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Wang YangMing o la imposible síntesis de espiritualismo y ritualismo en la filosofía confuciana

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en FILOSOFÍA · 11/6/2017 18:03:00

Portada del libro "Instructions for Practical Living And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming" Department of History, Columbia University Wm. Theodore de Bary, Editor Columbia University Press NEW YORK AND LONDON 1963, Edición Kindle

El milenario confucianismo, cuyas trazas recorren aún vertical y horizontalmente la sociedad china, no ha sido sólo escuela de pensamiento, sino también ideología de poder. Su prioridad parecía residir más en la conducción de los asuntos humanos, que en su salvación espiritual, algo para lo que parecían más predispuestos los sacerdotes de Buda o los alquimistas del Tao.

Sin embargo, la predisposición china hacia la fusión filosófica, incluso la "armonía de contrarios" engendró una interesante variante "idealista", etiquetada como "neoconfuciana", en que la introspección psicológica, el descubrimiento de la "sabiduría innata" (la "investigación de las cosas" y el "Principio de Naturaleza", aparentan convivir en equilibrio con los tradicionales principios externos de obediencia, ritualismo y piedad filial

Zhu Xi (朱熹, 1130-1200) y, sobre todo, Wang YangMing (王阳明, nombre honorífico; su nombre de nacimiento era Wang ShouRen, 王守仁, 1472-1529), en la mejor tradición de los funcionarios-pensadores (hombres de acción y reflexión) encarnan ese sincretismo, aunque de maneras opuestas.


Zhu Xi, principal filósofo neoconfuciano, cuyo principio fundamental de "investigación de las cosas" como método previo para alcanzar la "sabiduría innata", fue brillantemente replicado por Wang YangMing mediante su "Principio de Naturaleza"

A diferencia de Zhu Xi, Wang YangMing defiende, convencido, que no es necesario un gran proceso de elaboración racional y reflexión filosófica (la "investigación de las cosas") para descubrir lo que es otorgado (genéticamente, podría decirse) por los dioses. El pensamiento no debe ser previo a la acción sabia, acción y pensamiento se complementan y retroalimentan. La "armonía" es innata y sólo el "egoísmo" nos aleja de ella.

Esta visión supera el formalismo confuciano, la rigidez ritualista (las "reverencias" sin convicción) y trata de armonizar la naturaleza humana, el "Principio de Naturaleza" (su dimensión "psicológica", introspectiva, espiritual, trascendental), la espiritualidad budista y el "libre albedrío" taoísta, con lo que pretenden los ritos confucianos (la "armonía social" basada en la obediencia y el respeto)



No obstante, "ritos" y "libre albedrío" no han sido nunca fácilmente conciliables, y menos si lo que está en juego es la autoridad y el poder. No debe olvidarse que Zhu Xi y Wang YangMing eran "políticos" (altos funcionarios de la élite gubernamental), YangMing fue incluso general de los ejércitos "ming". No especulaban, resolvían problemas prácticos, y buscaban equilibrios "políticos" de acuerdo con la naturaleza humana, que observaban en los demás y en sí mismos.

La simplicidad alcanzada en su interpretación "moderna" de Mencio y Confucio (la idea de "sabiduría innata" del ser humano) les confirió gran potencia intelectual e influencia política. El episodio de la coronación del joven emperador "ming" Jiajing (嘉靖, 1507-1567), sobrino, no hijo, del emperador precedente (Zhengde), fue un buen ejemplo de ello.


A la izquierda, retrato oficial del emperador "ming" Jiajing, que se apoyó en el "Princpio de Naturaleza" de Wang YangMing para oponerse al ritualismo "legalista" de los funcionarios confucianos de la corte, lo que desencadenó la "Gran Controversia de los Ritos", episodio clave de la historia moderna china.

La burocracia imperial, ritualista, quiso imponer la adopción "post mortem" de Jiajing por el emperador Zhengde, para garantizar la "pureza" (padre-hijo) de la línea sucesoria. Esta posición "legalista" fue contestada por el joven sucesor, que reivindicaba la superioridad la "piedad filial", y su obligación de honrar a su padre biológico.

Sin embargo, la llamada "Gran Controversia de los Ritos" desencadenó una "crisis constitucional" sin precedentes, siguiendo el relato del historiador John Keay ("China, una historia", 2016). En el trasfondo, el emperador reivindicaba su propio criterio para pensar por sí mismo y tomar decisiones, sin la obligación de seguir exclusivamente lo que le "proponían" los burócratas (poder absoluto contra poder limitado).

Para ello, Jiajing usó en su provecho la idea básica de Wang YangMing: las personas están dotadas de un sentido desarrollado de lo que está bien, y lo que está mal, que opera sin necesidad de un costoso aprendizaje filosófico, y lo hace mediante una unidad inseparable de pensamiento y acción (lo que piensas está en lo que haces ahora, y viceversa).

Varios eminentes seguidores de YangMing, que aún vivía en Nanjing cuando se desencadenó la crisis (1521-24) fueron convocados a la capital, en apoyo de la postura imperial, que acabó imponiéndose. Sin embargo, el paradójico triunfo del "libre albedrío" del emperador (una suerte de absolutismo) devino fatal para la suerte de la dinastía "ming".

Los rígidos pero competentes letrados fueron apartados y sustituidos por eunucos en el contacto directo con el emperador, y aunque Jiajing gobernó con habilidad alejado del contacto con los altos funcionarios, el gobierno fue perdiendo equilibrio y el caos y las crisis resultantes hicieron que la dinastía perdiera el favor del Cielo, lo que facilitó su derrocamiento, y la instauración de una nueva dinastía, los "Qing" (1644)



Wang YangMing no pudo evitar el resultado tan poco armónico que propiciaron, indirectamente, sus ideas, pero sus elegantes, sensibles y profundos escritos continuaron ilustrando desde entonces la búsqueda de la "verdad filosófica" de las personas intelectualmente inquietas en toda Asia Oriental.

Además de la China continental, la filosofía de YangMing ha influido notablemente y sigue influyendo en el pensamiento social y político de Singapur, Taiwán, Corea e incluso Japón, uno de cuyos códigos de referencia, el "bushido", acoge el principio de sabiduría innata, y la fusión entre pensamiento y acto.



Esta elegancia literaria y profunda simplicidad, un rasgo relajante de lectura que comparte con los mejores escritos taoístas, pueden apreciarse en su traducción occidental más elaborada, las "Instrucciones para una vida práctica" ("Instructions for Practical Living And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming" Number LXVIII of the Records of Civilization: Sources and Studies, Edited under the auspices of the Department of History, Columbia University, Prepared for the Columbia College Program of Translations from the Oriental Classics, Wm. Theodore de Bary, Editor Columbia University Press NEW YORK AND LONDON 1963, Edición Kindle)

He aquí un pequeño muestrario

"I asked about making up the mind. The Teacher said, “It is simply the resolution, in every thought, to preserve the Principle of Nature. If one does not neglect this, in due time it will crystallize in one’s mind and become what the Taoists call ‘the mystical conception of a sage.’ If the thought of the Principle of Nature is always retained, then the gradual steps to the levels of the beautiful man, the great man, the sage, and the spirit man are all but the cultivation and extension of this one thought.
(Wang, Yangming. Instructions for Practical Living: And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming (Posición en Kindle742-746). Avery Morrow's Printing and Bagels. Edición de Kindle)

[The Teacher said,] “If during the day one feels work becoming annoying, one should sit in meditation. But if one feels lazy and not inclined to read, then he should go ahead and read. To do this is like applying medicine according to the disease.” 
(Wang, Yangming. Instructions for Practical Living: And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming (Posición en Kindle746-748). Avery Morrow's Printing and Bagels. Edición de Kindle)

Generally speaking, the influence of the seven emotions is in the majority of cases excessive, and only in the minority of cases insufficient. As soon as it is excessive, it is not in accord with the original substance of the mind. It must be adjusted to reach the mean before it becomes correct. Take the case of the death of parents. Is it not true that the son desires to mourn until death before he feels satisfied ? Nevertheless it is said, ‘The self-inflicted suffering should not be carried out to such an extent as to destroy life.’ It is not that the Sage tries to restrict or suppress it. It is because the original substance of the Principle of Nature has its proper limits that should not be exceeded. People need only to understand the substance of the mind and then automatically not an iota can be added to or subtracted from it.” 
(Wang, Yangming. Instructions for Practical Living: And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming (Posición en Kindle923-929). Avery Morrow's Printing and Bagels. Edición de Kindle)

"The Teacher said, “He may be said to attain equilibrium and harmony in connection with a particular affair or occasion, but cannot be said to have acquired the great foundation or to be following the universal way. The nature of all men is good. They all originally possess the qualities of equilibrium and harmony. How can we say that they are without them ? However, since the mind of the ordinary man is obscured and darkened to some extent, although its original substance reveals itself from time to time, nevertheless it appears one moment and disappears the next. It is not the mind in its total substance and great functioning. Only when the mind attains equilibrium at all times can it be said to have a great foundation, and only when it attains harmony at all times can it be said to be following the universal way. Only those who are perfectly sincere can establish the great foundation for humanity.” 
(Wang, Yangming. Instructions for Practical Living: And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming (Posición en Kindle1092-1098). Avery Morrow's Printing and Bagels. Edición de Kindle)

The love between father and son and between elder and younger brothers is the starting point of the human mind’s spirit of life, just like the sprout of the tree. From here it is extended to humaneness to all people and love to all things. It is just like the growth of the trunk, branches, and leaves. Mo Tzu’s universal love makes no distinction in human relations and regards one’s own father, son, elder brother, or younger brother as being the same as a passer-by. That means that Mo Tzu’s universal love has no starting point. It does not sprout. We therefore know that it has no root and that it is not a process of unceasing production and reproduction. How can it be called humanity? Filial piety and brotherly respect are the root of humanity. This means that the principle of humanity grows from within.” 
(Wang, Yangming. Instructions for Practical Living: And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming (Posición en Kindle1173-1178). Avery Morrow's Printing and Bagels. Edición de Kindle)

"The Teacher said, “The mind is principle. To have no selfish mind is to be in accord with principle, and not to be in accord with principle is to have a selfish mind. I am afraid it is not good to speak of the mind and principle as separate.” I asked further, “The Buddhists are [internally] free from all kinds of selfishness of lust in the world and thus appear not to have a selfish mind. But externally they discard human relations and thus do not appear to be in accord with principle.” The Teacher said, “These are the same kind of thing, all building up a mind of selfishness.” 
(Wang, Yangming. Instructions for Practical Living: And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming (Posición en Kindle1179-1184). Avery Morrow's Printing and Bagels. Edición de Kindle)

"The Teacher said, “The reason the sage has become a sage is that his mind has become completely identified with the Principle of Nature and is no longer mixed with any impurity of selfish human desires. It is comparable to pure gold, which attains its purity because its golden quality is perfect and is no longer mixed with copper or lead. A man must have reached the state of being completely identified with the Principle of Nature before he becomes a sage, and gold must be perfect in quality before it becomes pure. “However, the abilities of sages differ in degree, just as the several pieces of gold quantitatively differ in weight.
(Wang, Yangming. Instructions for Practical Living: And Other Neo-Confucian Writings by Wang Yang-Ming (Posición en Kindle1211-1215). Avery Morrow's Printing and Bagels. Edición de Kindle)


Parque Nacional de las Montañas de Lushan, en la provincia de Jiangxi, lugar de peregrinación y contemplación de poetas y filósofos, entre ellos, Zhu Xi. Wang YangMing también estuvo vinculado con la región, ya que fue gobernador de la provincia en los inicios del siglo XVI.


Guangzhou (China) y Nagasaki (Japón), historias paralelas de aislamiento y apertura

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 3/7/2016 18:29:00

Selección de imágenes históricas y actuales (octubre y noviembre 2015) de las colonias comerciales
extranjeras de Nagasaki (Dejima, Dutch Slope, Glover Garden) y Guangzhou (Shamian)

Durante más de dos siglos, y prácticamente en paralelo (entre los inicios del siglo XVII y mediados del siglo XIX, aproximadamente), los imperios chino y japonés decidieron aislarse económica y culturalmente del resto del mundo. Dos ciudades (Cantón o Guangzhou, en China, y Nagasaki, en Japón) , únicas puertos autorizados para el comercio exterior (bajo restricciones muy severas), simbolizaban entonces el aislamiento impuesto por sus gobernantes (la dinastía imperial Qing, en China, y la familia gobernante de los "shogun" Tokugawa, en Japón).

Gran Bretaña, en el caso chino, y Estados Unidos, en el caso japonés, forzaron la apertura comercial hacia mediados del siglo XIX, aprovechando su superioridad tecnológica y militar. El resultado inmediato de aquella imposición colonialista fue muy desigual: bajo el liderazgo del emperador Meiji, Japón modernizó su educación y su economía con notable éxito en apenas 30 años y en 1895 ya era una potencia militar e industrial en Asia, mientras que China atravesó una larguísimo período de crisis sucesivas y proyectos frustrados de cambio del que no ha podido resarcirse hasta bien entrado el siglo XXI.

Los barrios coloniales de Guangzhou, en particular la isla de Shamian, y la isla artificial de Dejima, el Dutch Slope y el Glover Garden, en Nagasaki, se encuentran hoy en día en perfecto estado de conservación, y son el mejor ejemplo de legado histórico para los viajeros interesados en formarse una imagen de aquel choque cultural, que desencadenó un proceso de transformaciones, crisis y conflictos que todavía no han finalizado.

Ambas ciudades mantienen hoy en día el estilo de vida cosmopolita que les caracterizaba. No son protagonistas principales o únicos de la participación oriental en el mundo globalizado (particularmente Nagasaki, ciudad mediana en contraste con la metrópolis cantonesa, uno de los centros de la economía china en el sur), pero ambas parecen conservar el espíritu de sociedad abierta que les ha acompañado durante siglos.


Mansiones y jardines en el barrio colonial restaurado de la isla artificial de Shamian, Guangzhou, octubre 2015

La puerta del "Reino del Centro" (中国)

China y Japón vivían por entonces bajo regímenes feudales "perfectos", en sociedades fuertemente jerarquizadas y étnicamente homogéneas, liderados por emperadores legitimados religiosamente y gobernados por élites con un elevado grado de refinamiento cultural (los nobles de origen manchú y los "mandarines" en China y la nobleza territorial del "bakufu" y la clase "samurai" en Japón).

En China, tras una tradición secular de comercio exterior (la "ruta de la seda"), y notables empresas expansionistas (la célebre expedición asiático-africana del almirante eunuco Zheng He, en el siglo XV, en los inicios de la dinastía Ming), los emperadores y la clase gobernante aislaron China del resto del mundo, desarrollando el concepto político de "reino del centro" (Zhong guó, 中国, un nombre que pervive en la actualidad).

Igual que en la Roma clásica, los extranjeros más allá de las fronteras (en particular, más allá de los 6.000 kilómetros de la Gran Muralla, en el norte) eran considerados "bárbaros" (y, en su acepción más popular, como "demonios") (una interesante revisión sobre la pervivencia en el tiempo de esta dialéctica se puede encontrar en "El Dragón y los demonios extranjeros", del historiador y politólogo Harry G. Gelber, RBA, 2007) .

Este principio declaraba asimismo la autosuficiencia económica y, sobre todo, cultural y religiosa, de la comunidad china que, sin perjuicio de los vasallajes o las conquistas exteriores estratégicas (Tibet, Xinjiang y Mongolia), afirmaba no necesitar nada del exterior.

Esta ilusión de "mundo completo, perfecto e inmutable", asentado sobre los seculares principios confucianos (y neoconfucianos) y ajeno a las turbulencias e imperfecciones exteriores, justificaba el cierre "sanitario" de sus fronteras. El largo reinado del emperador Qianlong (1735-1799), emblema de la exquisitez cultural y artística del período Qing-Ming, consolidó esta percepción.

Al margen del enclave portugués de Macao (la primera y única cesión territorial libremente consentida por China, bajo administración portuguesa y soberanía china entre 1557 y 1887, luego colonia portuguesa y, finalmente, la última en desaparecer, en 1999), los comerciantes extranjeros interesados en los clásicos productos de lujo chinos (seda, porcelana, lacados y té) sólo tenían autorización para comerciar en la ciudad de Cantón (Guangzhou) durante la estación seca (otoño-invierno), período durante el cual algunos de ellos tenían autorización para residir en el barrio de las "Trece factorías", en la ribera del Río de la Perla


Plano y cuadros del siglo XIX que representan el recinto internacional de las "Trece factorías" de Cantón/Guangzhou, antecedentes
del asentamiento francobritánico de Shamian. La flecha señala la localización de la factoría española, cuya bandera
se puede observar también el el cuadro superior izquierdo

Este barrio, del que apenas se conoce su ubicación (algo alejada de la actual ribera del río), estaba compuesto por varios edificios de arquitectura occidental, según los dibujos y los grabados de la época. Las edificaciones, no obstante, en su mayoría almacenes (y, entre ellas, una "factoría" española, subalterna del principal centro comercial español de la zona, las Islas Filipinas) estaban formalmente bajo titularidad de las familias de comerciantes chinos que constaban como "anfitriones", férreamente supervisados por estrictos (y/o sobornados/sobornables) funcionarios imperiales (mandarines).

Los comerciantes occidentales (principalmente, británicos) apenas lograban vender algunas de sus extravagantes mercancías (principalmente relojes, y algunos pianos) y casi ningún textil, (por su baja calidad o alto coste comparativo) para compensar la balanza comercial desfavorable (una constante de las relaciones comerciales entre Asia Oriental y Occidente, incluso en la actualidad)


Mansiones y jardines en el barrio colonial restaurado de la isla artificial de Shamian (antiguo
distrito británico), avenida peatonal Shamian Dajie, Guangzhou, octubre 2015

La situación cambió radicalmente con las revoluciones burguesas de Occidente, el "mercantilismo", el desarrollo industrial, tecnológico y militar y su inevitable correlato, la expansión colonial. La presión exterior puso en evidencia no sólo la ilusoria autosuficiencia china (al igual que, poco después, la japonesa) sino también, la debilidad socioeconómica, las desigualdades y la corrupción (El libro "The opium war", de Julia Lovell, mediante el análisis de las propias fuentes chinas, pone de manifiesto la ineficacia, corrupción e ineptitud de los funcionarios imperiales, y el progresivo distanciamiento de las élites manchús de la población "han")

Las guerras del opio (1839-42 y 1856-1860) y los tratados resultantes (Nanjing, 1842, y Beijing, 1860) impusieron el perverso comercio del opio hindú, para reequilibrar la balanza comercial, con graves consecuencias sociales para la población china, pero, sobre todo, ensancharon la estrecha puerta comercial cantonesa con nuevos puertos francos, marítimos y fluviales (Hong Kong, Xiamen/Amoy, Ningbo, Shanghai, Tianjin, Nanjing, Hankou....)


Planos, cuadros y fotografías históricas del barrio colonial de Shamian, tomadas de la sala de exposiciones
situada en la avenida Shamian Dajie, octubre 2015

Aunque fue desplazada progresivamente en importancia por la colonia británica de Hong Kong y el puerto internacional de Shanghai, Guangzhou/Cantón mantuvo e incluso amplió su condición de ciudad internacional. No obstante, con el tiempo, la ciudad también se convirtió en foco de descontento, protesta y resistencia hacia el colonialismo (fue uno de los cuarteles del líder nacionalista y cofundador de la República de China en 1911, Sun Yat Sen). Así, Guangzhou conserva, elegantemente restaurado, en un edificio de arquitectura colonial, antigua sede oficial, un espacio conmemorativo sobre el alzamiento revolucionario de 1923.


Museo dedicado al movimiento revolucionario de diciembre de 1923
(el segundo alzamiento de Guangzhou), situado en un edificio de estilo colonial, antigua sede oficial, en la calle Qiyi 

De hecho, la segunda guerra del opio también empezó en Cantón, donde la población local, con la indolente complicidad de los representantes imperiales, boicoteaba las pretensiones de la población extranjera (comerciantes, misioneros, profesionales, diplomáticos...) de instalarse de manera permanente en la ciudad, más allá de los estrechos límites de las 13 factorías, con privilegios judiciales de extraterritorialidad, de acuerdo con una de las cláusulas del Tratado de Nanjing

Los combates destruyeron el recinto de las 13 factorías, que estaban situadas fuera de las murallas de la ciudad, en el espacio ocupado actualmente por el "Wenhua Gongyuan", o Parque de la Cultura. Tras una estancia provisional en Honam (el actual distrito de Haizhu), la colonia extranjera decidió instalarse, muy cerca, en Shamian, convirtiendo la ribera arenosa del Río de la Perla en una isla artificial de acceso limitado, con una parte interior canalizada y accesible por tierra mediante varios puentes con puestos de control.


Localizaciones de la isla de Shamian y del recinto de las "Trece Factorías" en un mapa
de la época (izquierda) y en dos mapas actuales

Al igual que en las otras concesiones internacionales (por ejemplo, Gulangyu, en Xiamen), los "bárbaros" extranjeros optaron por crear enclaves "seguros" y también "exclusivos" para protegerse de la población local, y recrear su propio estilo de vida, con los antiguos almacenes, pero también bancos, escuelas, clubs, consulados, hospitales, parques o iglesias

Gran Bretaña (la parte occidental, 2/3 del terreno) y Francia (la parte oriental, el tercio restante), que habían protagonizado la segunda guerra del opio, se dividieron el control del pequeño islote y urbanizaron aquel espacio con notable estilo alternando mansiones, iglesias y edificios oficiales con viviendas más modestas


Fotografías actuales (octubre 2015) y del siglo XIX de la Iglesia protestante en la parte
británica del barrio colonial de Shamian


Iglesia católica (Capilla de Nuestra Señora de Lourdes) en la sección francesa de la isla colonial de Shamian, octubre 2015

En el apogeo del colonialismo occidental en China (entre 1860 y 1910), la colonia occidental se fue expandiendo por otros enclaves de la ciudad, bajo el impulso misionero, sanitario y educativo de las iglesias evangélicas, principalmente. Este fue el caso del actual distrito de Dongshan, en la parte este del centro de la ciudad, donde se instalaron no sólo misioneros o profesores, sino también líderes del partido nacionalista Kuomintang, e incluso centros de reunión del Partido Comunista.

Igual que en el resto de las ciudades portuarias, y en abierto contraste con otras lacras del colonialismo (racismo, explotación, comercio desigual, tráfico de personas), la interacción entre chinos y "bárbaros" tuvo algunos efectos positivos sobre la economía y la sociedad urbanas (nuevos modelos educativos o de asistencia sanitaria, primeros ferrocarriles y teléfonos, primer sistema de fiscalidad aduanera moderno...), aunque, en contra de lo que esperaban los nacionalistas chinos, no logró el simultáneo efecto de modernizar y emancipar el país, a diferencia de lo que había sucedido en Japón con la "revolución" Meiji, tras la apertura forzada por la flota norteamericana liderada por el comodoro Perry (1853).


Edificios, antiguas mansiones e iglesia evangélica en el barrio colonial de Dongshan, en Guangzhou, octubre 2015

En cualquier caso, y tras un período de indiferencia y abandono (curiosamente, la mayor parte de las edificaciones, igual que en Tianjin, Shanghai o Xiamen, sobrevivieron la furia antioccidental de los Guardias Rojos durante la Revolución Cultural, 1966-76), los enclaves de Shamian y Dongshan lucen hoy bellísimamente restaurados, y sus elegantes mansiones y avenidas están ocupadas, sobre todo, por hoteles, viviendas, comercios y museos, pero también algún consulado (como el de Polonia, en Shamian Dajie), como en sus ya lejanos "buenos tiempos"


Edificios y antiguas mansiones en el distrito francés de la isla de Shamian. En las fotografías del lado izquierdo, 
la antigua sede del Consulado Francés, octubre 2015

Las autoridades locales y sus socios del sector privado parecen haber acertado no sólo en la recuperación de la piedra en las fachadas exteriores, o en la paleta de colores de los distintos edificios, sino también en el cuidado de las avenidas y, sobre todo, los jardines. La amplísima y peatonal Shamian Dajie, que divide el islote en dos, de este a oeste, con sus árboles, arbustos, flores, farolas, fuentes y estatuas, constituye un inverosímil y relajante espacio de paseo, sin apenas tráfico, difícil de creer entre el rugido de la colosal metrópolis (11,2 millones de habitantes) de la que forma parte.


Esculturas de bronce en la avenida Shamian Dajie y calles aledañas, octubre 2015

De hecho, el islote de Shamian, igual que el parque Wenhua, forma parte del centro de la ciudad, y es accesible mediante la línea 1 de metro (estaciones Wenhua y Huangsha), que también conecta con el antiguo distrito occidental de Dongshan (estación Dongshan Kou, situada a unos 10 minutos del citado distrito)


Vistas de la isla artificial de Dejima, antiguo barrio colonial y factoría comercial holandesa, 
Nagasaki, noviembre 2015

Japón, de imperio aislado 
a sociedad avanzada en 30 años

En un área cultural (Asia Oriental) donde no sólo no sorprende, sino que también se integran con facilidad las paradoja, no debe sorprender que el aislamiento exterior japonés fuera más estricto que el chino (preveía la pena de muerte para la emigración no autorizada o la práctica de religiones "extranjeras", particularmente, el cristianismo), pero que, en cambio, la apertura económica y cultural forzada por los norteamericanos en 1853 se asimilara con más rapidez e incluso permitiera la emancipación política del país en un tiempo récord, y su conversión en gran potencia en 1905, tras su legendaria victoria naval sobre la flota rusa en la batalla de Tsushima.

El símbolo de esta paradójica modernización de Japón fue el enclave comercial internacional de Dejima, en Nagasaki, lo que explica su temprana declaración como patrimonio cultural por el gobierno imperial japonés en los años 20 del siglo pasado.

Dejima era en origen una "factoría" portuguesa, uno de los puertos autorizados para el comercio con Occidente en la isla occidental de Kyushu, entre la segunda mitad del siglo XVI y el primer tercio del siglo XVII. Los portugueses y los holandeses rivalizaban entonces por el comercio de los productos asiáticos de lujo con más demanda en Europa (especias, seda, porcelana).


Cuadros y  planos históricos de Dejima procedentes del Museo de la ciudad de Nagasaki, y mapa actual y fotografías recientes 
de la factoría comercial y barrio colonial holandés, noviembre 2015

Los comerciantes holandeses, y los misioneros hispanoportugueses (el líder jesuita Francisco Javier había desembarcado en la actual Kagoshima, en el sur de la misma isla de Kyushu, en 1543) llegaron en un momento de gran turbulencia política y militar entre los diferentes señores feudales japoneses, apoyados por ejércitos de caballeros "samuráis" e infantería campesina.

Los europeos trataron de influir en la situación militar, introduciendo el comercio de armas de fuego, y política, mediante la presencia de los jesuitas portugueses en las casas nobles (algo que también trataron de hacer en China, en el mismo período, pero bajo el liderazgo de misioneros italianos y holandeses de perfil más intelectual y tolerante y menos político y dogmático, como Matteo Ricci, Michele Ruggeri, Ferdinand Verbiest y Johan Adam Schall)

Los portugueses lograron establecer una base comercial en la bahía de Nagasaki y monopolizar el comercio de la seda china, vía Macao. El noble local converso otorgó la administración de la ciudad a los jesuitas. Mientras, los comerciantes holandeses de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (la primera gran corporación multinacional de la historia de la humanidad) habían instalado su primera factoría en Hirado, al norte de Nagasaki, en la costa oeste de la isla de Kyushu.


Localización actual de las factorías comerciales portuguesas y holandesas de Hirado y Dejima (Nagasaki) en Japón, 
concretamente, en el noroeste de la isla occidental de Kyushu

El objetivo principal de los jesuitas portugueses era impulsar la cristianización, algo que lograron sobre todo en la isla de Kyushu (con varias conversiones entre la nobleza), pero implicándose en exceso en el conflicto político y creando tensiones sociales y religiosas con las religiones locales, fuertemente arraigadas en la tradición (principalmente, el Shinto y el budismo).

Este decidido proselitismo e intervencionismo militar y político de los jesuitas fue la causa principal del cierre de fronteras en Japón. Tras el conflicto final entre los nobles unificadores (Nobunaga, Hideyoshi y Tokugawa), decidido en la legendaria batalla de Sekigahara el año 1600, el clan vencedor Tokugawa, con el destacado asesoramiento militar y político del navegante y aventurero británico William Adams, el primer occidental en adquirir el grado de "samurai" (inspirador del "best seller" de James Clavell "Shogun"), ya instalado en Edo (la actual Tokyo), bajo el liderazgo espiritual que no político del emperador instalado en Kyoto, inició una política de restricción hacia las actividades comerciales y misioneras de los españoles y los portugueses, mientras toleraba la de holandeses y británicos, con menos interés en intervenir en los asuntos internos japoneses.

Tras una revuelta de creyentes católicos en la cercana península de Shimabara, reprimida con dureza (los rebeldes fueron ejecutados en las ardientes calderas del cercano volcán Unzen que pueden verse en las fotografías), el "shogun" (gobernador) Tokugawa Iemitsu decidió construir la isla artificial de Dejima en la bahía de Nagasaki, unida con la ciudad por un puente, y recluir allí a los comerciantes portugueses hasta su expulsión definitiva en 1639


Calderas volcánicas ("onsen") en la localidad de Unzen-Onsen, al pie del volcán Unzen, 
en la península de Shimabara, isla de Kyushu, al norte de Nagasaki, donde fueron ejecutados 
los rebeldes cristianos tras la revuelta de 1638, fotografías correspondientes a noviembre de 2015

Durante dos años, la base comercial estuvo abandonada hasta que en 1641 los holandeses decidieron abandonar su base en Hirado e instalarse en Dejima, dadas sus inmejorables condiciones para el comercio y, sobre todo, para la navegación. La profundidad y longitud de la bahía de Nagasaki ofrecía un refugio inmejorable para los veleros durante la temporada de tifones, entre mayo y octubre.

El "shogun" también autorizó la presencia de navegantes y comerciantes chinos, que se instalaron en un barrio propio, muy cerca de la isla de Dejima, uno de los primeros "Chinatown's" del mundo. El barrio chino sobrevive en la actualidad, aunque apenas se conservan, en el propio barrio y en las colinas cercanas, algunos templos budistas de inspiración arquitectónica "ming"


Arriba, imágenes del actual "Chinatown" de Nagasaki, vecino de la isla/barrio colonial holandés de Dejima, asentado sobre
el recinto del asentamiento histórico de la colonia comercial china. Abajo, templo budista Sofuku-ji y "puente de los anteojos", construidos por
los comerciantes chinos en la ciudad, noviembre 2015

Las medidas de Tokugawa contra la influencia extranjera fueron draconianas. Los extranjeros que entraran en Japón sin autorización, y los japoneses que fueran descubiertos tratando de emigrar serían ejecutados. Las religiones cristianas fueron prohibidas y el comercio exterior fue limitado a la factoría de Dejima, donde se permitía la entrada de algunos productos de lujo, pero no armas (ni tampoco libros.....).

Estas drásticas medidas encajaban no obstante en el modelo de gobierno establecido ("bakufu"), fuertemente jerarquizado en dominios gobernados por nobles ("daimios") y administrados por austeros "samuráis". La clase samurai, clave en la posterior modernización, cuidaba tanto su formación militar como intelectual, bajo la influencia del modelo confuciano chino y la inspiración espiritual del emperador y el Shinto. Este modelo se asentaba sobre una economía agraria (la propiedad se medía por "koku", unidad equivalente al arroz necesario para alimentar a una persona durante un año) y en una sociedad tradicional "perfecta" y autosuficiente.


Sucesión de fotografías y cuadros históricos sobre la presencia holandesa en Dejima, Nagasaki, entre los
siglos XVII y XIX, e imágenes de las primeras mansiones construidas por la colonia extranjera en la ciudad,
Museo de la ciudad de Nagasaki, noviembre de 2015

Igual que en China, los gobernantes japoneses consideraban "perturbadora" la influencia extranjera, especialmente la occidental, pero su control era mucho más estricto, y preciso. El Museo de la Ciudad de Nagasaki acredita la llegada de 606 barcos de la todopoderosa Compañía Holandesa de las Indias Orientales (cuya base principal era Batavia, en la isla de Java, Indonesia) entre 1641 y 1847, cuya mercancía de entrada eran productos chinos de lujo, y la salida, cobre, plata, porcelana de la cercana Saga/Arita y arroz

Esta política oficial, conocida como "sakoku", impedía el paso de los comerciantes occidentales hacia la ciudad de Nagasaki, administrada directamente por el "shogun" mediante un gobernador, salvo para gestiones oficiales, y sólo permitía la entrada en Dejima de comerciantes, intérpretes, cocineros, empleados y de las llamadas "yujo" o "mujeres de placer".


Arriba, a la izquierda, grupo de "yujo" o mujeres de placer, en una fotografía de finales del siglo XIX. El resto de 
las fotografías corresponden a esculturas y exposiciones situadas en el Glover Garden de Nagasaki, 
en homenaje a la ópera "Madame Butterfly", de Puccini, cuya acción transcurre en la ciudad a principios del siglo XX.

Estas mujeres, junto con las refinadas "geishas", crearon una mística entorno del placer oriental entre los viajeros occidentales cuyo emblema más logrado es la ópera de Puccini "Madame Butterfly", cuya trama se sitúa precisamente en la ciudad de Nagasaki, en la segunda mitad del siglo XIX, tras la apertura forzada por los norteamericanos y el final del "sakoku".

Por contra, los oficios religiosos estuvieron prohibidos hasta el siglo XIX (la práctica entre los centenares de habitantes extranjeros de la isla se ceñía muy probablemente al ámbito familiar privado), momento en que se inició la construcción de las primeras iglesias, ya dentro la ciudad de Nagasaki.


Libros, reproducciones e imágenes sobre objetos y procedimientos científicos y tecnológicos relacionados con
 el "rangaku", Museo de Nagasaki (noviembre 2015) y otras fuentes

El "rangaku" (estudios holandeses), 
inicio de la modernización

Sin embargo, el estricto "sakoku" fue compensado mediante el "rangaku" (literalmente, estudios holandeses), la adquisición de conocimientos sobre ciencia, tecnología y medicina occidentales, especialmente durante los siglos XVIII y XIX. Esta política fue tolerada sino impulsada por el "shogun", y, especialmente, por los nobles de la isla de Kyushu. Sus principales receptores y transmisores eran los intérpretes de holandés de la ciudad (más de un centenar) y, en última instancia, los beneficiarios eran los administradores "samurai" que, con autorización y bajo control de los funcionarios imperiales, se desplazaban hasta Nagasaki.

El "rangaku", que pone de manifiesto una mentalidad más abierta y menos dogmática de la que formalmente aparentaba el reino, fue clave en el rápido desarrollo tecnológico japonés del siglo XIX, y en su rápida recuperación tras la Segunda Guerra Mundial.

Este intercambio estableció un factor claramente diferencial con China, donde el intenso intercambio cultural, educativo y científico que tuvo lugar en las 80 concesiones internacionales (ver el ejemplo de Xiamen en este enlace) fue más tardío y chocó duramente primero con los tradicionalistas de la corte imperial, luego con la ausencia de poder central del período de los señores de la guerra, la guerra civil y la ocupación japonesa (1911-1949) y finalmente con las ineficientes i aislacionistas políticas económicas del maoísmo

Los "estudios holandeses" (con puntuales aportaciones alemanas) eran sinónimo de progreso, tolerancia, laicidad (contrapuesto al proselitismo cristiano que tanto temían los shogunes) y modernización en un período clave de la revolución científica mundial. Los intercambios, que tuvieron lugar principalmente en la ciudad de Nagasaki, se centraron principalmente en los estudios médicos, la física, la electricidad, la química, la óptica, la mecánica, la aerostática, la geografía o la biología. Estos contenidos eran difundidos con posterioridad en Japón por sus privilegiados alumnos.

En el siglo XIX, los científicos del "rangaku", muchos de ellos de origen "samurai" y noble, se convirtieron en modernizadores políticos, especialmente en los dominios de las islas Kyushu, y en particular, en al poderoso señorío de Satsuma (en el sur de la isla), uno de los principales apoyos militares de la Revolución Meiji (1868).

Este dominio había logrado enriquecerse con el comercio de manera indirecta, mientras impulsaba el conocimiento científico entre sus "samurai" más capaces, a pesar de la prohibición del "shogunato". Lo hizo convirtiendo en vasallo el Reino de las Islas Ryukyu (la actual Okinawa), desde donde llegaban mercancías procedentes de China


A mediados del siglo XX, el gobierno local de Nagasaki decidió concentrar las mejores mansiones occidentales de Nagasaki en
los jardines de la colina Glover, donde está la mansión del célebre empresario británico (foto central izquierda)
no muy lejos de Dejima y del barrio occidental constuido alrededor de la cuesta del holandés (Dutch Slope)

Tras la apertura forzada por la flotilla norteamericana del comodoro Perry en 1853 (en Uraga, cerca de la actual Tokyo) y los tratados desiguales de Kanagawa (1854) y Harris (1858), los comerciantes, educadores, científicos, diplomáticos y misioneros occidentales pudieron establecerse libremente no sólo fuera de los estrechos límites del islote de Dejima, en la ciudad de Nagasaki, sino también en Edo (Tokyo), Osaka y Kobe.

Esta apertura forzada y el impulso modernizador de la Revolución Meiji sustituyó el obsoleto feudalismo de los "shogun" por una forma política única (el "kokutai"), en la que bajo un formato liberal, los grandes conglomerados empresariales ("zaibatsu"), un ejército moderno de base campesina y liderazgo aristocrático y los nuevos burócratas de origen "samurai", controlaban el poder político apoyándose (paradójicamente) en el liderazgo de un emperador a cuya legitimidad y autoridad unificadora se le atribuía origen divino (la Constitución le descendiente directo de la principal deidad del Shinto, Amaterasu)

El extraordinario éxito de la modernización japonesa en el último tercio del siglo XIX hizo crecer a la par el orgullo nacional y la necesidad de materias primas, que desgraciadamente, llevaron al expansionismo y el militarismo del primer tercio del siglo XX, cuyo resultado final (la Segunda Guerra Mundial) produjo una terrible paradoja precisamente en el lugar que fue origen de todo (Nagasaki).


Galería de personajes de la colonia holandesa e imágenes de las relaciones comerciales en Nagasaki
durante los siglos XVII, XVIII y XIX , Museo de Nagasaki, noviembre 2015

El último acto militar de la Segunda Guerra Mundial fue el lanzamiento de la segunda bomba atómica norteamericana, el 9 de agosto de 1945, precisamente sobre Nagasaki (tres días después del estallido de la primera en Hiroshima, al este de la isla de Honshu). La ciudad símbolo del encuentro cultural, científico y comercial con Occidente, y del inicio de la modernización del país, era parcialmente arrasada por un horrible artefacto fabricado por lo mejor de la ciencia y la ingeniería occidental.

La bomba cayó en el distrito de Urakami, en el norte, cerca de una de las fábricas de armamento más importantes de Mitsubishi (uno de los "zaibatsu" fundamentales de la historia moderna de Japón, que aún conserva unos históricos astilleros no muy lejos de Dejima), pero también en el radio de acción de una prisión, un campo de prisioneros, varias escuelas y una histórica iglesia católica. El impacto causó la muerte inmediata de más de 73.000 personas, aunque la cifra oficial de víctimas el mes de diciembre de 2015 sumaba 168.767 personas


Parque de la Paz y Museo de la Bomba Atómica en Urakami, Nagasaki, noviembre 2015

Sin embargo, las autoridades locales han sabido reconstruir la ciudad con un discurso pacifista y tolerante (no revanchista) que denuncia por igual las armas nucleares y el militarismo japonés de principios del siglo XX (y su siniestro resurgimiento en el actual gobierno del Partido Liberal Democrático), pero sobre todo recreando el clima de tolerancia, apertura e intercambio cultural de la época dorada del "rangaku" y la Revolución Meiji.

El símbolo de este clima de apertura, que el visitante puede percibir fácilmente tras varios días recorriendo la ciudad, son precisamente los barrios coloniales: Dejima, el Barrio Chino, el Dutch Slope y el Glover Garden, antiguo jardín y residencia de una de las familias occidentales que más contribuyó al desarrollo de la ciudad (los Glover) donde el gobierno local ha trasladado las mejores mansiones construidas por los primeros expatriados


Barrio holandés, iglesia católica de Oura, Glover Garden y vistas de la bahía, Nagasaki, noviembre 2015



"Unknown Pleasures" (Ren xiaoyao, 任逍遥) y "Platform" (Zhantai, 站台), de Jia Zhangke

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en CINE · 22/5/2016 13:08:00
 

El celebrado director de Shanxi ("The World", "Still live", "A touch of sin") se sumerge con inaudita facilidad en los submundos chinos, mediante la sutil y magistral mirada del artista cinematográfico, alejado de la propaganda oficial, pero sorteando con habilidad su censura.

Su estilo es único, "underground", hiperrealista, comprometido, fabricante de imágenes extraídas de la realidad suburbial de su país, fáciles de ubicar en el brutal hiperdesarrollo reciente de la sociedad china (1992-2012). No es un creador fácil de catalogar, aunque se le suele situar en la llamada "Sexta Generación" (p.ej Wang Xiaoshia y su semiprohibida "Beijing Bicycle") y tal vez habría que inventar una categoría para él sólito.


Los directores Hou Hsiao-sien (Taiwán), Yasujiro Ozu (Japón) y Michelangelo Antonioni (Italia)
cuya obra es citada como referencia del director chino Jia Zhangke

Su cine no para de golpearte una y otra vez hasta despertarte, los diálogos ásperos y descarnados, sus personajes fuera de juego y en permanente pérdida de identidad, los escenarios polvorientos, grises, desconchados, contaminados propios de las colmenas chinas, todo juega contra el espectáculo y en favor de la reflexión combatiente

No obstante, y contra lo que pueda parecer en la superficie (imagen "feísta", ausencia de música de fondo o efectos especiales, diálogos con pocos efectos dramáticos, cámara en función de los actores, y no actores en función de la cámara... ), en segunda lectura, el cine de Jia Zhangke se nos descubre como una obra muy elaborada, y, en su primera etapa (a la que pertenecen los dos films citados), con un discurso propio del artesano con algo que decir.


Obras de referencia de Jia Zhangke: "The World" (2004), "Still Life" (2006), "A touch of sin" (2013) y la
recientemente estrenada "Mountains May Depart" (2015)

Es sorprendente encontrar elegantes cacofonías en su obra (por ejemplo, en "Unknown pleasures") desde una adaptación muy libre de "Pulp Fiction" (del baile entre John Travolta y Uma Thurman) hasta el universo onírico del maestro taoísta clásico "Zhuangzi", y su célebre "Sueño de la Mariposa" (toda una declaración de intenciones)

Precisamente, dentro de esa primera etapa, "Unknown Pleasures" (2002) muestra con medios artesanales el talento del artista escondido y sin complejos (el propio director aparece cantando ópera occidental en la calle y en una semidesierta sala de baile) dibujando con agobiante (pero poética) aridez un universo suburbial chino completamente desprovisto de ideología




Secuencias de "Unknown Pleasures" (2002)

El escenario y el momento escogido le favorecen. Los suburbios de la ciudad de Datong, en el norte de la industrializada provincia norteña de Shanxi (una de las que más sufre la contaminación por carbón en el frío invierno chino), le ofrece si coste alguno impactantes escenarios donde sólo hay que plantar la cámara en el lugar adecuado para captar (igual que los neorrealistas italianos tras la segunda posguerra europea) la resiliente angustia de los supervivientes.

El momento escogido, la radical transformación económica de China (en una de las secuencias, la película usa como contexto, por ejemplo, la elección de Beijing (en 2002) como sede de los Juegos Olímpicos de 2008) y el abandono del extremismo ideológico maoísta, encuadra perfectamente la desorientación y el vacío espiritual de los personajes.


Arriba, la divertida cita cinematográfica del célebre baile de John Travolta y Uma Thurman en
el film de Quentin Tarantino "Pulp Fiction" (abajo)

Sin embargo, la película no es un documental, sino un relato desesperanzado que se sostiene en la primitiva y desorientada rebeldía de sus cuatro personajes principales, dos jóvenes en paro y sin futuro (Bin Bin y Xiao Ji), una cantante aficionada explotada por un despiadado mafioso local (Qiao Qiao) y una estudiante de secundaria con ambiciones universitarias (Yuan Yuan).

En su escapada, los dos personajes masculinos intentan todo lo que se les ocurre (desde alistarse en el ejército hasta vender música y cine de segunda mano o pedir dinero a un prestamista) hasta que acaban intentado un chapucero, casi cómico asalto a un banco

Mientras, la cantante-bailarina, efímero sueño real de uno de los protagonistas, canta y baila en espectáculos promocionales de barrio, con el fondo ocasional de la ópera tradicional (cuyo agudo dramatismo contrasta con la rítmica modernidad de sus coreografías) mientras cultiva (y consuela) su espíritu de artista con el sueño taoísta de la mariposa, tan profundo e intenso que, tras despertar, no sabes si eres Zhou que has soñado con la mariposa, o la mariposa que ha soñado con Zhou


Qiao Qiao (Zhao Tao) dibujando una mariposa en el espeho de una habitación de hotel de Datong,
mientras le explica a Xiao Ji (Wu Qiong) el sueño de la mariposa del filósofo y poeta taoísta Zhuangzi
(derecha)

El breve pero célebre e intenso relato onírico de Zhuangzi, en su versión inglesa, dice los siguiente: 

"Once upon a time, Zhuang Zhou dreamed he was a butterfly, a butterfly flitting about happily enjoying himself. He did not know that he was Zhou. Suddenly he awoke, and was palpably Zhou. He did not know whether he was Zhou, who had dreamed of being a butterfly, or a butterfly dreaming that he was Zhou. Now, there must be a difference between Zhou and the butterfly. This is called the transformation of things".


La actriz Zhao Tao, esposa y musa interpretativa del director Jia Zhangke.
La secuencia de arriba, izquierda, corresponde al premiado film "A touch of sin" (2013)

Esa visión de la existencia, ligera, relativista, libertina pero equilibrada y profunda, la salva (hasta cierto punto) de la angustia vital que la rodea. En su interpretación la actriz Zhao Tao, musa (y actual esposa) del director, alcanza momentos sublimes, que irá repitiendo en filmes posteriores (por ejemplo, las premiadas "The World" y "A Touch of sin")


Secuencias de "Platform". Arriba, a la izquierda, la asamblea de los "trabajadores artistas"
de la compañía teatral pública de Fenyang discuten sus "reservas ideológicas" hacia
el nuevo espectáculo de música moderna.

En "Platform" ("Zhantai", 站台, 2000), filmada dos años antes, menos violencia, pero la misma desesperanza, idéntico caos desorganizado, parecido y progresivo desarraigo. Jia Zhangke filma en la calle, en exteriores desérticos o en interiores austeros, con planos fijos o lentos movimientos de cámara, y permite que los actores interactúen con espontaneidad, sin sobreactuar, frustrados en su incomunicación y rebeldía, uno de sus grandes aciertos como director

La acción transcurre en su pequeña ciudad natal, Fenyang (汾阳), y en el condado que lo rodea, al sur de Taiyuan (capital de Shanxi), muy cerca de ls histórica ciudad de Pingyao, durante la primera etapa de modernización (1978-1989). El film relata la difícil transformación de una compañía teatral pública, con un previsible repertorio de obras operísticas, patrióticas y propagandísticas, en una empresa de espectáculos privada, que trata de conseguir el favor del público con escenografías más modernas.


Fotogramas de "Platform". Momentos de la gira de la compañia por el condando de Fenyang, Shanxi

Más fotogramas de "Platform"; arriba a la derecha, la policía interroga a la pareja Changjun-Zongpin,
por dormir juntos sin estar casados

Los jóvenes protagonistas principales (dos parejas, Mingliang-Ruijian, algo introvertida, Changjun-Zhongpin, más extrovertida) circulan, igual que en "Unknown pleasures", en los márgenes del rígido comunitarismo maoísta y prueban nuevas modas algo más individualistas (desde las permanentes a los pantalones acampanados) mientras los "trabajadores artísticos" resuelven las "dudas revolucionarias" de los escenógrafos sobre el "pop" improvisando conciertos de rock o atrevidos (para la época) contoneos con música ligera "made in Hong Kong".

No obstante la divertida creatividad de la "troupe" (en una secuencia con toque hispánico, la divertida Zhongpin baila flamenco bajo un retrato de Mao), y la hipnótica simplicidad de la historia, la película va dejando un pequeño (aunque poético) regusto amargo por el vacío y el absurdo de la larga espera en el andén ("zhantai"), el "motivo" poético del filme, sin un destino claro ante el nuevo mundo de grandes cambios que se les va abriendo entre representación y representación


El divertido y muy logrado baile flamenco de Zhongpin bajo el retrato de Mao,
en la película "Platform"

Zhao Tao (Ruijuan), de nuevo, aparece en el elenco de actores, pero esta vez sin centrar ni absorber el protagonismo de los demás, Wang Hongwei (Mingliang), Liang Jingdong (Changjun) y Yang Tianyi (Zhongpin), que componen, igual que la compañía teatral del film, una espléndida actuación coral.


Jia Zhangke citándose a sí mismo en "Unknown Pleasures". Abajo, el mismo director
cantando ópera italiana en un fragmento de la película.


"Chungking Express", de Wong Kar Wai (1994)

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en CINE · 1/5/2016 11:15:00


CHUNGKING EXPRESS (1994), del genial pero controvertido Wong Kar Wai (Shanghai, 1958) (王家衛Wang Jia Wei) exhibe un atípico romanticismo de desencuentros, destiempos y desamor en formato casi documental, en la informal lengua cantonesa, con un dibujo muy realista (hiperrealista); la cámara en movimiento muy cerca de los personajes, los persigue, casi acosa, entre las estrechas callejuelas de Tsim Sha Shui, uno de los barrios más populares de Hong Kong (junto con Yau Ma Tei y Lamma Island), espacios no aptos para agorafóbicos, en el que los toques de "fast motion" nos dibujan vidas aceleradas y caóticas pero sin destino aparente.


Films de Wong Kar Wai

Aunque el director deja mucho espacio para el lucimiento de los 6 personajes, la seductora, fascinante, andrógina, alocada y estilosa Faye Wong (Beijing, 1969)(Wang Fei (王菲), Wong Fey, Faye Wong, Xia Lin, 夏林) devora la pantalla en su impredecible e inacabable "dueto" con el carismático Tony Leung Chiu-wai (Hong Kong, 1962).



Faye Wong en "Chungking Express"

El reiterado y absorbente fondo musical de Mama's and the Papa's ("California dreamin", referencia al sueño de la protagonista) y The Cranberries ("Dreams", en versión de la propia Wong) guía la danza existencial de la cantante cantonesa, que compone, uno tras otro, los gestos espontáneos, la actitud pseudoinfantil y las intensas pero extraviadas miradas de sus populares videoclips musicales.


Las célebres "Chungking Mansions" (hostal de habitaciones compartidas y galería comercial), en Nathan Road-Tsim Tsa Shui, y alrededores, 
escenario de la primera parte de la película, en una visita en mayo de 2015

El caos casi nihilista del film, la ausencia de trama o destino final confunden tanto como fascinan, en un formato inclasificable y repetido y hasta mejorado con éxito en las posteriores "2046" (2004) y "My Blueberry Nights" (2009). Los actores, libres de ataduras, parecen estar experimentando dentro de un ejercicio de cine documental. El policía Takeshi Kaneshiro, por ejemplo, extraviado en su desamor, se consuela coleccionando y consumiendo latas de piña en almíbar que caducan, todas ellas, el día de su aniversario (1 de mayo), momento en que, como culminación de su extravío, decide comérselas todas, para, seguidamente, tratar de ligar en un bar, sin saberlo, con una delincuente misteriosa pero muy peligrosa


Secuencias de "Chungking Express" con Tony Leung Chiu-wai, Valerie Chow, Brigitte Lin y Takeshi Kaneshiro

La película, rodada en dos meses mientras el director montaba su celebrado "wuxia" "Ashes of Time", es un icono de la posmodernidad asiática, un gran ejemplo de la maestría y creatividad artesanal alcanzada por las (entonces) nuevas generaciones de cineastas de HK, una fábrica de cine "serie B" con formatos originales trabajados por grandes profesionales como Tsui Hark, John Woo, Ringo Lam y Wong Kar Wai (todos ellos tratados en este blog)


Faye Wong/Wang Fei en diferentes momoentos de su carrera como cantante y modelo. Abajo, a la derecha, con Dou Wei, su primer
marido, padre de dos de sus hijas, compositor de música alternativa y una de sus principales referencias artísticas en sus inicios

Faye Wong, o Wang Fei, merece una mención aparte. Su melosa, absorbente, y romanticona pero muy trabajada voz se combinaron con una actitud calculadamente espontánea y un estilo de moda y peinado muy rupturista (para la época y el lugar) y sirvieron de inspiración para millones de mujeres "han" en toda Asia (China, Taiwán, Singapur, Malasia) hambrientas de nuevas referencias que rompieran con la estricta moralidad confuciana. Faye Wong sería a la posmodernidad "han" de los 90 lo que Anita Mui y Teresa Deng fueron a la moderna elegancia "pop" de los 60 y los 70

Aunque su música más celebrada no es (ni de lejos) rupturista u original, Faye Wong, que empezó cantando en cantonés para recuperar posteriormente su mandarín natal (nació en Beijing, patria del "putonghua"), experientó con formatos alternativos, y sus discos menos conocidos (por ejemplo, "100.000 Whys" o "Random Thoughts") coinciden mejor con lo que mostraba en su imagen pública. Ella se ha manifestado en varias ocasiones seguidora del movimiento post punk ("Cocteau Twins" o "The Cure") , junto con su exmarido y compositor Dou Wei, y los citados discos de música alternativa suelen traslucir un profundo pesimismo menos romántico


Faye Wong en "2046"

Enlaces de interés

"Chungking Express"

Trailer oficial de la película "Chungking Express"
Selección de secuencias de Faye Wong en "Chungking Express"
"Chungking Express" aparece brevemente en la siguiente selección sobre films en los que se utiliza la técnica "Fast Motion"

"California Dreamin", Mamas & The Papas
"Dreams", The Cranberries

Faye Wong

Faye Wong official channel Youtube
Faye Wong "Ren Jian" KTV version
Faye Wong "Eyes on Me" (Final Fantasy BSO)
Faye Wong 紅豆




"Xíu Xíu", de Joan Chen (1998)

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en CINE · 22/4/2016 17:25:00


"XÍU XÍU" (Tian Yù, 天浴, 1998), de Joan Chen, un drama perturbador y desgarrador sobre la vida truncada de una estudiante, prostituida durante la Revolución Cultural en el bello entorno rural de la meseta tibetana, acompañada de un solitario criador de caballos, eunuco a su pesar, que apenas puede remediar su trágico destino

El cuidador, seleccionado para enseñarle la doma equina, parece no entender la claudicación de la joven ante los continuos abusos de los dirigentes locales, pero Xíu Xíu, que añora su familia y las calles y la comida de su Chengdu natal (Sichuan), se lo resume con terrible crudeza en uno de los momentos más intensos del film: "Tu tienes tus caballos y nadie te molesta, yo estoy lejos de mi casa, y de mi familia, sin contactos, ni dinero, ni padres influyentes. Ellos son personajes poderosos y pueden ayudarme". No tardará en descubrir su error de una manera muy trágica.


La protagonista Xíu Xíu, interpretada por Li Xiaolu, en diversos fotogramas de la película, 
entre ellos (arriba izquierda) el momento en que confiesa ante  su impotencia ante los abusos

La protagonista era una más de los millones de estudiantes urbanos que, voluntariamente o por obligación, fueron desplazados hacia comunas agrarias o fábricas para ser reeducados por campesinos u obreros y evitar así que se convirtieran en alguna de las "categorías negras" (intelectuales, empresarios o contrarrevolucionarios) durante la Revolución Cultural (1966-1976).


Otros fotogramas de la película; arriba, el pastor de caballos tibetano Lao Jin (viejo Jin) que, dentro de los límites de su condición, 
trata de cuidar en lo posible de la ingenua e indefensa protagonista

Joan Chen filmó una obra austera, bien ambientada e interpretada, pero sin alardes estéticos ni técnicos. La meseta tibetana, gente corriente sin excesos dramáticos, el lejano (muy lejano) trasfondo revolucionario y las prodigiosas interpretaciones de Lopsang, el criador de caballos, y sobre todo Xiaolu Lu (pekinesa nacida en 1978, también conocida como Lu Lu y Jacqueline Li, cuyo tránsito desde la inocente frescura adolescente hasta la desesperada angustia conmueve hasta el infinito. Su interpretación fue premiada en varios festivales.


La actriz Li Xiaolu (n. 1978)

Joan Chen (Shanghai, 1961), actriz, productora, directora y guionista es muy conocida fuera de China como actriz por sus interpretaciones en la aclamada y oscarizada película "El último emperador" (1987), y la serie de TV "Twin Peaks" (1990) y aunque ha colaborado en otras producciones extranjeras, la mayor parte de su dilatada carrera se ha desarrollado en China. Entre sus últimos trabajos como actriz se pueden destacar "Lust, Caution" (de Ang Lee, 2007), "The Lady of Dinasty" (2015, compartiendo protagonismo con la diva del momento, Fan Bing Bing) y la criticada (por falta de rigor histórico) "Cairo Declaration" (2015), en la que interpreta a Soong Ching-ling, "Madame Sun Yat Sen"


Joan Chen en fotografías de diferentes épocas. En el centro, abajo, fotograma de "El último emperador" (1987) 
y arriba, derecha, en "The Lady of the dynasty" (2015)

El film "Xíu Xíu" adapta uno de los primeros relatos de la excelente escritora contemporánea china Yan Geling. Militar y periodista en sus primeros años, Geling es una narradora elegante, precisa, imaginativa y sensible, de la que he podido leer "La novena viuda" (recorrido histórico por la historia china reciente, visto desde la perspectiva de una ruda pero valiente e inteligente campesina) y "Las flores del mal" (bello pero trágico relato sobre el sacrificio de un grupo de prostitutas para proteger a unas estudiantes durante la masacre japonesa de Nanjing, en 1937, adaptado libremente por Zhang Yimou para el cine en 2012)

Igual que el "Nobel" Mo Yan, la escritora nacida en Shanghai se mueve con habilidad en los estrechos límites establecidos por el Partido Comunista para las actividades artísticas que abordan la historia reciente del país. No hay crítica severa, pero el lector/espectador puede entrever el drama humano arrastrado ente la sinrazón y el vacío ideológico.


La escritora Yan Geling, autora de la novela en que se basa la pelíciula. A la izquierda, cartela de la película de Zhang Yimou
"Las flores de la guerra" (2012), inspirada igualmente en una de sus relatos, y a la derecha, "La novena viuda", 
probablemente su obra mejor acabada.

El film está editado en castellano, pero se disfruta mucho más si uno elige la versión original subtitulada y percibe la rudeza de los tonos y las variantes dialectales como un elemento imprescindible para comprender los matices de la sensibilidad e idiosincrasia china.



Prosperidad de Suzhou (s. XVIII)

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en ARTE · 10/4/2016 17:13:00


Durante una visita de inspección en 1751, el emperador Qianlong, reconocido patrocinador del arte tradicional chino durante el período "qing" (1644-1911), quedó fascinado por la pintura "Prosperidad de Suzhou", obra del paisajista Xu Yan, un extraordinario rollo de 37 x 1241 cm hecho en tinta y color sobre papel. La finura del trazo, el detalle del dibujo, el ingenio de la composición y el impacto emocional del conjunto le valieron un lugar de honor en el Museo de Palacio de la Ciudad Prohibida, junto con otra maravilla de la poética pintura costumbrista china, el "Festival del Qing Ming a lo largo del río", una obra del período "song" (907-1279) de la que se conservan dos copias


Fragmento de "El festival del Qing Ming a lo largo del río"

Tras su expulsión de la Ciudad Prohibida en 1924, el último emperador "qing", Pu Yi (también conocido como Aisin Gioro, o Henry Pu Yi) se llevó ambas obras maestras consigo, primero hacia su semiexilio en Tianjin, y finalmente hasta su palacio como emperador títere en el protectorado/colonia japonesa de Manchukuo (antigua Manchuria, hoy "Dongbei", región del noreste), en Shenyang.

Tras la guerra, el gobierno nacionalista de Chiang Kai-shek pudo recuperar el "Festival del Qing Ming" y depositarlo de nuevo en el Museo de Palacio de Beijing, desde donde fue trasladado hacia Taipei tras la victoria comunista en 1949. Pero el rollo de "Prosperidad de Suzhou" estuvo perdido (u oculto) tras el caos generado por el ataque de la Unión Soviética y la retirada japonesa en agosto de 1945. Tras su reaparición, la obra se expuso en el Museo Provincial de Liaoning, en la misma ciudad de Shenyang, donde permanece hoy en día.









Aunque este tipo de dibujos no eran inusuales, la mayor parte de los pintores chinos, desde los primeros periodos de gran brillantez ("tang" -618-907- y "song") se centraron en provocar y transmitir la emoción sutil mediante la simplicidad, la evocación idealizada de la naturaleza (ríos, lagos, rocas, montañas sagradas, flores, pájaros y árboles característicos de las cordilleras centrales, como el típico "pino del Huangshan"), en las que los seres humanos y sus austeros refugios quedan atrapados pero integrados (miniaturizados) en el magnífico entorno natural. Simplicidad formal y profundidad espiritual muy inspirados en los principios del taoísmo.

Tal y como indica el título del rollo, la ciudad de Suzhou, situada en el delta del río Yangtze, dentro de la actual provincia de Jiangsu, no muy lejos de Nanjing y de Shanghai, fue una próspera capital comercial durante las dinastías "ming" i "qing", y uno de los principales centros de producción del hilo y del tejido de seda que, como es sabido, fue durante siglos uno de los grandes motores del intercambio comercial entre Oriente y Occidente, junto con el te.

Suzhou es hoy un importante y moderno núcleo industrial y de servicios poblado por más de 10 millones de habitantes, muy bien comunicado y relativamente cerca de Shanghai (25 minutos) y Nanjing (2 horas) por tren de alta velocidad, tal y como deben saber los habitantes de ambas metrópolis.



No obstante la industrialización y el crecimiento urbano, Suzhou ha preservado (restaurados o reconstruidos en muchos casos) los vestigios de su glorioso pasado en su centro histórico, no muy lejos de la estación central de ferrocarril. Las mansiones y los jardines (entre los que sobresale el Jardín del Administrador Humilde, tal y como se puede observar en uno de los mosaicos, correspondiente a una visita en 2008), los canales y los puentes, los restos de la antigua muralla (tras la que los rebeldes "taiping" ofrecieron fiera resistencia en el siglo XIX)los museos y los teatros (en particular, la indescifrable y densa pero fascinante ópera "kunju", en cuyo modelo se inspiró la emperatriz Cixi en el siglo XIX para modelar la escenografía de la Ópera de Beijing) nos permiten recrear, no sin cierta imaginación, la alegórica prosperidad del cuadro de Xu Yun.





Las fotografías del cuadro se han extraído del libro "La colección de la pintura tradicional china", una lujosa y completa edición publicada por "China Intercontinental Press" y adquirida en la Librería de Lenguas Extranjeras de Wangfujing, en Beijing. Las fotografías de Suzhou corresponden a un viaje realizado en septiembre de 2008.



El saqueo y la destrucción del Palacio Yuanmingyuan, en Beijing (1860)

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en HISTORIA · 2/4/2016 19:45:00


El mes de octubre de 1860, en la fase final de la segunda guerra del opio (1856-1860), los soldados del cuerpo expedicionario franco británico saquearon, primero, e incendiaron, después, el Palacio de Verano de Beijing (Yuan Ming Yuan, 圆明园), una de las grandes maravillas del arte oriental de todos los tiempos

La destrucción de Yuangmingyuan fue, sin duda, uno de los actos más bárbaros del colonialismo europeo del siglo XIX, incluso en el contexto de los arrogantes valores decimonónicos de superioridad cultural propios de la época, tal y como puso de manifiesto el escritor francés Víctor Hugo, autor de Los Miserables, en su célebre y emotiva "Carta al capitán Butler" (noviembre de 1861): "Nosotros, los europeos, somos los civilizados y para nosotros los chinos son los bárbaros. He aquí lo que la civilización ha hecho a la barbarie" (ver texto completo más adelante)

Las ruinas apiladas de los antiguos palacios de mármol, diseñados (paradójicamente) por jesuitas europeos según modelos neoclásicos, los fundamentos de piedra de los incontables pabellones de madera de estilo clásico chino y los enormes estanques y senderos son hoy el único resto de aquel mítico esplendor.


Dibujos (s. XIX) de los palacios de estilo occidental neoclásico diseñados por los jesuitas en Yuanmingyuan en el siglo XVIII

Dibujos (s. XX) de los templos y pabellones de estilo clásico chino (qing-ming), construidos en Yuanmingyuan entre los siglos XVII-XIX

El paso del tiempo (y el saqueo local de materiales de construcción, todo hay que decirlo) han convertido Yuangmingyuan en una ruina célebre. Los trabajos de jardinería, los nuevos pabellones y puentes y la recuperación de senderos empedrados han convertido el parque en uno de los lugares más agradables de Beijing, especialmente apto para grandes caminatas, pero también para lecciones de historia (oficial).


Ruinas de los edificios de estilo occidental neoclásico en la zona este de Yuanmingyuan, visitas años 2008-2012.

El lugar es visitado con frecuencia por escolares chinos, aleccionados (en este caso, con razón) sobre la maldad del colonialismo, aunque (por contraste) apenas tienen noticia de la enorme destrucción de patrimonio cultural cometida durante la Revolución Cultural (1966-76). Una buena amiga me explicó hace unos años en Beijing que, durante los años 80, una de sus profesoras de secundaria les llevaba allí varias veces durante el año para motivarles con largas explicaciones históricas y patrióticas.

Los historiadores suelen estar basta de acuerdo con lo sucedido, aunque la historiografía china suele omitir algunos detalles, como la tortura precedente de los enviados británicos, por si alguien pudiera considerarlos como atenuantes (que no lo son) de la conducta franco-británica.

Tras 4 años de conflicto por el apresamiento de una nave con bandera británica (sospechosa de piratería) y la muerte de un misionero francés (que predicaba en Guangxi, fuera de los espacios permitidos por el Tratado de Nanjing de 1842), el cuerpo expedicionario franco británico, formado por 15.000 soldados y comandado por James Bruce, Conde de Elgin y Alto Comisionado británico en China, derrotó al ejército imperial, y alcanzó el Palacio de Verano, apenas defendido por unos cuantos eunucos, el día 7 de octubre de 1860.


Fotografías actuales y del siglo XIX de la zona de edificios de estilo occidental de Yuanmingyuan. A la derecha, dibujos que recrean el interior de alguno de los palacios, fotografiados en una exposición conmemorativa en el mismo parque, año 2008.

El castillo y su inigualable colección artística y decorativa (sedas, oro, plata, jades, porcelanas) fueron saqueadas durante una desenfrenada orgía de 3 días por oficiales y soldados, incluyendo las populares bustos de bronce de los 12 signos del zodíaco chino que decoraban la fuente ornamental neoclásica ("Dashuifa", 大水法), convertidas con el tiempo en símbolo del saqueo imperialista.

Al día siguiente, la intermediación del príncipe Gong (cuya fantástica y muy bien conservada mansión pekinesa, cerca de Beihai, puede visitarse hoy en día), por entonces comisionado imperial (el emperador Xianfeng y su corte habían huido hacía su refugio veraniego en Chengde, unos días antes) permitió la liberación de una veintena de rehenes occidentales, entre los que se encontraban varios negociadores británicos.


De izquierda a derecha y de arriba a abajo: dibujo ilustrativo del saqueo de Yuanmingyuan en 1860; caricatura de la época sobre los "diablos extranjeros"; ilustración occidental sobre el tristemente célebre castigo de los mil cortes, aplicado a un misionero francés en 1856 (una de las causas de la segunda guerra del opio); y fotografía tomada en un fuerte de Beijing en octubre de 1860, tras la derrota imperial.

Las torturas recibidas por algunos de ellos en el llamado "Ministerio de Castigos" (una curiosidad china de la época), y, en particular la aplicación, en algún caso, del tristemente célebre castigo de los mil cortes (Lingchi, 凌迟), fue la excusa utilizada por Lord Elgin para ordenar, el 18 de octubre, la destrucción por incendio del palacio y sus maravillosos pabellones, puentes y templos de madera. Estos edificios, junto con las fuentes, los estanques y los bosques de piedra eran indudablemente el mejor ejemplo arquitectónico del paisajismo tradicional chino.

La excusa no sólo no justifica la barbarie franco-británica (sin duda, se hubieran podido conseguir reparaciones alternativas, como el castigo de los culpables o una indemnización económica, habitual en los tratados de la época) sino que apenas esconde la premeditación de su conducta.

Elgin, cuyo padre, en lo que parecía tradición familiar, había participado en el saqueo del Partenón de Atenas en 1801, ya tenía la intención de dar un escarmiento por la negativa del emperador a firmar el Tratado de Tianjin de 1858 (que ampliaba la apertura comercial forzada por el Tratado de Nanjing de 1842) y la muerte de 500 soldados británicos en 1859, cuando trataban de llegar hasta Beijing para forzar la firma del tratado.


De izquierda a derecha: el emperador Xianfeng; Lord Elgin, jefe del cuerpo expedicionario franco británico; 
y el general Charles Gordon, aka "El Chino"

Entre los que ejecutaron la orden de destrucción de Yuanmingyuan se encontraba el joven oficial Charles George Gordon. En una más de las interminables paradojas del colonialismo en China, Gordon, gran héroe militar del colonialismo británico, alcanzaría fama posterior, apodado como "el Chino", y acabaría condecorado por las autoridades imperiales chinas. "El Chino" no sólo ayudaría en la modernización del ejército Qing, sino que también colaboraría en la derrota de la rebelión Taiping y reforzaría las murallas de Tianjin...... que, muchos años después de sus muerte, retrasarían el avance de sus compatriotas en la guerra de los bóxers, el año 1900.

Tras la destrucción del Palacio de Verano, Gordon escribió a su madre: "No puedes imaginarte la belleza y la magnificencia de lo que incendiamos. De hecho, estos palacios eran tan grandes y teníamos tanta prisa, que no pudimos saquearlos como es debido (...). Fue muy decepcionante para el ejército porque todos estaban deseando saquear" (esta cita puede encontrarse en GELBER, Harry, "El Dragón y los demonios extranjeros", RBA, 2007, página 210)

En cualquier caso, el saqueo y la destrucción de Yuangmingyuan, como muchos episodios históricos en Asia oriental, sigue sin cerrarse del todo y todavía alimenta las heridas del orgullo nacional chino.

Aunque en la victoriana Gran Bretaña, en el apogeo de su éxito, y en la Francia imperial, sometida a la dictadura del emperador Napoleón, la expedición fue celebrada como un éxito, no todos comulgaron con sus pretendidos logros. El brillante escritor Víctor Hugo, autor de las celebradas novelas "Los Miserables" y "Notre Dame de Paris", asumió el rol de intelectual comprometido, de larga tradición la Francia, y desde su largo exilio en las islas del Canal de la Mancha (1855-1870), escribió en noviembre de 1861 un vibrante y emotivo alegato contra la destrucción de Yuanmingyuan, donde puede encontrarse una estatua con su busto


Busto del escritor Víctor Hugo en Yuanmingyuan, y fotografía del famoso escritor francés

Carta al capitán Butler

Hauteville-House, 25 de noviembre de 1861
Me pide usted, señor, mi opinión sobre la expedición a China, que usted considera honorable y hermosa, y tiene la bondad de atribuir cierta importancia a mi juicio. Según usted, la expedición a China, emprendida bajo la doble bandera de la reina Victoria y del emperador Napoleón, es una gloria que compartirán Francia e Inglaterra y quisiera usted saber hasta qué punto puedo aprobar semejante victoria inglesa y francesa.
Puesto que quiere conocer mi opinión, hela aquí:
Había, en un rincón de la tierra, una maravilla del mundo que se llamaba el Palacio de Verano. El arte tiene dos principios: la Idea, donde se origina el arte europeo, y la Quimera, donde se origina el arte oriental. El Palacio de Verano era al arte quimérico lo que el Partenón es al arte ideal. Todo lo que puede crear la imaginación de un pueblo casi extrahumano estaba allí. No era, como el Partenón, una obra una y única; era una suerte de enorme modelo de la quimera, en el supuesto de que ésta pudiera tener un modelo. Imagine usted no sé qué construcción indescriptible, algo como un edificio lunar, y tendrá el Palacio de Verano. Construya un sueño con mármol, jade, bronce y porcelana y talle sus ornamentaciones en madera de cedro, cúbralo de pedrería, envuélvalo en seda, haga de él santuario aquí, harén allá, ciudadela acullá,
ponga dentro dioses, ponga monstruos, barnícelo, esmáltelo, dórelo, píntelo, haga construir por arquitectos que sean poetas los mil y un sueños de las mil y una noches, añádale jardines, estanques, chorros de agua y de espuma, cisnes, ibis, pavos reales, suponga en una palabra una suerte de deslumbradora caverna de la fantasía humana con figura de templo y de palacio: así era ese monumento. Había sido necesario el trabajo de generaciones enteras para crearlo.
Tal edificio, que tenía la inmensidad de una ciudad, ¿para quién lo habían construido los siglos? Para los pueblos. Porque lo que hace el tiempo pertenece a los hombres.
Los artistas, los poetas, los filósofos conocían el Palacio de Verano; Voltaire habla de él. Se decía: el Partenón en Grecia, las Pirámides en Egipto, el Coliseo en Roma, Notre-Dame en París, el Palacio de Verano en Oriente. Si no se lo veía, se lo soñaba.
Era una suerte de tremenda obra maestra desconocida, entrevista a lo lejos en no sé qué crepúsculo, como una silueta de la civilización de Asia en el horizonte de la civilización de Europa.
Esa maravilla ha desaparecido.
Dos bandoleros entraron una vez en el Palacio de Verano. Uno lo saqueó, el otro lo incendió. Por lo visto, la victoria puede ser una ladrona. La gran devastación del Palacio de Verano la han cometido a medias entre los dos vencedores. Mezclado a todo ello aparece el nombre de Elgin, que tiene la propiedad fatal de recordar el Partenón. Lo que se hizo con el Partenón se ha hecho con el Palacio de Verano, más completamente y mejor, a fin de no dejar nada. Todos los tesoros de todas nuestras catedrales juntas no igualarían a ese formidable y espléndido museo de Oriente.
Había allí no solamente obras maestras de arte sino además amontonamiento de orfebrerías. Gran hazaña, excelente ganga. Uno de los dos vencedores se llenó los bolsillos, viendo lo cual el otro llenó sus cofres; y ambos volvieron a Europa cogidos del brazo. Tal es la
historia de los dos bandoleros.
Nosotros, los europeos, somos los civilizados y para nosotros los chinos son los bárbaros. He aquí lo que la civilización ha hecho a la barbarie.
Ante la historia, uno de los ladrones se llamará Francia, el otro Inglaterra. Pero yo protesto y le agradezco a usted haberme brindado la oportunidad de hacerlo. Los crímenes de los que dirigen no son culpa de los dirigidos; los gobiernos son ladrones a veces, los pueblos jamás.
El imperio francés se ha embolsado la mitad de esta victoria y hoy ostenta, con una especie de ingenuidad de propietario, el espléndido baratillo del Palacio de Verano. Yo espero el día en que Francia, liberada y limpia, devuelva ese botín a la China expoliada.
Mientras tanto, hay un robo y dos ladrones. Dejo constancia de ello. Tal es, señor, el grado de aprobación que doy a la expedición a China.
Víctor Hugo
(hay varias versiones traducidas de la carta de Víctor Hugo; una de ellas puede encontrarse en el libro colectivo "En la ciudad china", editado en 2008 por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, página 252)

A pesar de los deseos expresados por Víctor Hugo en su carta, los tesoros saqueados aún no han sido completamente devueltos (un coleccionista francés, sin embargó, donó en 2013 las cabezas del Conejo y la Rata) y la barbarie franco-británica en Yuanmingyuan no sólo sigue siendo un símbolo antiimperialista en China (y fundamento, además, de su creciente nacionalismo moderno), sino que de vez en cuando aún causa problemas diplomáticos.


Arriba, fotografía y noticia del diario británico "The Guardian" sobre el famoso "incidente de la amapola" de 2010, durante la visita oficial a China del "premier" británico David Cameron, citado, como ejemplo de la sensibilidad china actual hacia el episodio del siglo XIX, por Julia Lovell en su libro sobre la guerra del opio (abajo) y una fotografía comparativa entre la amapola silvestre, el símbolo conmemorativa del "Remembrance Day" británico, y la amapola adormidera, la flor de la que se extrae el opio.

El incidente más reciente lo describe Julia Lovell en su documentadísimo libro "La guerra del opio" (Editorial Picador, Londres, 2011). El 11 de noviembre de 2010, durante una visita oficial en China, el "premier" británico David Cameron y sus ministros se presentaron en varias recepciones ataviados con una flor de amapola silvestre en los ojales, en conmemoración del "Remembrance Day" (recordatorio anual a los caídos británicos de la Primera Guerra Mundial desde 1921).

Aunque no se trataba de amapolas "adormideras", los internautas chinos protestaron airados considerando que se trataba de una ofensa imperialista a los estragos que el comercio de opio, forzado por los mismos británicos, había causado en la sociedad china en el siglo XIX.


Visita en mayo de 2015 al casino Lisboa de Macao, donde está expuesto uno de los 12 bustos del Zodíaco chino (el caballo) saqueados 
del Palacio Yuanmingyuan en 1860

Un ejemplo de reparación histórica de ese orgullo pude encontrarlo en el histórico casino Lisboa de Macao, en mayo de 2015. El hall del casino, de libre acceso, expone una de las míticas cabezas de madera del horóscopo chino (la del caballo) saqueadas en el palacio de Yuan Ming Yuan de Beijing tras el asalto de las tropas anglo-británicas, en 1860. Esta cabeza fue adquirida en una subasta por su famoso, supermillonario y filantrópico propietario Stanley Ho, y luego donada al gobierno chino.


Arriba, a la izquierda, poster de la película de Jackie Chan sobre el rescate imaginario (curiosamente, en Francia) 
de los 12 bustos del zodíaco chino saqueados en Yuanmingyuan. A la derecha, inauguración de la exposición
organizada para conmemorar la donación (también francesa) de 2 de los 12 bustos (rata y conejo).
Abajo, fotografía del Museo Británico de 2008; hay sospechas de que la colección
china alberga varios objetos sustraídos en el citado saqueo.

El saqueo de Yuanmingyuan también puede encontrarse con facilidad en la cultura "pop" china gracias, por ejemplo, al entretenido film de Jackie Chan "Chinese Zodiac, CZ12", del año 2012, sin duda uno de los "films" más patrióticos del polifacético artista de Hong Kong.

En cualquier caso, la destrucción de Yuanmingyuan y el final de la "segunda guerra del opio" aceleraron la profunda crisis política, social y económica de China que ya se entreveía tras la derrota en la primera guerra del opio (1842) y que no finalizaría hasta la victoria comunista en 1949. El imperio chino caminaba irremediablemente y sin saberlo hacia su final (y hacia una nueva era).

Acechado además por la rebelión Taiping en el centro del país (Jiangsu, principalmente), el emperador Xianfeng, de salud frágil, cuyo carácter era débil y cambiante, no tardaría en morir, devastado física y emocionalmente por la derrota, el año 1861. La concubina Cixi, madre del heredero Tongzhi, dio entonces un magistral golpe palaciego, con el apoyo de la emperatriz Zhen, que no tenía descendencia, para desplazar a los ineptos funcionarios responsables de la derrota (según la leyenda, provocándoles para que gritaran delante del príncipe-bebé, haciéndole llorar, ofensa castigada con la muerte) y convertirse en "segunda emperatriz viuda" y gobernar así durante casi 50 años "tras la cortina"(por su condición de mujer de la familia imperial). Y esta es otra historia que puede recrearse en el polémico aunque entretenido y muy documentado libro de Jung Chang, "Cixi, la emperatriz" (Editorial Taurus, Madrid, 2013)


Fotografías de lz zona oeste de Yuanmingyuan, tomadas durante el período 2008-2012

No obstante su significado histórico, el Parque Yuanmingyuang permanece hoy como uno de los espacios de paseo más agradables de Beijing, situado entre el 3r y el 4º cinturón de la ciudad, relativamente cerca de otras atracciones "verdes" de la ciudad (el "Nuevo" Palacio de Verano, diseñado por Cixi, o el Jardín Botánico, donde trabajó, ya reconvertido en civil, el Último emperador, Pu Yi) y bien comunicado por metro (estación Yuanmingyuan, línea 4)
Yangmingyuan ofrece rincones casi solitarios entorno de estanques, pabellones modernos o antiguas ruinas, sobre todo en la zonas este y oeste del parque. 


Fotografías de lz zona central de Yuanmingyuan, tomadas durante el período 2008-2012

El lugar puede disfrutarse especialmente entresemana o fuera de los períodos vacacionales o cuando te alejas de los focos de atención de los grupos de turistas chinos. Lo he visitado varias veces desde 2008 y siempre me ha parecido un inverosímil remanso rodeado por el apabullante (e hipercontaminado) gigantismo de la gran urbe pequinesa.


Plano general de Yuanmingyuan, dibujo realizado durante el siglo XVIII

Ubicacion en Beijing y Plano actual del Parque Yuanmingyuan


"Old town's" en China

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 10/3/2016 10:04:00



Entremedio del fragor turístico, y en ocasiones apoyado en él, China conserva un buen número de "old town's" (villas antiguas o históricas), interesantes e incluso elegantes reflejos de un estilo de vida casi desaparecido, ensombrecido por el gigantismo urbano.

Se trata de pequeños núcleos habitados, normalmente situados en áreas rurales, cuyo modo de vida se sustentaba en un fuerte sentimiento de identidad comunitaria, y en una prosperidad comercial, agraria e incluso financiera, sostenida en el tiempo. Esta prosperidad y el orden moral y político confuciano dejaron como legado edificaciones variadas (templos, teatros, mansiones, comercios), en estilos diversos (desde el canónico estilo "ming", hasta el sobrio formato "qing" en ladrillo oscurecido, o las maravillosas viviendas de bloques de adobe de los "hakka" o los "naxi"), en su mayoría de los siglos XIX y XX.



Aunque en muchos casos no pueden evitar su conversión en "parque temático", los grupos étnicos (naxi, mosu, dong, miao, hakka, tibetanos...) tratan de conservar en lo posible las tradiciones de sus ancestros y, simultáneamente, recabar los beneficios económicos del turismo.

El artículo presenta una variada selección de "old town's" que hemos recorrido entre 2008 y 2015, concretamente Baisha (Yunnan), Zhenyuan y Xijiang (Guizhou), Xinping (Guangxi), Lo Wai (Nuevos Territorios, Hong Kong), Yun Shui Yao, Taxia y Xiamei (Fujian), Wuzhen (Zhejiang), Pingyao (Shanxi) y Suzheng (Sichuan).

Muy visitadas en su mayoría, algunas en cambio parecen, inesperadamente, menos masificadas y relativamente tranquilas para lo que es usual en el turismo chino, como Baisha, Lo Wai o Xiamei





Baisha (Yunnan)

Baisha es una pequeña y tranquila localidad habitada por apenas unos centenares de personas de etnia "naxi", cuyas principales actividades son la agricultura, la artesanía, el comercio y un turismo aparentemente sostenible. El equilibrado y poco denso entorno rural de viviendas tradicionales, en las que abundan las construcciones de adobe (barro, paja y arroz), contrasta con la cercana y encantadora aunque masificada Lijiang, reconstruida en su totalidad tras el terremoto de 1996. Las cercanas Montañas Nevadas del Dragón de Jade (Yulong Xueshan) dibujan el "skyline" perfect0 para una comunidad caracterizada por los ritos religiosos animistas y la preeminencia social de la mujer.





Zhenyuan (Guizhou)

La ciudad de Zhenyuan, en el noreste de la provincia central de Guizhou (una de las más pobres de China), conserva un extraordinario núcleo histórico con arquitectura civil y religiosa de estilo "qing", herencia de su apogeo como centro comercial en el siglo XIX. Entre boscosas montañas de origen kárstico, y atravesada por el río Wuyang, la pequeña localidad, donde viven unas 100 mil personas, en su mayoría de las etnias "miao" y "dong", ha recuperado para el turismo mansiones, muelles fluviales y puentes de piedra. Muy visitada en temporada alta, ofrece sin embargo rincones tranquilos y viviendas antiguas semiabandonadas en las calles superiores del lado sur del río.





Xijiang (Guizhou)

Situado en el sureste de la provincia de Guizhou, el pueblo de Xijiang (habitado por unas 5000 personas) conserva casi intacto su entorno rural, con casas tradicionales de piedra y madera, llamativos puentes cubiertos, y campos de arroz en bancales inundables, sin olvidar los ritos de la cultura local de la etnia "miao", a pesar de la invasión turística y su progresiva conversión en parque temático. Los habitantes participan activamente en la gestión del creciente turismo, tratando de no alterar su modo de vida, basado en la agricultura y la artesanía de la plata, que puede observarse con tranquilidad en las afueras (en las calles situadas en las laderas de los montes circundantes y en las zonas de cultivo de arroz), si uno se aleja de los puntos de atracción de visitantes



Xinping (Guangxi)

El puerto fluvial de Xinping, en la provincia de Guangxi, es una de las "postales" de referencia del turismo paisajista chino. Las paredes verticales de los "karst", cubiertas de pinos, y el sinuoso cauce del río Li entre Guilin y Yangshuo alcanza su apogeo cerca de este pueblo, con la inconfundible y repetida imagen que puede verse en el reverso del billete de 20 yuan o RMB ("ren min bi"). Los cruceros fluviales y los "tours" turísticos orientan su visita hacia la inevitable fotografía. Sin embargo, el núcleo antiguo de la ciudad conserva calles y edificios de arquitectura civil "qing", en su mayoría de los siglos XIX y XX, entre los que sobresale su fantástico teatro. Este pueblo histórico vive aún de la pesca tradicional, pero sobre todo del turismo de paso. En cualquier caso, Xinping, donde viven unas decenas de miles de habitantes, está mucho menos masificado que los dos grandes centros de atracción turística de la zona, la metrópolis de Guilin (casi un millón de habitantes) y la divertida y cercana (25 km) capital del turismo mochilero, Yangshuo



Lo Wai (Hong Kong)

Es una de las sorpresas más agradables de la metrópolis de Hong Kong (7 millones de habitantes), a su vez uno de los grandes iconos urbanos de Asia oriental. La pequeña villa amurallada de Lo Wai, al norte de Kowloon, en el área de los Nuevos Territorios (cerca del barrio de Fanling, de camino hacia la frontera de Shenzhen), aún habitada, es un viaje hacia los orígenes de la cultura local y los clanes familiares que la dominaban antes de la llegada de los colonizadores británicos (siglo XIX). El lugar, muy cerca del extraordinario Tang Chung Ling Ancestral Hall, ha sido incluido en una ruta turística de contenido histórico, la "Heritage Trail", con antiguas mansiones abandonadas, iglesias y templos restaurados y esta curiosa reliquia de gruesos muros de piedra y calles estrechas, donde algunos vecinos disfrutan de una inconcebible tranquilidad no muy lejos del bullicio mercantil de Yau Ma Tei y Tsim Sha Shui.





Yun Shui Yao (Chang Jiao Gu Zhen) (Fujian)

La villa "hakka" con "tulou" más popular entre el turismo local chino, en la actualidad, es Yun Shui Yao (云水谣), escenario del éxito cinematográfico del mismo título, bastante reciente (2006), que sustituyó, por razones turísticas, el nombre auténtico del pueblo (长教古镇, Chang Jiao Gu Zhen, en el condado de Nanjing). El film "Yun Shui Yao" (en inglés, The Knot, es decir, El Nudo), del semidesconocido director Li Yin, narra una historia de amor ambientada con el trasfondo de la guerra civil china y el conflicto por Taiwán, pero deviene una elegía de la vida campesina, una nostálgica evocación del paraíso rural perdido, con sus ríos, montañas, casas de piedra y tierra y molinos, sus represiones morales y su intensa vida familiar, todo lo cual encaja perfectamente en el imaginario de la cultura popular china. Este irresistible argumentario romántico ha convertido el pueblo en uno de los destinos preferidos de los visitantes chinos, que recrean las escenas de la película (por ejemplo, el romántico cruce del río por un sendero de piedras de la pareja, cogida de la mano, o su tierna conversación bajo el molino de agua, o las hermosas vistas del río con sus gigantescos y ancestrales árboles "Banyan mayakoba", Baniano o "Ficus bengalensis", árbol gigante que proporciona una enorme y refrescante sombra, y que además es sagrado en las religiones hinduista y budista)



Taxia y Yuchanglou (Fujian)

Los habitantes de la villa histórica de Taxia y el "tulou" (vivienda comunitaria tradicional) circular de Yuchanglou, compaginan hoy el turismo y las actividades económicas tradicionales (agricultura, ganadería y artesanía), por lo que han convertido sus patios interiores en mercadillos, pero el ambiente típicamente chino de caos e improvisación y la austeridad y la sobria amabilidad de los "hakka" les confieren un gran encanto. Yuchanglou, uno de los "tulou" más grandes (5 pisos y 270 habitaciones) llama la atención por la inusual desviación en "zigzag" de las columnas interiores de madera que sustentan los corredores (capricho o error, se mantiene así desde hace tiempo). Tras Yuchanglou, el pueblo de Taxia, muy cercano y también poco visitado, permite conocer otra edificación igualmente fascinante, el salón de ancestros "Deyuan" del clan Zhang, con un inusual estanque y columnas conmemorativas en su exterior. Este clan, originario de la dinastía Ming, tiene miembros repartidos por toda Asia, entre los cuales sobresalen notables profesionales y empresarios que han contribuido a la restauración del templo.





Xiamei (Fujian)

Xiamei, Xia Mei Cun (下梅村), cerca del Parque Nacional de los montes Wuyishan, era el lugar de salida de la ruta del té rojo hacia Moscú y el este de Europa. Sorprendentemente, el lugar, que conserva toda una calle y varias mansiones de comerciantes enriquecidos, de estilos "qing" tradicional y "minnan" (propio de Fujian y algunas zonas de Taiwán), en piedra y madera, ha logrado evitar las agresivas y no siempre respetuosas restauraciones de otras lugares, debido a que (todavía más increíble) los grandes grupos de turistas apenas la visitan (al menos en temporada "baja"). La calle principal, con pasarelas y puentes de madera y piedra, y porches a ambos lados de un pequeño riachuelo canalizado, está ocupada por tiendas, templos y alguna mansión. Sigue habitada, por lo que no deben sorprender las partidas de cartas y mahjong en las calles y la ropa colgada en las vigas.



Wuzhen (Zhejiang)

La ciudad de Wuzhen está situada en el triángulo ubicado entre Shanghai, Hangzhou y Suzhou, atravesado por el río Yangtsé y sus afluentes, una de las zonas agrarias más prósperas de China. El agua es precisamente una de las señas de identidad de su ciudad histórica (el municipio está habitado por unas 60 mil personas), ya que recorre en abundancia los canales que rodean sus mansiones, puentes y templos, en su mayoría de estilo tradicional "qing". La villa, inevitablemente turística, está dividida en varios distritos temáticos, pero conserva un encantador aspecto tradicional, en el que sobresalen los comercios tradicionales con sus largos mostradores de madera y la casa natal de uno de los pioneros de la literatura contemporánea china, el escritor Mao Dun (1896-1981)





Pingyao (Shanxi)

La ciudad histórica de Pingyao y su formidables murallas exteriores apenas necesitan presentación. El núcleo histórico de esta localidad, capital financiera de China en los siglos XVIII-XIX, es un bellísimo ejemplo de la arquitectura tradicional civil de estilo "ming-qing" (siglos XVIII-XX), con elegantes patios interiores, animados estanques llenos de peces, techos de cerámica o porcelana, vistosos dormitorios con camas cubiertas y magnificas habitaciones de recepción. Las mansiones se combinan con antiguas oficinas bancarias o empresariales, templos confucianos y budistas, escuelas de artes marciales y oficinas públicas. La crisis bancaria del siglo XIX la fue sumiendo en una progresiva decadencia y abandono, pero sin destruirla, por lo que la restauración impulsada por su declaración como Patrimonio de la Unesco y el turismo interior ha preservado un sello de autenticidad, que puede corroborarse en las viviendas abandonadas de sus calles periféricas. La posibilidad de dormir en mansiones antiguas dentro del recinto histórico es uno de sus grandes alicientes. El denso núcleo urbano moderno de la ciudad principal, en su exterior, (unos 500 mil habitantes) y el cielo habitualmente oscuro por la abundante combustión industrial y doméstica de carbón no anulan su impactante presencia.



Suzheng, Jiuzhaigou (Sichuan)

Hay pocos parques naturales con una belleza comparable en China. Jiuzhaigou, paisaje alpino de frondosos y espesos bosques y lagos de color azul cobalto (el cobalto es precisamente la causa de esa intensa combinación de verdes y azules que lo define), se encuentra en el norte de Sichuan, rodeada de las altísima cordilleras que separan las regiones centrales de China de la meseta tibetana. Habitada desde muy antiguo precisamente por tribus tibetanas, su nombre significa "valle de las nueve aldeas", una de las cuales es Suzheng, la aldea tibetana mejor conservada del entorno. A pesar su conversión en área escénica, la arquitectura tradicional tibetana, los "shorten", las pagodas y las banderas tibetanas de oración, propias del budismo lamaísta, le confieren un gran encanto, reforzada por las imponentes montañas y los lagos y cascadas del mismo nombre



Paisaje urbano en China (2008-2016)

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 1/3/2016 13:49:00


Una selección de imágenes de la vida urbana en China, recogidas en sucesivos viajes y durante mi período de residencia (2008-2016). Las composiciones ilustran breves textos que combinan impresiones y datos sobre espacios, edificios, actividades y personas cuyo motivo principal es el formidable desarrollo urbano de la China continental del último cuarto de siglo. Los rascacielos y la arquitectura espectáculo del "dowtown" se entrelazan con los "hutong" en extinción, las colmenas de barrio y el ajetreo único de los comedores comunitarios ("da pai pang") y la venta ambulante ("xiao mai bu")

Las fotografías han sido tomadas sobre todo en ciudades grandes y medianas, concretamente Beijing, Shanghai, Ha'erbin (Heilongjiang), Dalian (Liaoning), Qingdao (Shangdong), Hangzhou (Zhejiang), Quanzhou (Fujian), Xiamen (Fujian), Hong Kong, Macao, Guangzhou y Shenzhen (Guangdong), y Kunming (Yunnan), pero también en municipios pequeños, caso de Pingyao (Shanxi), Lijiang (Yunnan), Lüshun (Liaoning), Zhenyuan (Guizhou) y Yonding (Fujian) y en centros urbanos fuera de la China continental, como Taipéi, Tainan y Jincheng (Taiwán)



"Boomtowns"

Se trata de uno de los mayores cambios sociales de la historia. Decenas de millones de campesinos chinos han colonizado las nuevas selvas urbanas del continente, donde han florecido barrios enteros de enormes rascacielos, entre 1993 (fecha de la gran apertura comercial de China) y la actualidad, multiplicando la población urbana, en algunos casos hasta por 300 (Shenzhen). El proceso recuerda la masiva urbanización del centro-oeste de Estados Unidos entre 1870 y 1914, en el que se crearon, casi de un día para otro, varias grandes ciudades, fenómeno etiquetado como "boomtown".



"Hutongs"

La urbanización masiva ha arrasado sin contemplaciones los barrios tradicionales de espíritu comunitario, cuyo emblema más conocido eran los "hutongs" (胡同), barrios de viviendas o edificios con patio y servicios compartidos. Ha sido un proceso difícil que ha propiciado abusos de poder y protestas cívicas en muchos casos. Una parte se han salvado por su atractivo turístico o singularidad, caso de los "tulou" de Fujian, las "old town" rurales o los "hutong" de Beijing, otros por la tenacidad de sus habitantes



"Skyline"

En contraste con la mayor parte de las ciudades europeas, el "skyline" urbano chino se emparenta claramente con su modelo, los "downtown's" norteamericanos y asiáticos (Seúl, Tokio, Taipéi, Singapur y especialmente, Hong Kong). Se trata de estructuras gigantes de viviendas y oficinas, de acero y hormigón, preparadas para acoger un gran aluvión de empresas, comercios y familias, pero también para rivalizar, convertirse en emblemas y atraer inversiones



Parques públicos

Es un lugar común en la "Nueva China", como lo fue en el período republicano (1911-1949) o socialista (1949-1992), la identificación del parque público como espacio principal de socialización, expresión cultural (incluso política) y sobre todo diversión. Calígrafos, familias extensas, jugadores de bádminton, "artistas" del "mahjong" y todo tipo de grupos de canto, baile y danza (que mixtifican sin parar lo antiguo con lo moderno) se mezclan con una interminable alegría que, en China, no se mide con sonrisas y carcajadas, como en el sur de Europa, sino con la emoción contenida que transmite el acto en sí mismo.



Arquitectura-espectáculo

En contra de lo que podría pensarse de una economía socialista planificada, las ciudades chinas compiten. Y esa intensa competencia por atraer visitantes e inversores ha atraído arquitectos y urbanistas extranjeros (centenares de ellos, españoles) para diseñar edificios singulares, normalmente, altos rascacielos, pero también sedes culturales y deportivas, o centros comerciales, imágenes que singularizan la ciudad entre su entorno competitivo.





Comercios

Debe existir un "gen" oriental específico para el comercio, cuyo emblema universal, característica singular de los "chinatown's" alrededor del mundo, sería el bazar chino. Esta genética está alcanzando cotas sublimes con la urbanización masiva, cuyo resultado más visible son los mastodónticos centros comerciales, con franquicias locales muy logradas, como Wanda. No obstante, sobreviven en los barrios infinidad de pequeños bazares que inundan con sus variopintos productos aceras y arcenes, creando atmósferas caóticas e intransitables pero únicas.



"Xiao Mai Bu"

En cualquier momento, la venta ambulante o "xiao mai bu" (小卖部) invade cualquier espacio susceptible de convertirse en aglomeración (estaciones, playas, ferias, atracciones turísticas, supermercados y centros comerciales.....), ofreciendo cualquier producto o servicio imaginable: frutas de temporada, juguetes infantiles, lectura de manos, excursiones en moto de agua, o "pinchos" de pulpo, acompañados del apestoso pero sabroso "doufu" de Shanghái. Desplazándose a pie, en bicicleta, en triciclo o en moto, los astutos vendedores, siempre pendientes de la policía local, disponen de un sexto sentido para intuir los cambiantes gustos y costumbres del consumidor "han"



Transportes

En un país de orografía irregular, con malas carreteras, históricamente dependiente de la navegación y de esfuerzo físico de los porteadores ("coolies" en terminología decimonónica) para el transporte de viajeros o mercancías, la modernización del transporte público ha resultado ser igual de asombrosa que el proceso de urbanización. Aunque conviven con los viejos autobuses interurbanos y los atestados trenes de asientos y literas duras y blandas, los nuevos aeropuertos, las redes de autopistas y las líneas de metro o alta velocidad simbolizan el desarrollo económico y urbano de la "Nueva China"



"Da Pai Pang"

En un país donde el culto gastronómico es actividad casi sagrada, el "da pai pang" o restaurante comunitario podría representar el templo de barrio, el lugar donde la clase media y trabajadora eleva su espíritu ingiriendo la gran variedad de estilos de la cocina rápida local. Entorno de un gran espacio central con mesas cuadradas y redondas (con o sin plato giratorio), se apiñan multitud de pequeños restaurantes, en los que cocineros y cocineras siempre hábiles se lucen con la plancha y, sobre todo el "wok" (cazuela de forma cónica que acelera la cocción y permite elaborar platos rápidos y sabrosos), elaborando gran variedad de platos picantes y no picantes, con ingredientes característicos (aceite y vinagre de soja, guindillas, jengibre o salsa de ostras....) e infinita variedad de estilos (cantonés, sichuanés, pekinés, fujianés o "minnan"....). Es tan popular el "da pai pang" entre la población local que algunos centros comerciales suelen imitar su formato, aunque con algo más de espacio, luz, limpieza (y seguridad alimentaria....) que los originales



Playas

No existe una "cultura de playa" en China y, en general, en Asia oriental, comparable con la europea o americana, por lo que tampoco hay una gran tradición de cuidado de las zonas costeras. Esta deficiencia está cambiando por la iniciativa de gobiernos locales pioneros que han comprendido el valor social, ecológico y turístico de sus playas, entre los que cabe destacar Dalian (20 km de playas), Qingdao (30 km de playas), Xiamen (20 km de playas) y Beihai (10 km de playas). Allí acuden sus afortunados habitantes y turistas para realizar cualquier actividad imaginable, salvo bañarse y tomar el sol: volar cometas, realizar reportajes fotográficos de boda o empresa, buscar conchas, cazar cangrejos y otros moluscos, pasear, celebrar reuniones familiares, últimamente, acampar y, por supuesto, comer



Colmenas

En un país como China, con 1.300 millones de habitantes y poca disponibilidad de suelo habitable, la construcción en vertical y el formato de "colmena" es inevitable. Tras derruir el "hutong" tradicional y la vivienda comunitaria de una sola planta, los constructores generalizaron en los años 60-80 un modelo de edificio de apartamentos pequeños de 4-8 plantas, construido con materiales de baja calidad, aunque con baños individuales, con pocas zonas comunitarias y una gran tendencia a la concentración de suciedad. Estos barrios son ahora primordialmente residencia de las clases trabajadoras. En la actualidad, las áreas urbanas se están llenando de barrios enteros con rascacielos de 30/40 plantas (yo vivía hasta hace poco en uno de 31) para clases medias, mejor urbanizados, algo más limpios y con más servicios, e incluso zonas verdes en el interior, pero con la misma sensación de masificación



Gente

Nada en el espectáculo urbano como la gente, y nada tampoco sin ella. Aunque el caos y el ajetreo urbano no es privativo de las comunidades "han", los chinos convierten la interacción en los espacios urbanos en una de las mejores muestras de su inconfundible vocación social. A pesar de la aparente brusquedad de transeúntes y conductores, y los riesgos de despistarse entre tanta marabunta, los recorridos por la ciudad para contemplar en acción personas corrientes y anónimas causa un impacto tan intenso como el de los templos, los grandes ríos, y las montañas sagradas. Y como en todas partes, los niños, con su espontaneidad y sus sonrisas, lo dotan todo de un sentido muy especial.






"Grandes pechos, amplias caderas" de Mo Yan, la descarnada y lírica brutalidad de la sociedad rural china.

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en LITERATURA · 12/2/2016 10:16:00


Lamentablemente semiescondido por la polémica política que lo acompaña, el descomunal talento narrativo de Mo Yan, Premio Nobel de Literatura en 2012, es, sn embargo, un regalo para los que buscan aproximarse y comprender desde la emotividad artística, no desde la frialdad de las estadísticas económica, la psicología profunda de la sociedad china.

Mo Yan, más conocido fuera de China por la novela "Sorgo Rojo", otro monumento de hiperrealismo, adaptado cinematográficamente por Zhang Yimou (ganador del Oso de Oro en Berlín en 1988), se reivindica como continuador de Lu Xun, el fundador de la novela realista china, su primer gran narrador contemporáneo.

A pesar de su indudable maestría para visualizar el fondo brutal de la cultura patriarcal tradicional y el heroísmo de muchas mujeres atrapadas en situaciones de semiesclavitud familiar, Mo Yan fue objeto de severas críticas y descalificaciones fuera de China cuando ganó el Premio Nobel, pero su falta de compromiso crítico.

Estas críticas se justificaron por la situación de los precedentes premiados chinos, Gao Xingjian (Premio Nobel de Literatura en 2000, exiliado en Francia) y Liu Xiaobo (Premio Nobel de la Paz en 2010, encarcelado en China), en contraste con los privilegios académicos de Mo Yan, que fue soldado, y es miembro de la Escuela de Artes del Ejército Popular de Liberación y de la Academia oficial de Escritores Chinos.

Ciertamente, Mo Yan no se sacrifica personalmente para cuestionar públicamente la represión cultural y política de la dictadura comunista, ni ha sido represaliado por su atrevimiento artístico, como sí lo han sido, en momentos puntuales, por ejemplo, los cineastas Zhang Yimou (Vivir!), Chen Kaige (Adiós, mi concubina) y Tian Zhuangzhuang (Blue Kite).

Es más, el gobierno y la prensa oficial celebraron su galardón como el primero de la historia de la literatura moderna en China, ignorando el premio de Gao Xingjian, nacionalizado francés pero de indiscutibles raíces chinas. El Nobel era ahora importante, a pesar de que había sido cuestionado por China tras su concesión a Xingjian y Xiaobo, que no pudo ir a recogerlo por razones obvias.


De izquierda a derecha y de arriba a abajo, los escritores Lu Xun, García Márquez y William Faulkner, citados entre las influencias de Mo Yan; Gao Xingjian, Nobel de Literatura en 2000, y Liu Xiaobo, Nobel de la Paz en 2010

Sin embargo, la obra de Mo Yan llega hasta el límite del estrecho marco de corrección política en China (y un poco más) y aplica humor negro y realismo mágico ("realismo alucinatorio" o "hallucinatory realism", según los expertos en Mo Yan, que lo vinculan con García Márquez y Wiliam Faulkner) en la condición humana atrapada bajo el peso del tradicionalismo, el colonialismo y la violencia (familiar, social, política), sin evitar la crueldad, el absurdo y la estupidez de acontecimientos clave de la historia reciente, como la Revolución Cultural y el Gran Salto Adelante.


Versiones cinematográfica (1987, Zhang Yimou) y televisiva (2014) de la novela de Mo Yan "Sorgo rojo", también ambientadas en la provincia de Shandong

"Grandes Pechos, Amplias Caderas" (Editorial Kailas, 2013, edición en español para Kindle, traducción Mariano Peyrou) es una muestra ejemplar del sublime talento de Mo Yan para la crítica social y las coloridas pero perturbadoras imágenes literarias con las que adorna sus descarnadas descripciones de la brutalidad rural. "Brutalidad" entendida como reacción primaria, auténtica, no civilizada por la supervivencia del ser humano atrapado por el conflicto entre tradición, fanatismo, violencia y cambio social.

La acción transcurre en la comarca del Gaomi, o Gaomi del Noreste, en la provincia de Shandong, en el noreste de China, igual que otras obras del mismo autor. El lugar, que parece irreal en las deliberadamente excesivas descripciones de la novela, existe realmente. Esta situado no muy lejos de la (hoy) moderna ciudad costera de Qingdao, una zona severamente afectada por el colonialismo, primero alemán (1898-1914) y luego japonés (1914-1922 y 1938-1945), uno de los principales temas de fondo del libro.


Localización del condado de Gaomi, lugar de nacimiento de Mo Yan y escenario de sus novelas, en la provincia nororiental china de Shandong

Shandong, actualmente una de las provincias más desarrolladas de China, parece un lugar propicio para inspirarse literariamente. El conflicto entre tradición y modernidad fue especialmente agudo allí durante el siglo XX, tanto en las montañosas tierras del interior como en las llanuras fluviales. La región natal de Confucio, del río Amarillo, del Gran Canal y del Monte sagrado Taishan, donde era posible adorar por igual a bandoleros, a santos y a filósofos fue el epicentro de la rebelión xenófoba de los "bóxers" (1900), uno de los episodios mas curiosos e interesantes de la historia reciente de China.


Dos de los mejores ensayos escritos sobre la guerra de los bóxers, movimiento xenófobo en los inicios del siglo XX cuyo epicentro fue la provincia de Shandong

El relato de Mo Yan gira entorno de la familia Shangguan y su tránsito por los episodios clave de la historia china reciente (fin del imperio, república, período de los señores de la guerra, ocupación japonesa, victoria comunista, gran salto adelante, revolución cultural, modernización e inicios de la corrupción del sistema).

La narración, con el único hijo varón (Shangguan Jintong) en funciones de narrador, se centra principalmente en la madre (Shangguan Lu), víctima de un matrimonio concertado por debajo de las expectativas familiares, ya que, tras sufrir la inhumana tradición del vendado de pies, este reducto del feudalismo patriarcal, muy cotizado hasta entonces, devino atractivo inútil con el final del tradicionalismo imperial Qing y los nuevos valores republicanos.

Shangguan Lu sufre ante su violenta suegra para concebir el ansiado varón. La infertilidad de su marido ciertamente no le ayuda mucho por lo que se ve obligada a buscar amantes improvisados (desde su tío paterno Gran Zarpa, hasta un monje, un buhonero, y un carnicero de perros) o forzados (una de sus "excursiones" acaba en violación colectiva) en sustitución, pero sin suerte: el resultado son 7 descendientes del sexo femenino.


Condado de Gaomi: arriba, uno de los escenarios del rodaje de la versión televisiva de "Sorgo Rojo"; a la derecha (arriba y enmedio) y abajo, a la izquierda, imágenes de la casa natal de Mo Yan en Gaomi; abajo, a laderecha, una casa de la misma región.

La novela avanza entre delirantes episodios protagonizados por la madre y sus variopintas y testarudas pero valientes hijas (una de las cuales, por cierto, acaba siendo vendida), algunos de una violencia muy cruda no apta para lectores sensibles, otros caracterizados por una comicidad muy oscura y exageradamente realista.

Por citar algunos de esos delirantes episodios: la suegra de Shangguan repartiendo su atención entre el parto de una burra, pieza clave del sustento familiar y uno de los partos de la protagonista, decidiéndose finalmente por la primera y abandonando a la segunda ante la incapacidad de su marido e hijo para extraer la cría (de la burra) estirando de su pata; o una delirante banda de 5 niños mudos liderados por su improbable abuela (Tía Sol) bien armados y perfectamente sincronizados en amores y odios con sus feroces perros para aterrorizar a sus vecinos; o la lograda representación operística de una hazaña guerrillera que confunde hasta tal punto realidad con ficción que logra que la protagonista se abalance sobre uno de los actores para defender el honor de su hija mayor.

O, en fin, el pastor protestante de la localidad (los había por centenares en la región en el primer tercio del siglo XX), un sueco llamado Malory, con el que la protagonista logra concebir finalmente su ansiado varón (junto con la 8ª hija, su hermana gemela) a pesar de su "mal olor", antes de que el sacerdote sea torturado y lanzado por un grupo de guerrilleros chinos desde la torre del campanario de su iglesia, desconcertados por su excelente pronunciación del dialecto local.


Misioneros anglicanos en Shandong, inicios del siglo XX; a la derecha, arriba, una imagen del ejército nacionalista en la batalla de Tai'erzhuang, en Shandong, 1938; abajo, sesión de autocrítica durante la Revolución Cultural en Qufu, Shandong, hacia 1964-65

La estupidez de los burócratas del Partido en la aplicación de los programas revolucionarios (fundamentalmente, el Gran Salto Adelante 1958-59 y la Revolución Cultural 1966-1976), con el resultado de muertes, hambrunas, violencia e incluso daños medioambientales no queda mejor parada. El humor negro como antídoto abunda: el episodio en que los líderes del partido, durante la hambruna, ensalzan la habilidad de uno de los vecinos para cocinar carne de rata, como "fuente de alimento alternativa", para perseguir luego la reacción de los intoxicados como "sabotaje", es un buen ejemplo.

La novela finaliza en la década de los 90, rodeada por la corrupción y los curiosos criterios de los funcionarios locales para interpretar los conceptos políticos de "reforma" y "apertura" en relación con un parque de atracciones, cuyo fondo son los conocidos abusos de funcionarios corruptos en los procesos de expropiación de tierras.



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