a esculturas y exposiciones situadas en el Glover Garden de Nagasaki, 
en homenaje a la ópera "Madame Butterfly", de Puccini, cuya acción transcurre en la ciudad a principios del siglo XX.

Estas mujeres, junto con las refinadas "geishas", crearon una mística entorno del placer oriental entre los viajeros occidentales cuyo emblema más logrado es la ópera de Puccini "Madame Butterfly", cuya trama se sitúa precisamente en la ciudad de Nagasaki, en la segunda mitad del siglo XIX, tras la apertura forzada por los norteamericanos y el final del "sakoku".

Por contra, los oficios religiosos estuvieron prohibidos hasta el siglo XIX (la práctica entre los centenares de habitantes extranjeros de la isla se ceñía muy probablemente al ámbito familiar privado), momento en que se inició la construcción de las primeras iglesias, ya dentro la ciudad de Nagasaki.


Libros, reproducciones e imágenes sobre objetos y procedimientos científicos y tecnológicos relacionados con
 el "rangaku", Museo de Nagasaki (noviembre 2015) y otras fuentes

El "rangaku" (estudios holandeses), 
inicio de la modernización

Sin embargo, el estricto "sakoku" fue compensado mediante el "rangaku" (literalmente, estudios holandeses), la adquisición de conocimientos sobre ciencia, tecnología y medicina occidentales, especialmente durante los siglos XVIII y XIX. Esta política fue tolerada sino impulsada por el "shogun", y, especialmente, por los nobles de la isla de Kyushu. Sus principales receptores y transmisores eran los intérpretes de holandés de la ciudad (más de un centenar) y, en última instancia, los beneficiarios eran los administradores "samurai" que, con autorización y bajo control de los funcionarios imperiales, se desplazaban hasta Nagasaki.

El "rangaku", que pone de manifiesto una mentalidad más abierta y menos dogmática de la que formalmente aparentaba el reino, fue clave en el rápido desarrollo tecnológico japonés del siglo XIX, y en su rápida recuperación tras la Segunda Guerra Mundial.

Este intercambio estableció un factor claramente diferencial con China, donde el intenso intercambio cultural, educativo y científico que tuvo lugar en las 80 concesiones internacionales (ver el ejemplo de Xiamen en este enlace) fue más tardío y chocó duramente primero con los tradicionalistas de la corte imperial, luego con la ausencia de poder central del período de los señores de la guerra, la guerra civil y la ocupación japonesa (1911-1949) y finalmente con las ineficientes i aislacionistas políticas económicas del maoísmo

Los "estudios holandeses" (con puntuales aportaciones alemanas) eran sinónimo de progreso, tolerancia, laicidad (contrapuesto al proselitismo cristiano que tanto temían los shogunes) y modernización en un período clave de la revolución científica mundial. Los intercambios, que tuvieron lugar principalmente en la ciudad de Nagasaki, se centraron principalmente en los estudios médicos, la física, la electricidad, la química, la óptica, la mecánica, la aerostática, la geografía o la biología. Estos contenidos eran difundidos con posterioridad en Japón por sus privilegiados alumnos.

En el siglo XIX, los científicos del "rangaku", muchos de ellos de origen "samurai" y noble, se convirtieron en modernizadores políticos, especialmente en los dominios de las islas Kyushu, y en particular, en al poderoso señorío de Satsuma (en el sur de la isla), uno de los principales apoyos militares de la Revolución Meiji (1868).

Este dominio había logrado enriquecerse con el comercio de manera indirecta, mientras impulsaba el conocimiento científico entre sus "samurai" más capaces, a pesar de la prohibición del "shogunato". Lo hizo convirtiendo en vasallo el Reino de las Islas Ryukyu (la actual Okinawa), desde donde llegaban mercancías procedentes de China


A mediados del siglo XX, el gobierno local de Nagasaki decidió concentrar las mejores mansiones occidentales de Nagasaki en
los jardines de la colina Glover, donde está la mansión del célebre empresario británico (foto central izquierda)
no muy lejos de Dejima y del barrio occidental constuido alrededor de la cuesta del holandés (Dutch Slope)

Tras la apertura forzada por la flotilla norteamericana del comodoro Perry en 1853 (en Uraga, cerca de la actual Tokyo) y los tratados desiguales de Kanagawa (1854) y Harris (1858), los comerciantes, educadores, científicos, diplomáticos y misioneros occidentales pudieron establecerse libremente no sólo fuera de los estrechos límites del islote de Dejima, en la ciudad de Nagasaki, sino también en Edo (Tokyo), Osaka y Kobe.

Esta apertura forzada y el impulso modernizador de la Revolución Meiji sustituyó el obsoleto feudalismo de los "shogun" por una forma política única (el "kokutai"), en la que bajo un formato liberal, los grandes conglomerados empresariales ("zaibatsu"), un ejército moderno de base campesina y liderazgo aristocrático y los nuevos burócratas de origen "samurai", controlaban el poder político apoyándose (paradójicamente) en el liderazgo de un emperador a cuya legitimidad y autoridad unificadora se le atribuía origen divino (la Constitución le descendiente directo de la principal deidad del Shinto, Amaterasu)

El extraordinario éxito de la modernización japonesa en el último tercio del siglo XIX hizo crecer a la par el orgullo nacional y la necesidad de materias primas, que desgraciadamente, llevaron al expansionismo y el militarismo del primer tercio del siglo XX, cuyo resultado final (la Segunda Guerra Mundial) produjo una terrible paradoja precisamente en el lugar que fue origen de todo (Nagasaki).


Galería de personajes de la colonia holandesa e imágenes de las relaciones comerciales en Nagasaki
durante los siglos XVII, XVIII y XIX , Museo de Nagasaki, noviembre 2015

El último acto militar de la Segunda Guerra Mundial fue el lanzamiento de la segunda bomba atómica norteamericana, el 9 de agosto de 1945, precisamente sobre Nagasaki (tres días después del estallido de la primera en Hiroshima, al este de la isla de Honshu). La ciudad símbolo del encuentro cultural, científico y comercial con Occidente, y del inicio de la modernización del país, era parcialmente arrasada por un horrible artefacto fabricado por lo mejor de la ciencia y la ingeniería occidental.

La bomba cayó en el distrito de Urakami, en el norte, cerca de una de las fábricas de armamento más importantes de Mitsubishi (uno de los "zaibatsu" fundamentales de la historia moderna de Japón, que aún conserva unos históricos astilleros no muy lejos de Dejima), pero también en el radio de acción de una prisión, un campo de prisioneros, varias escuelas y una histórica iglesia católica. El impacto causó la muerte inmediata de más de 73.000 personas, aunque la cifra oficial de víctimas el mes de diciembre de 2015 sumaba 168.767 personas


Parque de la Paz y Museo de la Bomba Atómica en Urakami, Nagasaki, noviembre 2015

Sin embargo, las autoridades locales han sabido reconstruir la ciudad con un discurso pacifista y tolerante (no revanchista) que denuncia por igual las armas nucleares y el militarismo japonés de principios del siglo XX (y su siniestro resurgimiento en el actual gobierno del Partido Liberal Democrático), pero sobre todo recreando el clima de tolerancia, apertura e intercambio cultural de la época dorada del "rangaku" y la Revolución Meiji.

El símbolo de este clima de apertura, que el visitante puede percibir fácilmente tras varios días recorriendo la ciudad, son precisamente los barrios coloniales: Dejima, el Barrio Chino, el Dutch Slope y el Glover Garden, antiguo jardín y residencia de una de las familias occidentales que más contribuyó al desarrollo de la ciudad (los Glover) donde el gobierno local ha trasladado las mejores mansiones construidas por los primeros expatriados


Barrio holandés, iglesia católica de Oura, Glover Garden y vistas de la bahía, Nagasaki, noviembre 2015



"Old town's" en China

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 10/3/2016 10:04:00



Entremedio del fragor turístico, y en ocasiones apoyado en él, China conserva un buen número de "old town's" (villas antiguas o históricas), interesantes e incluso elegantes reflejos de un estilo de vida casi desaparecido, ensombrecido por el gigantismo urbano.

Se trata de pequeños núcleos habitados, normalmente situados en áreas rurales, cuyo modo de vida se sustentaba en un fuerte sentimiento de identidad comunitaria, y en una prosperidad comercial, agraria e incluso financiera, sostenida en el tiempo. Esta prosperidad y el orden moral y político confuciano dejaron como legado edificaciones variadas (templos, teatros, mansiones, comercios), en estilos diversos (desde el canónico estilo "ming", hasta el sobrio formato "qing" en ladrillo oscurecido, o las maravillosas viviendas de bloques de adobe de los "hakka" o los "naxi"), en su mayoría de los siglos XIX y XX.



Aunque en muchos casos no pueden evitar su conversión en "parque temático", los grupos étnicos (naxi, mosu, dong, miao, hakka, tibetanos...) tratan de conservar en lo posible las tradiciones de sus ancestros y, simultáneamente, recabar los beneficios económicos del turismo.

El artículo presenta una variada selección de "old town's" que hemos recorrido entre 2008 y 2015, concretamente Baisha (Yunnan), Zhenyuan y Xijiang (Guizhou), Xinping (Guangxi), Lo Wai (Nuevos Territorios, Hong Kong), Yun Shui Yao, Taxia y Xiamei (Fujian), Wuzhen (Zhejiang), Pingyao (Shanxi) y Suzheng (Sichuan).

Muy visitadas en su mayoría, algunas en cambio parecen, inesperadamente, menos masificadas y relativamente tranquilas para lo que es usual en el turismo chino, como Baisha, Lo Wai o Xiamei





Baisha (Yunnan)

Baisha es una pequeña y tranquila localidad habitada por apenas unos centenares de personas de etnia "naxi", cuyas principales actividades son la agricultura, la artesanía, el comercio y un turismo aparentemente sostenible. El equilibrado y poco denso entorno rural de viviendas tradicionales, en las que abundan las construcciones de adobe (barro, paja y arroz), contrasta con la cercana y encantadora aunque masificada Lijiang, reconstruida en su totalidad tras el terremoto de 1996. Las cercanas Montañas Nevadas del Dragón de Jade (Yulong Xueshan) dibujan el "skyline" perfect0 para una comunidad caracterizada por los ritos religiosos animistas y la preeminencia social de la mujer.





Zhenyuan (Guizhou)

La ciudad de Zhenyuan, en el noreste de la provincia central de Guizhou (una de las más pobres de China), conserva un extraordinario núcleo histórico con arquitectura civil y religiosa de estilo "qing", herencia de su apogeo como centro comercial en el siglo XIX. Entre boscosas montañas de origen kárstico, y atravesada por el río Wuyang, la pequeña localidad, donde viven unas 100 mil personas, en su mayoría de las etnias "miao" y "dong", ha recuperado para el turismo mansiones, muelles fluviales y puentes de piedra. Muy visitada en temporada alta, ofrece sin embargo rincones tranquilos y viviendas antiguas semiabandonadas en las calles superiores del lado sur del río.





Xijiang (Guizhou)

Situado en el sureste de la provincia de Guizhou, el pueblo de Xijiang (habitado por unas 5000 personas) conserva casi intacto su entorno rural, con casas tradicionales de piedra y madera, llamativos puentes cubiertos, y campos de arroz en bancales inundables, sin olvidar los ritos de la cultura local de la etnia "miao", a pesar de la invasión turística y su progresiva conversión en parque temático. Los habitantes participan activamente en la gestión del creciente turismo, tratando de no alterar su modo de vida, basado en la agricultura y la artesanía de la plata, que puede observarse con tranquilidad en las afueras (en las calles situadas en las laderas de los montes circundantes y en las zonas de cultivo de arroz), si uno se aleja de los puntos de atracción de visitantes



Xinping (Guangxi)

El puerto fluvial de Xinping, en la provincia de Guangxi, es una de las "postales" de referencia del turismo paisajista chino. Las paredes verticales de los "karst", cubiertas de pinos, y el sinuoso cauce del río Li entre Guilin y Yangshuo alcanza su apogeo cerca de este pueblo, con la inconfundible y repetida imagen que puede verse en el reverso del billete de 20 yuan o RMB ("ren min bi"). Los cruceros fluviales y los "tours" turísticos orientan su visita hacia la inevitable fotografía. Sin embargo, el núcleo antiguo de la ciudad conserva calles y edificios de arquitectura civil "qing", en su mayoría de los siglos XIX y XX, entre los que sobresale su fantástico teatro. Este pueblo histórico vive aún de la pesca tradicional, pero sobre todo del turismo de paso. En cualquier caso, Xinping, donde viven unas decenas de miles de habitantes, está mucho menos masificado que los dos grandes centros de atracción turística de la zona, la metrópolis de Guilin (casi un millón de habitantes) y la divertida y cercana (25 km) capital del turismo mochilero, Yangshuo



Lo Wai (Hong Kong)

Es una de las sorpresas más agradables de la metrópolis de Hong Kong (7 millones de habitantes), a su vez uno de los grandes iconos urbanos de Asia oriental. La pequeña villa amurallada de Lo Wai, al norte de Kowloon, en el área de los Nuevos Territorios (cerca del barrio de Fanling, de camino hacia la frontera de Shenzhen), aún habitada, es un viaje hacia los orígenes de la cultura local y los clanes familiares que la dominaban antes de la llegada de los colonizadores británicos (siglo XIX). El lugar, muy cerca del extraordinario Tang Chung Ling Ancestral Hall, ha sido incluido en una ruta turística de contenido histórico, la "Heritage Trail", con antiguas mansiones abandonadas, iglesias y templos restaurados y esta curiosa reliquia de gruesos muros de piedra y calles estrechas, donde algunos vecinos disfrutan de una inconcebible tranquilidad no muy lejos del bullicio mercantil de Yau Ma Tei y Tsim Sha Shui.





Yun Shui Yao (Chang Jiao Gu Zhen) (Fujian)

La villa "hakka" con "tulou" más popular entre el turismo local chino, en la actualidad, es Yun Shui Yao (云水谣), escenario del éxito cinematográfico del mismo título, bastante reciente (2006), que sustituyó, por razones turísticas, el nombre auténtico del pueblo (长教古镇, Chang Jiao Gu Zhen, en el condado de Nanjing). El film "Yun Shui Yao" (en inglés, The Knot, es decir, El Nudo), del semidesconocido director Li Yin, narra una historia de amor ambientada con el trasfondo de la guerra civil china y el conflicto por Taiwán, pero deviene una elegía de la vida campesina, una nostálgica evocación del paraíso rural perdido, con sus ríos, montañas, casas de piedra y tierra y molinos, sus represiones morales y su intensa vida familiar, todo lo cual encaja perfectamente en el imaginario de la cultura popular china. Este irresistible argumentario romántico ha convertido el pueblo en uno de los destinos preferidos de los visitantes chinos, que recrean las escenas de la película (por ejemplo, el romántico cruce del río por un sendero de piedras de la pareja, cogida de la mano, o su tierna conversación bajo el molino de agua, o las hermosas vistas del río con sus gigantescos y ancestrales árboles "Banyan mayakoba", Baniano o "Ficus bengalensis", árbol gigante que proporciona una enorme y refrescante sombra, y que además es sagrado en las religiones hinduista y budista)



Taxia y Yuchanglou (Fujian)

Los habitantes de la villa histórica de Taxia y el "tulou" (vivienda comunitaria tradicional) circular de Yuchanglou, compaginan hoy el turismo y las actividades económicas tradicionales (agricultura, ganadería y artesanía), por lo que han convertido sus patios interiores en mercadillos, pero el ambiente típicamente chino de caos e improvisación y la austeridad y la sobria amabilidad de los "hakka" les confieren un gran encanto. Yuchanglou, uno de los "tulou" más grandes (5 pisos y 270 habitaciones) llama la atención por la inusual desviación en "zigzag" de las columnas interiores de madera que sustentan los corredores (capricho o error, se mantiene así desde hace tiempo). Tras Yuchanglou, el pueblo de Taxia, muy cercano y también poco visitado, permite conocer otra edificación igualmente fascinante, el salón de ancestros "Deyuan" del clan Zhang, con un inusual estanque y columnas conmemorativas en su exterior. Este clan, originario de la dinastía Ming, tiene miembros repartidos por toda Asia, entre los cuales sobresalen notables profesionales y empresarios que han contribuido a la restauración del templo.





Xiamei (Fujian)

Xiamei, Xia Mei Cun (下梅村), cerca del Parque Nacional de los montes Wuyishan, era el lugar de salida de la ruta del té rojo hacia Moscú y el este de Europa. Sorprendentemente, el lugar, que conserva toda una calle y varias mansiones de comerciantes enriquecidos, de estilos "qing" tradicional y "minnan" (propio de Fujian y algunas zonas de Taiwán), en piedra y madera, ha logrado evitar las agresivas y no siempre respetuosas restauraciones de otras lugares, debido a que (todavía más increíble) los grandes grupos de turistas apenas la visitan (al menos en temporada "baja"). La calle principal, con pasarelas y puentes de madera y piedra, y porches a ambos lados de un pequeño riachuelo canalizado, está ocupada por tiendas, templos y alguna mansión. Sigue habitada, por lo que no deben sorprender las partidas de cartas y mahjong en las calles y la ropa colgada en las vigas.



Wuzhen (Zhejiang)

La ciudad de Wuzhen está situada en el triángulo ubicado entre Shanghai, Hangzhou y Suzhou, atravesado por el río Yangtsé y sus afluentes, una de las zonas agrarias más prósperas de China. El agua es precisamente una de las señas de identidad de su ciudad histórica (el municipio está habitado por unas 60 mil personas), ya que recorre en abundancia los canales que rodean sus mansiones, puentes y templos, en su mayoría de estilo tradicional "qing". La villa, inevitablemente turística, está dividida en varios distritos temáticos, pero conserva un encantador aspecto tradicional, en el que sobresalen los comercios tradicionales con sus largos mostradores de madera y la casa natal de uno de los pioneros de la literatura contemporánea china, el escritor Mao Dun (1896-1981)





Pingyao (Shanxi)

La ciudad histórica de Pingyao y su formidables murallas exteriores apenas necesitan presentación. El núcleo histórico de esta localidad, capital financiera de China en los siglos XVIII-XIX, es un bellísimo ejemplo de la arquitectura tradicional civil de estilo "ming-qing" (siglos XVIII-XX), con elegantes patios interiores, animados estanques llenos de peces, techos de cerámica o porcelana, vistosos dormitorios con camas cubiertas y magnificas habitaciones de recepción. Las mansiones se combinan con antiguas oficinas bancarias o empresariales, templos confucianos y budistas, escuelas de artes marciales y oficinas públicas. La crisis bancaria del siglo XIX la fue sumiendo en una progresiva decadencia y abandono, pero sin destruirla, por lo que la restauración impulsada por su declaración como Patrimonio de la Unesco y el turismo interior ha preservado un sello de autenticidad, que puede corroborarse en las viviendas abandonadas de sus calles periféricas. La posibilidad de dormir en mansiones antiguas dentro del recinto histórico es uno de sus grandes alicientes. El denso núcleo urbano moderno de la ciudad principal, en su exterior, (unos 500 mil habitantes) y el cielo habitualmente oscuro por la abundante combustión industrial y doméstica de carbón no anulan su impactante presencia.



Suzheng, Jiuzhaigou (Sichuan)

Hay pocos parques naturales con una belleza comparable en China. Jiuzhaigou, paisaje alpino de frondosos y espesos bosques y lagos de color azul cobalto (el cobalto es precisamente la causa de esa intensa combinación de verdes y azules que lo define), se encuentra en el norte de Sichuan, rodeada de las altísima cordilleras que separan las regiones centrales de China de la meseta tibetana. Habitada desde muy antiguo precisamente por tribus tibetanas, su nombre significa "valle de las nueve aldeas", una de las cuales es Suzheng, la aldea tibetana mejor conservada del entorno. A pesar su conversión en área escénica, la arquitectura tradicional tibetana, los "shorten", las pagodas y las banderas tibetanas de oración, propias del budismo lamaísta, le confieren un gran encanto, reforzada por las imponentes montañas y los lagos y cascadas del mismo nombre



Paisaje urbano en China (2008-2016)

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 1/3/2016 13:49:00


Una selección de imágenes de la vida urbana en China, recogidas en sucesivos viajes y durante mi período de residencia (2008-2016). Las composiciones ilustran breves textos que combinan impresiones y datos sobre espacios, edificios, actividades y personas cuyo motivo principal es el formidable desarrollo urbano de la China continental del último cuarto de siglo. Los rascacielos y la arquitectura espectáculo del "dowtown" se entrelazan con los "hutong" en extinción, las colmenas de barrio y el ajetreo único de los comedores comunitarios ("da pai pang") y la venta ambulante ("xiao mai bu")

Las fotografías han sido tomadas sobre todo en ciudades grandes y medianas, concretamente Beijing, Shanghai, Ha'erbin (Heilongjiang), Dalian (Liaoning), Qingdao (Shangdong), Hangzhou (Zhejiang), Quanzhou (Fujian), Xiamen (Fujian), Hong Kong, Macao, Guangzhou y Shenzhen (Guangdong), y Kunming (Yunnan), pero también en municipios pequeños, caso de Pingyao (Shanxi), Lijiang (Yunnan), Lüshun (Liaoning), Zhenyuan (Guizhou) y Yonding (Fujian) y en centros urbanos fuera de la China continental, como Taipéi, Tainan y Jincheng (Taiwán)



"Boomtowns"

Se trata de uno de los mayores cambios sociales de la historia. Decenas de millones de campesinos chinos han colonizado las nuevas selvas urbanas del continente, donde han florecido barrios enteros de enormes rascacielos, entre 1993 (fecha de la gran apertura comercial de China) y la actualidad, multiplicando la población urbana, en algunos casos hasta por 300 (Shenzhen). El proceso recuerda la masiva urbanización del centro-oeste de Estados Unidos entre 1870 y 1914, en el que se crearon, casi de un día para otro, varias grandes ciudades, fenómeno etiquetado como "boomtown".



"Hutongs"

La urbanización masiva ha arrasado sin contemplaciones los barrios tradicionales de espíritu comunitario, cuyo emblema más conocido eran los "hutongs" (胡同), barrios de viviendas o edificios con patio y servicios compartidos. Ha sido un proceso difícil que ha propiciado abusos de poder y protestas cívicas en muchos casos. Una parte se han salvado por su atractivo turístico o singularidad, caso de los "tulou" de Fujian, las "old town" rurales o los "hutong" de Beijing, otros por la tenacidad de sus habitantes



"Skyline"

En contraste con la mayor parte de las ciudades europeas, el "skyline" urbano chino se emparenta claramente con su modelo, los "downtown's" norteamericanos y asiáticos (Seúl, Tokio, Taipéi, Singapur y especialmente, Hong Kong). Se trata de estructuras gigantes de viviendas y oficinas, de acero y hormigón, preparadas para acoger un gran aluvión de empresas, comercios y familias, pero también para rivalizar, convertirse en emblemas y atraer inversiones



Parques públicos

Es un lugar común en la "Nueva China", como lo fue en el período republicano (1911-1949) o socialista (1949-1992), la identificación del parque público como espacio principal de socialización, expresión cultural (incluso política) y sobre todo diversión. Calígrafos, familias extensas, jugadores de bádminton, "artistas" del "mahjong" y todo tipo de grupos de canto, baile y danza (que mixtifican sin parar lo antiguo con lo moderno) se mezclan con una interminable alegría que, en China, no se mide con sonrisas y carcajadas, como en el sur de Europa, sino con la emoción contenida que transmite el acto en sí mismo.



Arquitectura-espectáculo

En contra de lo que podría pensarse de una economía socialista planificada, las ciudades chinas compiten. Y esa intensa competencia por atraer visitantes e inversores ha atraído arquitectos y urbanistas extranjeros (centenares de ellos, españoles) para diseñar edificios singulares, normalmente, altos rascacielos, pero también sedes culturales y deportivas, o centros comerciales, imágenes que singularizan la ciudad entre su entorno competitivo.





Comercios

Debe existir un "gen" oriental específico para el comercio, cuyo emblema universal, característica singular de los "chinatown's" alrededor del mundo, sería el bazar chino. Esta genética está alcanzando cotas sublimes con la urbanización masiva, cuyo resultado más visible son los mastodónticos centros comerciales, con franquicias locales muy logradas, como Wanda. No obstante, sobreviven en los barrios infinidad de pequeños bazares que inundan con sus variopintos productos aceras y arcenes, creando atmósferas caóticas e intransitables pero únicas.



"Xiao Mai Bu"

En cualquier momento, la venta ambulante o "xiao mai bu" (小卖部) invade cualquier espacio susceptible de convertirse en aglomeración (estaciones, playas, ferias, atracciones turísticas, supermercados y centros comerciales.....), ofreciendo cualquier producto o servicio imaginable: frutas de temporada, juguetes infantiles, lectura de manos, excursiones en moto de agua, o "pinchos" de pulpo, acompañados del apestoso pero sabroso "doufu" de Shanghái. Desplazándose a pie, en bicicleta, en triciclo o en moto, los astutos vendedores, siempre pendientes de la policía local, disponen de un sexto sentido para intuir los cambiantes gustos y costumbres del consumidor "han"



Transportes

En un país de orografía irregular, con malas carreteras, históricamente dependiente de la navegación y de esfuerzo físico de los porteadores ("coolies" en terminología decimonónica) para el transporte de viajeros o mercancías, la modernización del transporte público ha resultado ser igual de asombrosa que el proceso de urbanización. Aunque conviven con los viejos autobuses interurbanos y los atestados trenes de asientos y literas duras y blandas, los nuevos aeropuertos, las redes de autopistas y las líneas de metro o alta velocidad simbolizan el desarrollo económico y urbano de la "Nueva China"



"Da Pai Pang"

En un país donde el culto gastronómico es actividad casi sagrada, el "da pai pang" o restaurante comunitario podría representar el templo de barrio, el lugar donde la clase media y trabajadora eleva su espíritu ingiriendo la gran variedad de estilos de la cocina rápida local. Entorno de un gran espacio central con mesas cuadradas y redondas (con o sin plato giratorio), se apiñan multitud de pequeños restaurantes, en los que cocineros y cocineras siempre hábiles se lucen con la plancha y, sobre todo el "wok" (cazuela de forma cónica que acelera la cocción y permite elaborar platos rápidos y sabrosos), elaborando gran variedad de platos picantes y no picantes, con ingredientes característicos (aceite y vinagre de soja, guindillas, jengibre o salsa de ostras....) e infinita variedad de estilos (cantonés, sichuanés, pekinés, fujianés o "minnan"....). Es tan popular el "da pai pang" entre la población local que algunos centros comerciales suelen imitar su formato, aunque con algo más de espacio, luz, limpieza (y seguridad alimentaria....) que los originales



Playas

No existe una "cultura de playa" en China y, en general, en Asia oriental, comparable con la europea o americana, por lo que tampoco hay una gran tradición de cuidado de las zonas costeras. Esta deficiencia está cambiando por la iniciativa de gobiernos locales pioneros que han comprendido el valor social, ecológico y turístico de sus playas, entre los que cabe destacar Dalian (20 km de playas), Qingdao (30 km de playas), Xiamen (20 km de playas) y Beihai (10 km de playas). Allí acuden sus afortunados habitantes y turistas para realizar cualquier actividad imaginable, salvo bañarse y tomar el sol: volar cometas, realizar reportajes fotográficos de boda o empresa, buscar conchas, cazar cangrejos y otros moluscos, pasear, celebrar reuniones familiares, últimamente, acampar y, por supuesto, comer



Colmenas

En un país como China, con 1.300 millones de habitantes y poca disponibilidad de suelo habitable, la construcción en vertical y el formato de "colmena" es inevitable. Tras derruir el "hutong" tradicional y la vivienda comunitaria de una sola planta, los constructores generalizaron en los años 60-80 un modelo de edificio de apartamentos pequeños de 4-8 plantas, construido con materiales de baja calidad, aunque con baños individuales, con pocas zonas comunitarias y una gran tendencia a la concentración de suciedad. Estos barrios son ahora primordialmente residencia de las clases trabajadoras. En la actualidad, las áreas urbanas se están llenando de barrios enteros con rascacielos de 30/40 plantas (yo vivía hasta hace poco en uno de 31) para clases medias, mejor urbanizados, algo más limpios y con más servicios, e incluso zonas verdes en el interior, pero con la misma sensación de masificación



Gente

Nada en el espectáculo urbano como la gente, y nada tampoco sin ella. Aunque el caos y el ajetreo urbano no es privativo de las comunidades "han", los chinos convierten la interacción en los espacios urbanos en una de las mejores muestras de su inconfundible vocación social. A pesar de la aparente brusquedad de transeúntes y conductores, y los riesgos de despistarse entre tanta marabunta, los recorridos por la ciudad para contemplar en acción personas corrientes y anónimas causa un impacto tan intenso como el de los templos, los grandes ríos, y las montañas sagradas. Y como en todas partes, los niños, con su espontaneidad y sus sonrisas, lo dotan todo de un sentido muy especial.






La plaza Zhongshan de Dalian, icono de la paradójica modernización china

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 1/2/2016 10:32:00
 
 
La ciudad de Dalian, hoy una de las metrópolis más modernas y confortables de China fue fundada por los rusos en 1899 y desarrollada urbanísticamente por los japoneses durante su ocupación, entre 1905 y 1945.
 
La bellísima plaza circular de Zhongshan (Zhongshan Guangchang), pieza única del período de las concesiones internacionales en China, donde parecen convivir en armonía edificios de corte neoclásico, renacentista y germánico con modernas estructuras de acero, vidrio y hormigón, simboliza perfectamente las paradojas de su origen colonial
 
 
 


Dalian, también conocida como Dalniy por los rusos, y Dairen, por los japoneses, era apenas un conjunto de aldeas rurales y de pescadores cuando llegaron los ocupantes, igual que otros muchos puertos marítimos y fluviales tras su cesión forzada por los llamados "tratados desiguales" del siglo XIX (por ejemplo, Ha'erbin, Qingdao, Shanghai o Hong Kong)
 
Situado en la península de Liaodong (provincia de Liaoning), junto con el estratégico puerto militar de Lüshunkou (Port Arthur, ver post en este mismo blog), el territorio fue arrendado por los rusos durante 25 años como "puerto libre de hielo" (equipamiento del que carecían en la costa siberiana) y terminal del "Transmanchú" (Chinese Eastern Railway), rama del Tren Transiberiano. Sin embargo, la península fue finalmente ocupada por los japoneses tras su victoria militar en la guerra rusojaponesa de 1905.
 
 
 


La plaza Zhongshan debía ser el núcleo del ambicioso plan urbanístico ruso, pero fueron finalmente los japoneses quienes, respetando el plan original, construyeron entre 1905 y 1930 los elegantes edificios (bancos, teatros, oficinas públicas, hoteles e iglesias) que hoy rodean, perfectamente restauradas y brillantemente decoradas, el extenso espacio ajardinado central, con funciones análogas a las de su época de esplendor.
 
Su edificio más popular y conocido es el Hotel Dalian (Dalian Bingguan, antes Yamato Hotel), donde Bernardo Bertolucci rodó algunas secuencias del oscarizado film "El último emperador" (junto con otras escenas de exteriores en la plaza), recreando el esplendor de otro alojamiento célebre, el Hotel Astor de Tianjin, donde Pu Yi se reunió con agentes japoneses antes de convertirse en emperador títere de Manchuria en 1932.
 


 
Fotogramas de "El último emperador", con interiores filmados en el interior del Hotel Dalian y exteriores nocturnos con la plaza Zhongshan, con pequeñas fotografías de los edificios actuales.
 
La modernización de la ciudad, impulsada durante su mandato como alcalde (1993-2000) y gobernador (2011-2004) por el célebre y controvertido Bo Qilai (condenado a cadena perpetua en 2013 por corrupción y abuso de poder) rodea la plaza original con una variada formación de edificios de acero, cristal y hormigón, como señal de respeto hacia sus elegantes formas.
 
Así, la primera modernización y esta segunda se funden de manera escalonada proporcionando una excelente lección de la historia moderna del país del centro, igual que otros barrios coloniales restaurados por las autoridades y convertidos hoy en reclamo turístico, entre los que destacan en la Zhongyan Dajie de Ha'erbin, el barrio de las legaciones en Beijing, la Jiefang Lu y el barrio de Wudadao en Tianjin, la concesión francesa de Shanghai, la isla de Gulangyu en Xiamen o la isla artificial de Shamian en Guangzhou.
 
 



Tras las huellas rusas en el "Dongbei" de China, el legado pluricultural de la ciudad de Ha'erbin

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 15/1/2016 13:49:00


Los territorios del Noreste de China o "Dongbei", en terminología local, son, hoy en día, un espacio cultural mayoritariamente "han", como resultado de las migraciones interiores. No obstante, la historia, en lo que antes era conocido como Manchuria (origen de los Qing, la última dinastía imperial) y el clima, extremadamente frío en invierno (hasta -40 en Ha'erbin, durante su famoso festival de hielo), la han dotado de un carácter singular, a la vista de un observador externo.

Dalian y Lüshun, la antigua Port Arthur (ver artículo precedente en este mismo blog), Shenyang y Ha'erbin (Harbin) son los puntos urbanos de referencia en una región de extraordinarios paisajes naturales, entre los que destaca Changbai Shan. Sin embargo, las modernas ciudades llaman la atención por su legado histórico, muy interesante el ruso, pero muy controvertido en el caso de la terrible ocupación japonesa (entre 1905 y 1945, en la península de Dalian-Lüshun, y desde 1931 hasta 1945, en el resto).


El Memorial por las Víctimas de los atroces experimentos de guerra biológica cometidos por la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés, en Pingfang, afueras de Ha'erbin, entre 1932 y 1945, al que dedique un extenso y documentado "post" en este mismo blog, ver enlace. Imágenes de mi visita, septiembre de 2015.

Los experimentos forzados de guerra biológica con seres humanos en la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés en Pingfang (Ha'erbin), al que dediqué un post en octubre (ver enlace), son un elocuente ejemplo de la crueldad de los militares japoneses, que ya habían protagonizado una masacre de civiles chinos tras la guerra de 1894-95, en Lüshun-Port Arthur.

En la actualidad, la situación es muy diferente y no solo por los aproximadamente 6000 japoneses que viven y trabajan perfectamente integrados en Dalian. Las ciudades, con algunas dosis de propaganda en el caso de los memoriales bélicos, han convertido su legado histórico en una parte del patrimonio cultural, con resultados muy vistosos en el caso de la ciudad de Ha'erbin, capital de la provincia de Heilongjiang.


Fotografías históricas de varios miembros de la colonia rusa de Ha'erbin, tomadas en la sala de exposiciones de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, septiembre de 2015.

Ha'erbin, o Harbin, era una pequeña aldea de pescadores en las orillas del río Songhua hasta que en el siglo XIX llegaron los colonizadores rusos, que habían obtenido una concesión del Imperio Qing para construir una extensión del Tren Transiberiano (el Transmanchú) hasta la ciudad de Dalian (entonces, Dairen). El objetivo era tener acceso durante el invierno a un puerto libre de hielo, algo que no garantizaba Vladivostok, la terminal rusa del Tren Transiberiano.

Los rusos iniciaron la construcción de una ciudad siguiendo el modelo de las ciudades más avanzadas de la Rusia zarista (Moscú y San Petersburgo), con palacios, mansiones, estaciones amplias avenidas. La ciudad fue acumulando patrimonio y costumbres rusas hasta la ocupación japonesa (1932), pero sobre todo se fue beneficiando de la pluralidad cultural que aportaron emigrantes y refugiados políticos y étnicos, desde "rusos blancos" que huían de la Revolución de 1917, hasta judíos, polacos o turcomanos, y, por supuesto, manchúes y "han".


Fotografías históricas de Ha'erbin, primer tercio del siglo XX, en la que aparecen calles y edificios de la ciudad colonial, maquetas y también imágenes de miembros de la comunidad china. Fotos tomadas en la sala de exposiciones de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, septiembre de 2015

Esta pluralidad se refleja en la extraordinaria colección de templos, monasterios e iglesias de la ciudad, que ofrece una de las muestras de arquitectura religiosa más completas de toda China. Los espacios de culto de las religiones budista, confuciana, judía, musulmana, evangélica, católica y cristiana ortodoxa tienen en la bellísima Iglesia de Santa Sofía (1907) y sus características cúpulas en forma de bulbo, su emblema más característico.


Iglesia ortodoxa de Santa Sofía y de la plaza que la rodea, Ha'erbin, septiembre 2015


Imágenes nocturnas de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, Ha'erbin, septiembre 2015

Santa Sofía luce de día y, sobre todo, de noche, por su cuidada restauración exterior, y la potente iluminación nocturna en una elegante y ornamentada plaza, imán de turistas y paseantes, pero no está activa como centro de culto. El templo, que probablemente requeriría una profunda restauración interior (en contraste con la cuidadísima fachada exterior) alberga una fantástica colección de fotografías antiguas y maquetas de la ciudad histórica, idóneas para entender la génesis de la ciudad colonial.

No muy lejos, la nueva sinagoga, todavía activa, y la vieja sinagoga, cuyo espacio interior, este sí bien restaurado y convertido en sala de conciertos de música clásica -es visible, y sobre todo, "audible" la afición de la ciudad por la música occidental, clásica y moderna, ver este pequeño fragmento de vídeo en YouTube- son vecinas de la cercana mezquita, que no pudimos visitar por estar cerrada.


 Nueva y antigua sinagoga judía de Ha'erbin, y mezquita turcomana, septiembre 2015

Más alejados del centro histórico, en la Dongdazhi Jie, el visitante puede encontrar prácticamente juntos tres templos cristianos pioneros, la Catedral del Sagrado Corazón de Jesus, iglesia católica impulsada por la comunidad polaca en los inicios del siglo XX; la Iglesia de Nangang, templo luterano promovido por la comunidad alemana, cuya última remodelación data de 1916, y que, como pudimos comprobar, sigue en activo con una animada comunidad local; y, finalmente, la iglesia ortodoxa de Nuestra Señora, patrocinada por la comunidad rusa.


 Catedral católica del Sagrado Corazón (izquierda y centro, abajo), iglesia protestante de Nangang (centro, arriba, y derecha, abajo) y, finalmente, iglesia ortodoxa de Nuestra Señora (centro, abajo y derecha, arriba), septiembre 2015

Estos tres templos cristianos sirven de excelente prolegómeno plurirreligioso de camino hacia el templo budista de Jie Si (o de la Dicha) y la Pagoda de Qiji Futu (de siete pisos), en el este de la ciudad. Este recinto, de gran tamaño, es sede de otra activa comunidad que mantiene el armonioso y relajante conjunto de templos, patios y jardines, en un perfecto estado de conservación.


Templo budista Sie Ji y Pagoda de Qiji Futu, en Ha'erbin, septiembre 2015

No obstante la brillantez y variedad del patrimonio religioso (uno de los más completos de China, sino el que más), el lugar más popular y singular de Ha'erbin es su singular y completamente (e inverosímilmente) peatonal avenida Zhonyang Dajie.

Esta larga avenida adoquinada y arbolada, que podría competir con la Shamian Dajie de Guangzhou, la Jiefang Lu de Tianjin o la concesión francesa de Shanghai, está flanqueada por un número considerable de edificios históricos de estilo occidentalizado, con toques de arquitectura tradicional rusa, edificados durante el dominio del imperio ruso. Las antiguas sedes de empresas, bancos, comercios y edificios oficiales se han reconvertido en hoteles, restaurantes y centros comerciales, pensados principalmente para el turismo chino y ruso (hay abundantes letreros bilingües), igual que los parques temáticos de las afueras.


Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015


Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015. A la izquierda, el arco de entrada principal de la antigua avenida colonial.

Sin embargo, hay un lugar, por encima de todos, que conserva el estilo, el mobiliario y -casi podría decirse- la oferta gastronómica y el ambiente de estilo ruso de principios de siglo, si no fuera porque entonces los chinos tenían prohibida la entrada en el local. Se trata del restaurante "Tatoc", situado en su ubicación original de la avenida Zhongyang Dajie.

Su oferta de platos tradicionales rusos, servida por camareros chinos con uniformes de época (además de una recepcionista de origen aparentemente ruso) ente mesas de madera, butacas acolchadas en terciopelo, salones con mobiliario barroco y cubertería occidental plateada convierten la visita en un original viaje en el tiempo, poco corriente en otros lugares de China.

Restaurante de comida tradicional rusa "Tatoc", en Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015. La fotografía histórica del local, tomada allí mismo, corresponde a 1936.


Restaurante de comida tradicional rusa "Tatoc", en Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015.

El largo y ameno recorrido por la avenida Zhongyang se extiende hasta el río Songhua, el antiguo muelle y el extensísimo Parque de Stalin (uno de los pocos espacios públicos en el mundo, incluyendo Rusia, que deben conservar el nombre del sanguinario dictador comunista ruso), un magnífico espacio arbolado de ¡42 kilómetros!, donde los habitantes de la ciudad demuestran una vez más la inigualable afición de la población china por hacer cualquier actividad imaginable (e inimaginable) en sus parques públicos.

Las vistas del río desde los muelles es espléndida y, además, el visitante puede cruzar el extenso cauce del río, en teleférico o en barco, hasta la otra orilla y visitar el Parque de la Isla del Sol, una amena y relajante zona arbolada con museos y antiguas mansiones.


Vistas del Paseo fluvial del río Songhua y el Parque de Stalin, Ha'erbin, septiembre 2015.

Estas mansiones y otras repartidas por toda la ciudad, junto con el elegante edificio de la histórica estación del ferrocarril Transmanchú (el principal "motivo fundacional" de la joven ciudad) completan un fantástico legado histórico, en excelente estado de conservación.


Edificios históricos del centro de Ha'erbin, septiembre 2015.



Lüshun, la antigua Port Arthur, lección histórica sobre el colonialismo en China

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 10/1/2016 09:52:00


El estratégico puerto de Lüshunkou, en la península de Liaoning (China), conocido también en el pasado reciente como Port Arthur, ejemplifica e ilustra como ninguno la convulsa historia de China en el periodo de sumisión colonialista de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

La preciosa bahía, rodeada de colinas verdes, con su elegante estación de tren, sus mansiones señoriales de arquitectura neoclásica zarista y sus memoriales bélicos apenas evoca con su sosiego la violencia de los conflictos armados y la ocupación extranjera de la que fue víctima hace cien años. La antigua ciudad colonial ejerce hoy como libro ilustrado de historia, aderezado con la inevitable propagada local, pero con excelentes y seductoras vistas, en un ambiente singular algo atípico en el mapa de las estandarizadas, hipermodernas y bulliciosas ciudades chinas, como la cercana Dalian, de la que forma parte.


Fotografías históricas de Lüshun, finales del siglo XIX y principios del siglo XX, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian.

Lüshun es una excelente excursión de uno o dos días desde la cercana Dalian (a la que pertenece administrativamente) para amantes de la historia moderna y sus rastros, de los paseos y los parques y las bonitas vistas, aunque las comunicaciones no son óptimas, a pesar de los escasos 35 kilómetros que separan ambos núcleos urbanos. El metro en construcción aún no llega, no hay trenes, a pesar de que la vieja estación sigue activamente conectada con otros núcleos, y los autobuses tardan casi 2 horas desde el centro de Dalian, contando los inevitables atascos "made in China".

Sin embargo, la visita recompensa, sobre todo si uno viene previamente informado sobre el significado histórico y geopolítico del lugar (algo que, propaganda al margen, puede hacer en el excelente Museo de Dalian). La ensenada y el puerto protegen la entrada de la bahía de Bohai desde el Mar de China hacia el puerto de Tianjin, clave en la economía y el comercio de China, ahora y entonces (1895-1945), cuando rusos y japoneses rivalizaron por ocuparla.


Noticia de la prensa norteamericana sobre la masacre japonesa de civiles chinos en Port Arthur en 1895, tras la guerra chino-japonesa de 1894-1895, que acabó con una severa derrota naval de la Armada "Qing", imágenes tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian.

La rada fue escenario de la derrota del ejército y la reciente pero insuficientemente modernizada armada imperial Qing en la guerra chino japonesa (1894-1895), tras la cual el Ejercito Imperial Japonés cometió contra la población civil la masacre de Lüshun (enero de 1895), de la que fueron víctimas centenares sino miles de personas, de acuerdo con las informaciones publicadas por periodistas norteamericanos independientes. Esta masacre fue el preludio de otras posteriores, y de los crímenes de guerra y contra la humanidad que cometería el Ejército Imperial Japonés en China entre 1931 y 1945.

Sin embargo, fueron los rusos los primeros en ocuparla (1895-1905) y de urbanizarla siguiendo cañones arquitectónicos occidentales, con toques rusos (legado que, en buena parte, permanece hoy), tras forzar un tratado con la decadente corte "Qing". Al igual que Ha'erbin y Dalian, Lüshun formaba parte de la estrategia rusa de obtener una salida marítima en Oriente para su imperio asiático, que no se congelara en invierno, como Vladivostok.


Fotografías y reliquias históricas (uniformes, equipo militar y armamento) pertenecientes a la guerra ruso-japonesa de 1905, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian.

Mientras Francia, Gran Bretaña y Alemania se repartían el comercio en las concesiones del centro y el sur de China, Japón ambicionaba el control del norte para satisfacer su expansionismo colonial. El inevitable conflicto con Rusia culminó en la guerra ruso-japonesa (1905), que finalizó con la victoria de Japón en las decisivas batallas de Tsushima (naval) y Port Arthur-Lüshun (terrestre)

Esta victoria, la primera de un ejército asiático sobre uno europeo desde los inicios del colonialismo, fue además el principio del final para la obsoleta y despótica monarquía zarista rusa, y el anuncio del inminente militarismo japonés, que llevaría a la 2ª guerra mundial en el Extremo Oriente.


Viejas trincheras, material militar, vistas, monumentos y fotografías históricas de la colina 203, donde tuvo lugar la batalla más importante y sangrienta de la guerra ruso japonesa de 1905, hoy una de las atracciones turísticas de Lüshun. Septiembre 2015.

Las fortificadas y desertizadas colinas de Lüshun, entonces Port Arthur, hoy sosegado y arbolado refugio de pájaros silvestres, fueron escenario de una de las batallas más largas y terribles de la historia moderna de Asia. La dureza del combate, junto con la inevitable épica con la que se aderezan sus violentos episódicos, dejaron una profunda huella en la historia de Rusia y China, razón por la cual el lugar es hoy destino de visitantes de ambos países.

En particular, la llamada "colina 203", donde la batalla alcanzó dimensiones épicas, es hoy una de las atracciones turísticas de China donde se concentran más visiones paradójicas de su pasado reciente. Simultáneamente, el lugar denuncia el colonialismo ruso y japonés sobre suelo chino y celebra la épica de los soldados de ambos ejércitos. Sin embargo, también puede encontrarse un monumento de amistad chino-japonesa muy cerca de donde se celebran pacíficos concursos anuales de observación de pájaros silvestres, entre jardines de paseo y espacios infantiles, rodeados de frondosos bosques que en nada recuerdan el paisaje casi lunar de la batalla que puede observarse en las fotografías históricas.


Accesos y decoración diversa en el parque histórico y educativo de la colina 203, en Lüshun, septiembre 2015.

En la cumbre de la colina, además de las excelentes vistas de la bahía y sus alrededores, el visitante puede descubrir los restos de las antiguas trincheras rusas y las antiguas plataformas de observación y artillería, "decoradas" por el característico cañón "Howitzer" de fabricación alemana, que fue emblema del Ejército Imperial Japonés en sus inicios.

Al lado de un "fálico" monumento conmemorativo en forma de proyectil, construido por los japoneses para conmemorar su victoria (y que los chinos conservan como símbolo del opresivo colonialismo japonés), una pequeña y solitaria tienda de alimentos y "souvenirs", atendida por dos simpáticas mujeres, donde pude obtener (regateando duro) un libro de fotografías históricas, ofrece un saludable contraste costumbrista,


Fotografías de la colina de Baiyushan, el puerto de Lüshun y el monumento conmemorativo construido por los japoneses en 1909, para celebrar su victoria sobre los rusos en 1905, y que aún se conserva, septiembre 2015. Las fotografías históricas, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian, muestran un momento de la construcción del muní entro y una vista de Port Arthur

Baiyushan y la elegancia
de las viejas mansiones coloniales

La visita a la colina 203 puede ser principio o final de cualquier recorrido turístico por Lüshun, que puede empezar perfectamente en otro parque-colina de significado histórico, Baiyu, justo encima de los restos de la ciudad antigua, y no muy lejos de la principal estación de autobuses. Las excelentes vistas de la bahía, el puerto y la base naval y las colinas circundantes enmarcan otra interesante colección de reliquias históricas, que empieza por el enorme y curioso faro conmemorativo que la corona, construido por los japoneses con trabajadores forzados chinos para celebrar su victoria sobre los rusos en 1905.

Para compensar, el escenario incluye un museo militar donde se celebra el heroísmo del Ejercito Popular de Liberación, en el previsible tono propagandístico que es fácil esquivar consultando otras fuentes históricas. El museo incluye una gran variedad de armamento militar de los años 50 y 60, desde ametralladoras, torpedos, cañones y tanques hasta una patrullera y un caza.

Imágenes del museo militar de la colina de Baiyushan, Lüshun, septiembre 2015

El día de mi visita, un viernes, me encontré con una gran cantidad de grupos escolares chinos de primaria y secundaria (indicativo del uso preferente del lugar), además de veteranos de guerra que ejercen como guías, grupos de turistas rusos y algún japonés (discretamente) suelto.

Tras bajar la colina, el visitante puede encontrar el histórico edificio de la estación de ferrocarril, excelentemente restaurado y todavía en uso, construido el año 1900 en un estilo arquitectónico inconfundiblemente ruso, como indican las torres cubiertas en forma de bulbo. La estación, uno de los emblemas de la ciudad, es el prolegómeno adecuado para un recorrido nostálgico y evocador, pero menos cargado ideológicamente y militarmente, por las antiguas, mansiones, residencias, palacios y edificios oficiales del centro histórico.


Fotografías de la vieja estación de ferrocarril de Lüshun, construida por los rusos en 1900 y aún en activo, septiembre 2015, junto con una fotografía histórica de 1905, ya bajo ocupación japonesa, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japomesa").

La mayor parte de estos edificios son de estilo occidental, con toques renacentistas o neoclásicos, pero también racionalistas o populares, según la época y el gusto del constructor (o restaurador), que en el pasado fueron sedes de unidades militares, organismos oficiales, escuelas, bancos y hoteles, primero rusos y después japoneses, igual que en otras concesiones occidentales

El núcleo principal de edificios, muy cerca de la ensenada, está rodeado de jardines y en la actualidad se usa como museo o sede de organismos oficiales, por lo que la mayor parte de ellos han sido bellamente restaurados.


Mansiones, palacios y cuarteles construidos durante la ocupación rusa y japonesa, hoy sedes de museos e instituciones oficiales, Lüshun, septiembre 2015

Casas y otros edificios abandonados del periodo colonial, Lüshun, septiembre 2015

No obstante, el visitante curioso puede encontrar en los alrededores magnificas residencias, almacenes y otros edificios oficiales en un seductor (por evocador) estado de semiabandono, como un antiguo teatro y un enorme palacio que tuve la oportunidad de entrever rodeadas de un gran jardín desde sus enormes verjas de acceso.

Este núcleo central puede recorrerse a pie, pero hay otros edificios interesantes en las afueras, como la antigua prisión ruso-japonesa, con la inevitablemente macabra colección de instrumentos de tortura y la necesaria explicación sobre sus usos represivos, y otras antiguas sedes de escuelas, cuarteles y organismos oficiales.

El acceso hasta estos edificios (o hasta el parque de la colina 203, comentado en el inicio de este artículo) puede hacerse en autobús urbano (lo que requiere estudiar sus cambiantes e irregulares horarios), o, aún mejor, en taxi, ya que, como muy bien saben los visitantes y residentes, las tarifas son (todavía) relativamente baratas en China (entre 20 y 30 yuan por un recorrido de 6-7 kilómetros).





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