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"Grandes pechos, amplias caderas" de Mo Yan, la descarnada y lírica brutalidad de la sociedad rural china.

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en LITERATURA · 12/2/2016 10:16:00


Lamentablemente semiescondido por la polémica política que lo acompaña, el descomunal talento narrativo de Mo Yan, Premio Nobel de Literatura en 2012, es, sn embargo, un regalo para los que buscan aproximarse y comprender desde la emotividad artística, no desde la frialdad de las estadísticas económica, la psicología profunda de la sociedad china.

Mo Yan, más conocido fuera de China por la novela "Sorgo Rojo", otro monumento de hiperrealismo, adaptado cinematográficamente por Zhang Yimou (ganador del Oso de Oro en Berlín en 1988), se reivindica como continuador de Lu Xun, el fundador de la novela realista china, su primer gran narrador contemporáneo.

A pesar de su indudable maestría para visualizar el fondo brutal de la cultura patriarcal tradicional y el heroísmo de muchas mujeres atrapadas en situaciones de semiesclavitud familiar, Mo Yan fue objeto de severas críticas y descalificaciones fuera de China cuando ganó el Premio Nobel, pero su falta de compromiso crítico.

Estas críticas se justificaron por la situación de los precedentes premiados chinos, Gao Xingjian (Premio Nobel de Literatura en 2000, exiliado en Francia) y Liu Xiaobo (Premio Nobel de la Paz en 2010, encarcelado en China), en contraste con los privilegios académicos de Mo Yan, que fue soldado, y es miembro de la Escuela de Artes del Ejército Popular de Liberación y de la Academia oficial de Escritores Chinos.

Ciertamente, Mo Yan no se sacrifica personalmente para cuestionar públicamente la represión cultural y política de la dictadura comunista, ni ha sido represaliado por su atrevimiento artístico, como sí lo han sido, en momentos puntuales, por ejemplo, los cineastas Zhang Yimou (Vivir!), Chen Kaige (Adiós, mi concubina) y Tian Zhuangzhuang (Blue Kite).

Es más, el gobierno y la prensa oficial celebraron su galardón como el primero de la historia de la literatura moderna en China, ignorando el premio de Gao Xingjian, nacionalizado francés pero de indiscutibles raíces chinas. El Nobel era ahora importante, a pesar de que había sido cuestionado por China tras su concesión a Xingjian y Xiaobo, que no pudo ir a recogerlo por razones obvias.


De izquierda a derecha y de arriba a abajo, los escritores Lu Xun, García Márquez y William Faulkner, citados entre las influencias de Mo Yan; Gao Xingjian, Nobel de Literatura en 2000, y Liu Xiaobo, Nobel de la Paz en 2010

Sin embargo, la obra de Mo Yan llega hasta el límite del estrecho marco de corrección política en China (y un poco más) y aplica humor negro y realismo mágico ("realismo alucinatorio" o "hallucinatory realism", según los expertos en Mo Yan, que lo vinculan con García Márquez y Wiliam Faulkner) en la condición humana atrapada bajo el peso del tradicionalismo, el colonialismo y la violencia (familiar, social, política), sin evitar la crueldad, el absurdo y la estupidez de acontecimientos clave de la historia reciente, como la Revolución Cultural y el Gran Salto Adelante.


Versiones cinematográfica (1987, Zhang Yimou) y televisiva (2014) de la novela de Mo Yan "Sorgo rojo", también ambientadas en la provincia de Shandong

"Grandes Pechos, Amplias Caderas" (Editorial Kailas, 2013, edición en español para Kindle, traducción Mariano Peyrou) es una muestra ejemplar del sublime talento de Mo Yan para la crítica social y las coloridas pero perturbadoras imágenes literarias con las que adorna sus descarnadas descripciones de la brutalidad rural. "Brutalidad" entendida como reacción primaria, auténtica, no civilizada por la supervivencia del ser humano atrapado por el conflicto entre tradición, fanatismo, violencia y cambio social.

La acción transcurre en la comarca del Gaomi, o Gaomi del Noreste, en la provincia de Shandong, en el noreste de China, igual que otras obras del mismo autor. El lugar, que parece irreal en las deliberadamente excesivas descripciones de la novela, existe realmente. Esta situado no muy lejos de la (hoy) moderna ciudad costera de Qingdao, una zona severamente afectada por el colonialismo, primero alemán (1898-1914) y luego japonés (1914-1922 y 1938-1945), uno de los principales temas de fondo del libro.


Localización del condado de Gaomi, lugar de nacimiento de Mo Yan y escenario de sus novelas, en la provincia nororiental china de Shandong

Shandong, actualmente una de las provincias más desarrolladas de China, parece un lugar propicio para inspirarse literariamente. El conflicto entre tradición y modernidad fue especialmente agudo allí durante el siglo XX, tanto en las montañosas tierras del interior como en las llanuras fluviales. La región natal de Confucio, del río Amarillo, del Gran Canal y del Monte sagrado Taishan, donde era posible adorar por igual a bandoleros, a santos y a filósofos fue el epicentro de la rebelión xenófoba de los "bóxers" (1900), uno de los episodios mas curiosos e interesantes de la historia reciente de China.


Dos de los mejores ensayos escritos sobre la guerra de los bóxers, movimiento xenófobo en los inicios del siglo XX cuyo epicentro fue la provincia de Shandong

El relato de Mo Yan gira entorno de la familia Shangguan y su tránsito por los episodios clave de la historia china reciente (fin del imperio, república, período de los señores de la guerra, ocupación japonesa, victoria comunista, gran salto adelante, revolución cultural, modernización e inicios de la corrupción del sistema).

La narración, con el único hijo varón (Shangguan Jintong) en funciones de narrador, se centra principalmente en la madre (Shangguan Lu), víctima de un matrimonio concertado por debajo de las expectativas familiares, ya que, tras sufrir la inhumana tradición del vendado de pies, este reducto del feudalismo patriarcal, muy cotizado hasta entonces, devino atractivo inútil con el final del tradicionalismo imperial Qing y los nuevos valores republicanos.

Shangguan Lu sufre ante su violenta suegra para concebir el ansiado varón. La infertilidad de su marido ciertamente no le ayuda mucho por lo que se ve obligada a buscar amantes improvisados (desde su tío paterno Gran Zarpa, hasta un monje, un buhonero, y un carnicero de perros) o forzados (una de sus "excursiones" acaba en violación colectiva) en sustitución, pero sin suerte: el resultado son 7 descendientes del sexo femenino.


Condado de Gaomi: arriba, uno de los escenarios del rodaje de la versión televisiva de "Sorgo Rojo"; a la derecha (arriba y enmedio) y abajo, a la izquierda, imágenes de la casa natal de Mo Yan en Gaomi; abajo, a laderecha, una casa de la misma región.

La novela avanza entre delirantes episodios protagonizados por la madre y sus variopintas y testarudas pero valientes hijas (una de las cuales, por cierto, acaba siendo vendida), algunos de una violencia muy cruda no apta para lectores sensibles, otros caracterizados por una comicidad muy oscura y exageradamente realista.

Por citar algunos de esos delirantes episodios: la suegra de Shangguan repartiendo su atención entre el parto de una burra, pieza clave del sustento familiar y uno de los partos de la protagonista, decidiéndose finalmente por la primera y abandonando a la segunda ante la incapacidad de su marido e hijo para extraer la cría (de la burra) estirando de su pata; o una delirante banda de 5 niños mudos liderados por su improbable abuela (Tía Sol) bien armados y perfectamente sincronizados en amores y odios con sus feroces perros para aterrorizar a sus vecinos; o la lograda representación operística de una hazaña guerrillera que confunde hasta tal punto realidad con ficción que logra que la protagonista se abalance sobre uno de los actores para defender el honor de su hija mayor.

O, en fin, el pastor protestante de la localidad (los había por centenares en la región en el primer tercio del siglo XX), un sueco llamado Malory, con el que la protagonista logra concebir finalmente su ansiado varón (junto con la 8ª hija, su hermana gemela) a pesar de su "mal olor", antes de que el sacerdote sea torturado y lanzado por un grupo de guerrilleros chinos desde la torre del campanario de su iglesia, desconcertados por su excelente pronunciación del dialecto local.


Misioneros anglicanos en Shandong, inicios del siglo XX; a la derecha, arriba, una imagen del ejército nacionalista en la batalla de Tai'erzhuang, en Shandong, 1938; abajo, sesión de autocrítica durante la Revolución Cultural en Qufu, Shandong, hacia 1964-65

La estupidez de los burócratas del Partido en la aplicación de los programas revolucionarios (fundamentalmente, el Gran Salto Adelante 1958-59 y la Revolución Cultural 1966-1976), con el resultado de muertes, hambrunas, violencia e incluso daños medioambientales no queda mejor parada. El humor negro como antídoto abunda: el episodio en que los líderes del partido, durante la hambruna, ensalzan la habilidad de uno de los vecinos para cocinar carne de rata, como "fuente de alimento alternativa", para perseguir luego la reacción de los intoxicados como "sabotaje", es un buen ejemplo.

La novela finaliza en la década de los 90, rodeada por la corrupción y los curiosos criterios de los funcionarios locales para interpretar los conceptos políticos de "reforma" y "apertura" en relación con un parque de atracciones, cuyo fondo son los conocidos abusos de funcionarios corruptos en los procesos de expropiación de tierras.



La plaza Zhongshan de Dalian, icono de la paradójica modernización china

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 1/2/2016 10:32:00
 
 
La ciudad de Dalian, hoy una de las metrópolis más modernas y confortables de China fue fundada por los rusos en 1899 y desarrollada urbanísticamente por los japoneses durante su ocupación, entre 1905 y 1945.
 
La bellísima plaza circular de Zhongshan (Zhongshan Guangchang), pieza única del período de las concesiones internacionales en China, donde parecen convivir en armonía edificios de corte neoclásico, renacentista y germánico con modernas estructuras de acero, vidrio y hormigón, simboliza perfectamente las paradojas de su origen colonial
 
 
 


Dalian, también conocida como Dalniy por los rusos, y Dairen, por los japoneses, era apenas un conjunto de aldeas rurales y de pescadores cuando llegaron los ocupantes, igual que otros muchos puertos marítimos y fluviales tras su cesión forzada por los llamados "tratados desiguales" del siglo XIX (por ejemplo, Ha'erbin, Qingdao, Shanghai o Hong Kong)
 
Situado en la península de Liaodong (provincia de Liaoning), junto con el estratégico puerto militar de Lüshunkou (Port Arthur, ver post en este mismo blog), el territorio fue arrendado por los rusos durante 25 años como "puerto libre de hielo" (equipamiento del que carecían en la costa siberiana) y terminal del "Transmanchú" (Chinese Eastern Railway), rama del Tren Transiberiano. Sin embargo, la península fue finalmente ocupada por los japoneses tras su victoria militar en la guerra rusojaponesa de 1905.
 
 
 


La plaza Zhongshan debía ser el núcleo del ambicioso plan urbanístico ruso, pero fueron finalmente los japoneses quienes, respetando el plan original, construyeron entre 1905 y 1930 los elegantes edificios (bancos, teatros, oficinas públicas, hoteles e iglesias) que hoy rodean, perfectamente restauradas y brillantemente decoradas, el extenso espacio ajardinado central, con funciones análogas a las de su época de esplendor.
 
Su edificio más popular y conocido es el Hotel Dalian (Dalian Bingguan, antes Yamato Hotel), donde Bernardo Bertolucci rodó algunas secuencias del oscarizado film "El último emperador" (junto con otras escenas de exteriores en la plaza), recreando el esplendor de otro alojamiento célebre, el Hotel Astor de Tianjin, donde Pu Yi se reunió con agentes japoneses antes de convertirse en emperador títere de Manchuria en 1932.
 


 
Fotogramas de "El último emperador", con interiores filmados en el interior del Hotel Dalian y exteriores nocturnos con la plaza Zhongshan, con pequeñas fotografías de los edificios actuales.
 
La modernización de la ciudad, impulsada durante su mandato como alcalde (1993-2000) y gobernador (2011-2004) por el célebre y controvertido Bo Qilai (condenado a cadena perpetua en 2013 por corrupción y abuso de poder) rodea la plaza original con una variada formación de edificios de acero, cristal y hormigón, como señal de respeto hacia sus elegantes formas.
 
Así, la primera modernización y esta segunda se funden de manera escalonada proporcionando una excelente lección de la historia moderna del país del centro, igual que otros barrios coloniales restaurados por las autoridades y convertidos hoy en reclamo turístico, entre los que destacan en la Zhongyan Dajie de Ha'erbin, el barrio de las legaciones en Beijing, la Jiefang Lu y el barrio de Wudadao en Tianjin, la concesión francesa de Shanghai, la isla de Gulangyu en Xiamen o la isla artificial de Shamian en Guangzhou.
 
 



"The Opium War. Drugs, dreams and the making of China", de Julia Lovell

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en HISTORIA · 25/1/2016 11:18:00


"The Opium War. Drugs, dreams and the making of China", de Julia Lovell
("Ebook" en Amazon, editado por Picador, año 2011)

En la paradójica y controvertida relación entre China y Occidente, hay pocos acontecimientos tan determinantes como la primera guerra del opio (1839-1842). El Kuomintang de Sun Yat Sen y Chiang Kai Shek lo señalaron como el inicio de la "humillación nacional" y el Partido Comunista lo utiliza para afirmar el sentimiento patriótico, recordando que sólo la victoria comunista en 1949 permitió acabar con la dominación imperialista iniciada en 1842 y afirmar la independencia nacional.

Lejos de convertirse en curiosidad histórica, la Guerra del Opio y sus secuelas son hoy el principal fundamento de la "educación patriótica". contenido básico de la asignatura de historia moderna en la enseñanza secundaria de la República Popular China (desde 2006, en sustitución de la formación en marxismo leninismo). Ese mismo año, por ejemplo, el Gobierno había cerrado el semanario "Freezing Point" (Bingdian) por cuestionar la versión escolar oficial sobre los "crímenes imperialistas" en un artículo ("Modernisation and History Textbooks") sobre la "rebelión Bóxer" (1900).

Ciertamente, la guerra del opio fue un episodio más, y, sin duda, uno de los más vergonzosos, en la historia del colonialismo. En su fase expansiva, los británicos, potencia naval y comercial del momento, impusieron por la fuerza la apertura comercial (y, de paso, religiosa) del Imperio chino, gobernado por la dinastía Qing, hasta entonces cerrado en sí mismo de acuerdo con el principio confuciano de sociedad perfecta y autosuficiente.

El indisimulado objetivo de la Royal Navy era legalizar el comercio del opio procedente de la India (colonia británica), hasta entonces materia de contrabando, y reequilibrar así la balanza comercial con China, pagando con la codiciada droga las importaciones de té.

La Corte Qing se encontraba entonces en guerra abierta contra el opio, cuyo uso recreativo (no medicinal), prohibido desde 1729, estaba causando grandes estragos de salud pública, estragos que se multiplicaron tras la apertura comercial de 1842 y la legalización formal y explícita de su comercio mediante la Convención de Beijing (1860), que puso fin a la segunda guerra del opio.

La guerra puso de manifiesto la debilidad militar del imperio Qing, superado por la tecnología occidental e inició un proceso de colonización y concesiones continuas, mediante "tratados desiguales" (impuestos por la fuerza), en beneficio de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Alemania, Rusia y Japón que culminó en 1900. Por entonces, casi 80 puertos marítimos y fluviales de China estaban bajo control de potencias extranjeras.


Facsímil (arriba, Museo de Hong Kong, 2015) y cuadro conmemorativo (Wikipedia) del Tratado de Nanjing, con el que finalizó la primera guerra del opio

Julia Lovell, profesora de historia y literatura china en la institución universitaria Birbeck, adscrita a la Universidad de Londres, trata de poner orden entre tanta maraña ideológica desmenuzando con precisión datos procedentes de fuentes chinas y occidentales y, sin esconder las maneras arrogantes y los intereses corporativos de los británicos tras el conflicto (en lugar destacado, Jardine & Matheson), cuestiona la versión oficial china, con sus propias fuentes históricas, haciendo uso de su excelente uso del idioma (es traductora de Lu Xun al inglés, entre otros nuevos novelistas chinos).

En un tono muy didáctico y entretenido, la profesora británica estudia el conflicto desde todas las perspectivas: la realidad del consumo del opio y sus efectos, la crisis financiera provocada por la enorme extensión de las fronteras chinas, el fracaso de los funcionarios imperiales ante la agilidad de los contrabandistas, la ineptitud de las tropas "Qing", desbordadas por la abrumadora superioridad naval y disciplina militar, la complicidad de algunas iglesias evangélicas.....

La escritora también analiza el uso propagandístico del conflicto durante las luchas internas del siglo XX en China.


Consumidores de opio en China, siglo XIX, imágen extraida del libro de Lovell

La versión oficial china es que la "oferta" (droga) creó la "demanda" (consumo), con el perverso objetivo de debilitar financieramente, físicamente y moralmente a la población, y facilitar así la colonización occidental.

Lovell matiza esta visión con las propias fuentes chinas: la "demanda" (el consumo recreativo) estaba ya muy extendida, antes de la guerra, entre todas las clases sociales chinas, incluida la nobleza y la familia imperial) y atrajo la "oferta", mediante el contrabando.

Por otra parte, la escasez de plata, causa de la crisis financiera de la corte imperial, no fue solo resultado de los pagos de droga, sino también de la caída de la producción en México y otros países de Latinoamérica, principales proveedores, y del aumento de los gastos provocados por la enorme extensión que había adquirido el imperio en el siglo XVIII gracias a la gran habilidad de los emperadores "qing" Kangxi, Yongzheng y Qianlong.

El imperio ya estaba en crisis, en fin, porque la rígida interpretación dominante de los clásicos confucianos, anclada en los mitos del pasado, era inútil para afrontar los desafíos técnicos, sociales y políticos de la modernidad.

En cualquier caso, el libro de Lovell, el más completo sobre este episodio histórico fundamental (según la crítica), exhibe la gran virtud de documentar, contextualizar y reflexionar críticamente sobre las convulsas relaciones entre China y Occidente, y los mitos y tergiversaciones que inevitablemente la acompañan.

En este sentido, la autora destaca, por ejemplo que, a pesar de la campaña del Kuomintang contra la "Humillación Nacional", el "Movimiento del 4 de Mayo de 1919", en Beijing (conmemorado por el célebremonumento de la Plaza de Tiananmen), la primera revuelta estudiantil e intelectual del país, reivindicaba para China los valores occidentales: democracia, ciencia, cultura, derechos humanos.


Mansiones de la antigua colonia occidental de la isla de Gulangyu, en Xiamen, Fujian, cedida a Gran Bretaña tras la primera guerra del opio, fotografías tomadas en 2014-2015

En mi caso, visitando del norte al sur de China y documentando las visitas los innumerables barrios coloniales heredados del período de los "tratados desiguales", restaurados y convertidos en atracción turística (algunos, como Gulangyu (Xiamen) en espera de ser declarados Patrimonio de la Unesco como "lugar de encuentro" entre Oriente y Occidente), con sus escuelas, hospitales, bancos e iglesias, he podido ir ilustrando esa paradójica y aún no resuelta relación entre unos y otros.



Tras las huellas rusas en el "Dongbei" de China, el legado pluricultural de la ciudad de Ha'erbin

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 15/1/2016 13:49:00


Los territorios del Noreste de China o "Dongbei", en terminología local, son, hoy en día, un espacio cultural mayoritariamente "han", como resultado de las migraciones interiores. No obstante, la historia, en lo que antes era conocido como Manchuria (origen de los Qing, la última dinastía imperial) y el clima, extremadamente frío en invierno (hasta -40 en Ha'erbin, durante su famoso festival de hielo), la han dotado de un carácter singular, a la vista de un observador externo.

Dalian y Lüshun, la antigua Port Arthur (ver artículo precedente en este mismo blog), Shenyang y Ha'erbin (Harbin) son los puntos urbanos de referencia en una región de extraordinarios paisajes naturales, entre los que destaca Changbai Shan. Sin embargo, las modernas ciudades llaman la atención por su legado histórico, muy interesante el ruso, pero muy controvertido en el caso de la terrible ocupación japonesa (entre 1905 y 1945, en la península de Dalian-Lüshun, y desde 1931 hasta 1945, en el resto).


El Memorial por las Víctimas de los atroces experimentos de guerra biológica cometidos por la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés, en Pingfang, afueras de Ha'erbin, entre 1932 y 1945, al que dedique un extenso y documentado "post" en este mismo blog, ver enlace. Imágenes de mi visita, septiembre de 2015.

Los experimentos forzados de guerra biológica con seres humanos en la Unidad 731 del Ejército Imperial Japonés en Pingfang (Ha'erbin), al que dediqué un post en octubre (ver enlace), son un elocuente ejemplo de la crueldad de los militares japoneses, que ya habían protagonizado una masacre de civiles chinos tras la guerra de 1894-95, en Lüshun-Port Arthur.

En la actualidad, la situación es muy diferente y no solo por los aproximadamente 6000 japoneses que viven y trabajan perfectamente integrados en Dalian. Las ciudades, con algunas dosis de propaganda en el caso de los memoriales bélicos, han convertido su legado histórico en una parte del patrimonio cultural, con resultados muy vistosos en el caso de la ciudad de Ha'erbin, capital de la provincia de Heilongjiang.


Fotografías históricas de varios miembros de la colonia rusa de Ha'erbin, tomadas en la sala de exposiciones de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, septiembre de 2015.

Ha'erbin, o Harbin, era una pequeña aldea de pescadores en las orillas del río Songhua hasta que en el siglo XIX llegaron los colonizadores rusos, que habían obtenido una concesión del Imperio Qing para construir una extensión del Tren Transiberiano (el Transmanchú) hasta la ciudad de Dalian (entonces, Dairen). El objetivo era tener acceso durante el invierno a un puerto libre de hielo, algo que no garantizaba Vladivostok, la terminal rusa del Tren Transiberiano.

Los rusos iniciaron la construcción de una ciudad siguiendo el modelo de las ciudades más avanzadas de la Rusia zarista (Moscú y San Petersburgo), con palacios, mansiones, estaciones amplias avenidas. La ciudad fue acumulando patrimonio y costumbres rusas hasta la ocupación japonesa (1932), pero sobre todo se fue beneficiando de la pluralidad cultural que aportaron emigrantes y refugiados políticos y étnicos, desde "rusos blancos" que huían de la Revolución de 1917, hasta judíos, polacos o turcomanos, y, por supuesto, manchúes y "han".


Fotografías históricas de Ha'erbin, primer tercio del siglo XX, en la que aparecen calles y edificios de la ciudad colonial, maquetas y también imágenes de miembros de la comunidad china. Fotos tomadas en la sala de exposiciones de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, septiembre de 2015

Esta pluralidad se refleja en la extraordinaria colección de templos, monasterios e iglesias de la ciudad, que ofrece una de las muestras de arquitectura religiosa más completas de toda China. Los espacios de culto de las religiones budista, confuciana, judía, musulmana, evangélica, católica y cristiana ortodoxa tienen en la bellísima Iglesia de Santa Sofía (1907) y sus características cúpulas en forma de bulbo, su emblema más característico.


Iglesia ortodoxa de Santa Sofía y de la plaza que la rodea, Ha'erbin, septiembre 2015


Imágenes nocturnas de la Iglesia ortodoxa de Santa Sofía, Ha'erbin, septiembre 2015

Santa Sofía luce de día y, sobre todo, de noche, por su cuidada restauración exterior, y la potente iluminación nocturna en una elegante y ornamentada plaza, imán de turistas y paseantes, pero no está activa como centro de culto. El templo, que probablemente requeriría una profunda restauración interior (en contraste con la cuidadísima fachada exterior) alberga una fantástica colección de fotografías antiguas y maquetas de la ciudad histórica, idóneas para entender la génesis de la ciudad colonial.

No muy lejos, la nueva sinagoga, todavía activa, y la vieja sinagoga, cuyo espacio interior, este sí bien restaurado y convertido en sala de conciertos de música clásica -es visible, y sobre todo, "audible" la afición de la ciudad por la música occidental, clásica y moderna, ver este pequeño fragmento de vídeo en YouTube- son vecinas de la cercana mezquita, que no pudimos visitar por estar cerrada.


 Nueva y antigua sinagoga judía de Ha'erbin, y mezquita turcomana, septiembre 2015

Más alejados del centro histórico, en la Dongdazhi Jie, el visitante puede encontrar prácticamente juntos tres templos cristianos pioneros, la Catedral del Sagrado Corazón de Jesus, iglesia católica impulsada por la comunidad polaca en los inicios del siglo XX; la Iglesia de Nangang, templo luterano promovido por la comunidad alemana, cuya última remodelación data de 1916, y que, como pudimos comprobar, sigue en activo con una animada comunidad local; y, finalmente, la iglesia ortodoxa de Nuestra Señora, patrocinada por la comunidad rusa.


 Catedral católica del Sagrado Corazón (izquierda y centro, abajo), iglesia protestante de Nangang (centro, arriba, y derecha, abajo) y, finalmente, iglesia ortodoxa de Nuestra Señora (centro, abajo y derecha, arriba), septiembre 2015

Estos tres templos cristianos sirven de excelente prolegómeno plurirreligioso de camino hacia el templo budista de Jie Si (o de la Dicha) y la Pagoda de Qiji Futu (de siete pisos), en el este de la ciudad. Este recinto, de gran tamaño, es sede de otra activa comunidad que mantiene el armonioso y relajante conjunto de templos, patios y jardines, en un perfecto estado de conservación.


Templo budista Sie Ji y Pagoda de Qiji Futu, en Ha'erbin, septiembre 2015

No obstante la brillantez y variedad del patrimonio religioso (uno de los más completos de China, sino el que más), el lugar más popular y singular de Ha'erbin es su singular y completamente (e inverosímilmente) peatonal avenida Zhonyang Dajie.

Esta larga avenida adoquinada y arbolada, que podría competir con la Shamian Dajie de Guangzhou, la Jiefang Lu de Tianjin o la concesión francesa de Shanghai, está flanqueada por un número considerable de edificios históricos de estilo occidentalizado, con toques de arquitectura tradicional rusa, edificados durante el dominio del imperio ruso. Las antiguas sedes de empresas, bancos, comercios y edificios oficiales se han reconvertido en hoteles, restaurantes y centros comerciales, pensados principalmente para el turismo chino y ruso (hay abundantes letreros bilingües), igual que los parques temáticos de las afueras.


Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015


Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015. A la izquierda, el arco de entrada principal de la antigua avenida colonial.

Sin embargo, hay un lugar, por encima de todos, que conserva el estilo, el mobiliario y -casi podría decirse- la oferta gastronómica y el ambiente de estilo ruso de principios de siglo, si no fuera porque entonces los chinos tenían prohibida la entrada en el local. Se trata del restaurante "Tatoc", situado en su ubicación original de la avenida Zhongyang Dajie.

Su oferta de platos tradicionales rusos, servida por camareros chinos con uniformes de época (además de una recepcionista de origen aparentemente ruso) ente mesas de madera, butacas acolchadas en terciopelo, salones con mobiliario barroco y cubertería occidental plateada convierten la visita en un original viaje en el tiempo, poco corriente en otros lugares de China.

Restaurante de comida tradicional rusa "Tatoc", en Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015. La fotografía histórica del local, tomada allí mismo, corresponde a 1936.


Restaurante de comida tradicional rusa "Tatoc", en Zhongyang Dajie, Ha'erbin, septiembre 2015.

El largo y ameno recorrido por la avenida Zhongyang se extiende hasta el río Songhua, el antiguo muelle y el extensísimo Parque de Stalin (uno de los pocos espacios públicos en el mundo, incluyendo Rusia, que deben conservar el nombre del sanguinario dictador comunista ruso), un magnífico espacio arbolado de ¡42 kilómetros!, donde los habitantes de la ciudad demuestran una vez más la inigualable afición de la población china por hacer cualquier actividad imaginable (e inimaginable) en sus parques públicos.

Las vistas del río desde los muelles es espléndida y, además, el visitante puede cruzar el extenso cauce del río, en teleférico o en barco, hasta la otra orilla y visitar el Parque de la Isla del Sol, una amena y relajante zona arbolada con museos y antiguas mansiones.


Vistas del Paseo fluvial del río Songhua y el Parque de Stalin, Ha'erbin, septiembre 2015.

Estas mansiones y otras repartidas por toda la ciudad, junto con el elegante edificio de la histórica estación del ferrocarril Transmanchú (el principal "motivo fundacional" de la joven ciudad) completan un fantástico legado histórico, en excelente estado de conservación.


Edificios históricos del centro de Ha'erbin, septiembre 2015.



Las 99 estatuas del grupo escultórico de la Marathon Internacional de Xiamen, en Fujian, China

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en ESTILO DE VIDA · 15/1/2016 13:37:00




Arriba, una composición fotográfica con parte de las estatuas del grupo conmemorativo de la Maratón Internacional de Xiamen, que también pueden verse, completas, más abajo. En la fotografía inferior, las dos fotografías de la izquierda fueron tomadas en la edición de 2015, el resto son imñagenes de medios de comunicación locales.

La avenida Huandao, en la costa este de la isla de Xiamen (Fujian, China) acoge uno de los grupos escultóricos más grandes del mundo dedicados al atletismo (record Guinness, según sus promotores, aunque en la web de la marca cervecera no aparece el dato).

A lo largo de casi 2 kilómetros, las 99 estatuas de bronce de tamaño natural emulan a corredores, aficionados y periodistas para conmemorar la celebración de la "Marathon Internacional de Xiamen", carrera de prestigio que forma parte del "Gold Label" de la "IAAF Road Race Label Events" (junto con maratones tan prestigiosas como las de Tokyo, Londres, Berlín o Boston), cuyo record de participación está situado en 73.000 corredores (2013) y que exhibe un apreciable récord de carrera situado en 2h06'19" (Moses Mosop, 2015).

El vistoso recorrido resigue el precioso paseo marítmo de la ciudad, una de las zonas playeras urbanas más grandes de China (casi 20 kilómetros) y pasa justo delante del apartamento de la ciudad donde residía hasta hace poco, por lo que tuve oportunidad de ver precisamente la victoria y record de Mosop en 2015. Este año venció el keniano Vincent Kipruto (2h10'), subcampeón del mundo en 2011.

La siguiente serie de composiciones fotográficas muestra todas y cada una de las estatuas del grupo escultórico conmemorativo de la Marathon Internacional de Xiamen situado en la avenida Huandao, cerca del centro de conferencias de Huizhan, mediante fotos tomadas en octubre de 2015.




























Lüshun, la antigua Port Arthur, lección histórica sobre el colonialismo en China

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en VIAJES · 10/1/2016 09:52:00


El estratégico puerto de Lüshunkou, en la península de Liaoning (China), conocido también en el pasado reciente como Port Arthur, ejemplifica e ilustra como ninguno la convulsa historia de China en el periodo de sumisión colonialista de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

La preciosa bahía, rodeada de colinas verdes, con su elegante estación de tren, sus mansiones señoriales de arquitectura neoclásica zarista y sus memoriales bélicos apenas evoca con su sosiego la violencia de los conflictos armados y la ocupación extranjera de la que fue víctima hace cien años. La antigua ciudad colonial ejerce hoy como libro ilustrado de historia, aderezado con la inevitable propagada local, pero con excelentes y seductoras vistas, en un ambiente singular algo atípico en el mapa de las estandarizadas, hipermodernas y bulliciosas ciudades chinas, como la cercana Dalian, de la que forma parte.


Fotografías históricas de Lüshun, finales del siglo XIX y principios del siglo XX, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian.

Lüshun es una excelente excursión de uno o dos días desde la cercana Dalian (a la que pertenece administrativamente) para amantes de la historia moderna y sus rastros, de los paseos y los parques y las bonitas vistas, aunque las comunicaciones no son óptimas, a pesar de los escasos 35 kilómetros que separan ambos núcleos urbanos. El metro en construcción aún no llega, no hay trenes, a pesar de que la vieja estación sigue activamente conectada con otros núcleos, y los autobuses tardan casi 2 horas desde el centro de Dalian, contando los inevitables atascos "made in China".

Sin embargo, la visita recompensa, sobre todo si uno viene previamente informado sobre el significado histórico y geopolítico del lugar (algo que, propaganda al margen, puede hacer en el excelente Museo de Dalian). La ensenada y el puerto protegen la entrada de la bahía de Bohai desde el Mar de China hacia el puerto de Tianjin, clave en la economía y el comercio de China, ahora y entonces (1895-1945), cuando rusos y japoneses rivalizaron por ocuparla.


Noticia de la prensa norteamericana sobre la masacre japonesa de civiles chinos en Port Arthur en 1895, tras la guerra chino-japonesa de 1894-1895, que acabó con una severa derrota naval de la Armada "Qing", imágenes tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian.

La rada fue escenario de la derrota del ejército y la reciente pero insuficientemente modernizada armada imperial Qing en la guerra chino japonesa (1894-1895), tras la cual el Ejercito Imperial Japonés cometió contra la población civil la masacre de Lüshun (enero de 1895), de la que fueron víctimas centenares sino miles de personas, de acuerdo con las informaciones publicadas por periodistas norteamericanos independientes. Esta masacre fue el preludio de otras posteriores, y de los crímenes de guerra y contra la humanidad que cometería el Ejército Imperial Japonés en China entre 1931 y 1945.

Sin embargo, fueron los rusos los primeros en ocuparla (1895-1905) y de urbanizarla siguiendo cañones arquitectónicos occidentales, con toques rusos (legado que, en buena parte, permanece hoy), tras forzar un tratado con la decadente corte "Qing". Al igual que Ha'erbin y Dalian, Lüshun formaba parte de la estrategia rusa de obtener una salida marítima en Oriente para su imperio asiático, que no se congelara en invierno, como Vladivostok.


Fotografías y reliquias históricas (uniformes, equipo militar y armamento) pertenecientes a la guerra ruso-japonesa de 1905, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian.

Mientras Francia, Gran Bretaña y Alemania se repartían el comercio en las concesiones del centro y el sur de China, Japón ambicionaba el control del norte para satisfacer su expansionismo colonial. El inevitable conflicto con Rusia culminó en la guerra ruso-japonesa (1905), que finalizó con la victoria de Japón en las decisivas batallas de Tsushima (naval) y Port Arthur-Lüshun (terrestre)

Esta victoria, la primera de un ejército asiático sobre uno europeo desde los inicios del colonialismo, fue además el principio del final para la obsoleta y despótica monarquía zarista rusa, y el anuncio del inminente militarismo japonés, que llevaría a la 2ª guerra mundial en el Extremo Oriente.


Viejas trincheras, material militar, vistas, monumentos y fotografías históricas de la colina 203, donde tuvo lugar la batalla más importante y sangrienta de la guerra ruso japonesa de 1905, hoy una de las atracciones turísticas de Lüshun. Septiembre 2015.

Las fortificadas y desertizadas colinas de Lüshun, entonces Port Arthur, hoy sosegado y arbolado refugio de pájaros silvestres, fueron escenario de una de las batallas más largas y terribles de la historia moderna de Asia. La dureza del combate, junto con la inevitable épica con la que se aderezan sus violentos episódicos, dejaron una profunda huella en la historia de Rusia y China, razón por la cual el lugar es hoy destino de visitantes de ambos países.

En particular, la llamada "colina 203", donde la batalla alcanzó dimensiones épicas, es hoy una de las atracciones turísticas de China donde se concentran más visiones paradójicas de su pasado reciente. Simultáneamente, el lugar denuncia el colonialismo ruso y japonés sobre suelo chino y celebra la épica de los soldados de ambos ejércitos. Sin embargo, también puede encontrarse un monumento de amistad chino-japonesa muy cerca de donde se celebran pacíficos concursos anuales de observación de pájaros silvestres, entre jardines de paseo y espacios infantiles, rodeados de frondosos bosques que en nada recuerdan el paisaje casi lunar de la batalla que puede observarse en las fotografías históricas.


Accesos y decoración diversa en el parque histórico y educativo de la colina 203, en Lüshun, septiembre 2015.

En la cumbre de la colina, además de las excelentes vistas de la bahía y sus alrededores, el visitante puede descubrir los restos de las antiguas trincheras rusas y las antiguas plataformas de observación y artillería, "decoradas" por el característico cañón "Howitzer" de fabricación alemana, que fue emblema del Ejército Imperial Japonés en sus inicios.

Al lado de un "fálico" monumento conmemorativo en forma de proyectil, construido por los japoneses para conmemorar su victoria (y que los chinos conservan como símbolo del opresivo colonialismo japonés), una pequeña y solitaria tienda de alimentos y "souvenirs", atendida por dos simpáticas mujeres, donde pude obtener (regateando duro) un libro de fotografías históricas, ofrece un saludable contraste costumbrista,


Fotografías de la colina de Baiyushan, el puerto de Lüshun y el monumento conmemorativo construido por los japoneses en 1909, para celebrar su victoria sobre los rusos en 1905, y que aún se conserva, septiembre 2015. Las fotografías históricas, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japonesa") y de la exposición permanente del Museo de Dalian, muestran un momento de la construcción del muní entro y una vista de Port Arthur

Baiyushan y la elegancia
de las viejas mansiones coloniales

La visita a la colina 203 puede ser principio o final de cualquier recorrido turístico por Lüshun, que puede empezar perfectamente en otro parque-colina de significado histórico, Baiyu, justo encima de los restos de la ciudad antigua, y no muy lejos de la principal estación de autobuses. Las excelentes vistas de la bahía, el puerto y la base naval y las colinas circundantes enmarcan otra interesante colección de reliquias históricas, que empieza por el enorme y curioso faro conmemorativo que la corona, construido por los japoneses con trabajadores forzados chinos para celebrar su victoria sobre los rusos en 1905.

Para compensar, el escenario incluye un museo militar donde se celebra el heroísmo del Ejercito Popular de Liberación, en el previsible tono propagandístico que es fácil esquivar consultando otras fuentes históricas. El museo incluye una gran variedad de armamento militar de los años 50 y 60, desde ametralladoras, torpedos, cañones y tanques hasta una patrullera y un caza.

Imágenes del museo militar de la colina de Baiyushan, Lüshun, septiembre 2015

El día de mi visita, un viernes, me encontré con una gran cantidad de grupos escolares chinos de primaria y secundaria (indicativo del uso preferente del lugar), además de veteranos de guerra que ejercen como guías, grupos de turistas rusos y algún japonés (discretamente) suelto.

Tras bajar la colina, el visitante puede encontrar el histórico edificio de la estación de ferrocarril, excelentemente restaurado y todavía en uso, construido el año 1900 en un estilo arquitectónico inconfundiblemente ruso, como indican las torres cubiertas en forma de bulbo. La estación, uno de los emblemas de la ciudad, es el prolegómeno adecuado para un recorrido nostálgico y evocador, pero menos cargado ideológicamente y militarmente, por las antiguas, mansiones, residencias, palacios y edificios oficiales del centro histórico.


Fotografías de la vieja estación de ferrocarril de Lüshun, construida por los rusos en 1900 y aún en activo, septiembre 2015, junto con una fotografía histórica de 1905, ya bajo ocupación japonesa, tomadas del libro ilustrado "Ri E Zhan Zheng" ("La guerra ruso japomesa").

La mayor parte de estos edificios son de estilo occidental, con toques renacentistas o neoclásicos, pero también racionalistas o populares, según la época y el gusto del constructor (o restaurador), que en el pasado fueron sedes de unidades militares, organismos oficiales, escuelas, bancos y hoteles, primero rusos y después japoneses, igual que en otras concesiones occidentales

El núcleo principal de edificios, muy cerca de la ensenada, está rodeado de jardines y en la actualidad se usa como museo o sede de organismos oficiales, por lo que la mayor parte de ellos han sido bellamente restaurados.


Mansiones, palacios y cuarteles construidos durante la ocupación rusa y japonesa, hoy sedes de museos e instituciones oficiales, Lüshun, septiembre 2015

Casas y otros edificios abandonados del periodo colonial, Lüshun, septiembre 2015

No obstante, el visitante curioso puede encontrar en los alrededores magnificas residencias, almacenes y otros edificios oficiales en un seductor (por evocador) estado de semiabandono, como un antiguo teatro y un enorme palacio que tuve la oportunidad de entrever rodeadas de un gran jardín desde sus enormes verjas de acceso.

Este núcleo central puede recorrerse a pie, pero hay otros edificios interesantes en las afueras, como la antigua prisión ruso-japonesa, con la inevitablemente macabra colección de instrumentos de tortura y la necesaria explicación sobre sus usos represivos, y otras antiguas sedes de escuelas, cuarteles y organismos oficiales.

El acceso hasta estos edificios (o hasta el parque de la colina 203, comentado en el inicio de este artículo) puede hacerse en autobús urbano (lo que requiere estudiar sus cambiantes e irregulares horarios), o, aún mejor, en taxi, ya que, como muy bien saben los visitantes y residentes, las tarifas son (todavía) relativamente baratas en China (entre 20 y 30 yuan por un recorrido de 6-7 kilómetros).





Lena Jiang, un ejemplo de la creatividad y el compromiso de las nuevas generaciones chinas

Publicado por ÁNGEL LÁZARO en ESTILO DE VIDA · 26/10/2015 10:09:00



Durante mi estancia en China he tenido oportunidad de conocer a jóvenes profesionales que desmienten el tópico sobre la falta de profesionalidad, creatividad y compromiso social de los trabajadores cualificados chinos. A pesar de las dificultades, ya conocidas, del contexto empresarial, social y político de su país, estos profesionales muestran un alto nivel de preparación y conocimiento, una elevada sensibilidad por los problemas sociales reales más acuciantes de China (medio ambiente, educación, sanidad...), una notable sociabilidad y también, porque no, ganas de ser originales y pasárselo bien.

En una estancia reciente en la moderna y dinámica ciudad de Dalian, provincia de Liaoning (en el noroeste de China o "Dongbei"), tuve la oportunidad de conocer a Lena Jiang (Jiang Li Na), una joven diseñadora de moda de la empresa "Manchu Times Fashion", de capital mixto (extranjero y chino), exportadora y con mercado consolidado en Estados Unidos y tienda propia ("The eight senses") en el barrio de Soho, Nueva York.







Diseños recientes de Lena Jiang para "Manchu Times Fashion"

Lena es "master degree" en "design arts" por la Universidad de Jiangnan, en Wuxi (provincia de Jiangsu) y está especializada en "fashion design", con un talento especial para la moda casual, tal y como indican los diseños que, con su permiso, publicamos en esta página. Igual que su mejor amiga, Jiang Run, también diseñadora y residente en Portugal, Lena posee una mente abierta, sensible y flexible, muy apta para captar las tendencias del arte moderno.


Con Lena Jiang en el "Modern Museum" de Dalian

No obstante su dedicación al trabajo, Lena también invierte parte de su tiempo en el voluntariado social y, en concreto, forma parte del equipo de voluntarios en el "Dalian Modern Museum", donde guía a los visitantes y les explica en un excelente inglés y con gran habilidad didáctica los detalles más interesantes de las exposiciones permanentes o temporales del museo. En su compañía aprendí detalles que desconocía de la historia reciente de la ciudad.


Con Lena, Lexi y Yasu en el festival de jazz de Dalian, y en un restaurante local

Durante mi visita, Lena completó su muestra de habilidades como anfitriona llevándome hasta la sesión de tarde del festival de jazz de Dalian, donde pude conocer a amigos y compañeros suyos de profesión, como Feifei, que exponía y vendía allí mismo postales conmemorativas del evento; o la pareja formada por Lexi y Yasu, china y japonés (actualmente viven en Dalian unos 6000 japoneses) con quien compartimos un excelente menú de cocina local a base de pescado y marisco.


Diseños de Feifei para el festival de jazz de Dalian



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