El caso Yuanhua 2 - Anlari Blog

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China





Los inicios

Lai Chang Xing (赖昌星, en chino simplificado, Lài Chāngxīng, en transcripción fonética "pinyin", Lai Cheong Sing, en transcripción fonética anglosajona "Wade-Gilles", y Lōa Chhiong-seng en el dialecto "hokkien" o "minnan" de Fujian), el futuro jefe de una de las mayores redes de corrupción de la "Nueva China", nació en situación de pobreza extrema en la aldea de Shaocuo, en el empobrecido sur de Fujian, el 15 de septiembre de 1958.

China sufría entonces una de sus peores hambrunas, consecuencia de uno de los programas políticos más demenciales de la historia, el "Gran Salto Adelante" (1958-59). Los campesinos abandonaron los cultivos y sacrificaron sus instrumentos de labranza para colaborar en el inverosímil propósito de producir acero con ineficientes técnicas caseras. 

El resultado: ningún acero aprovechable (salvo, tal vez, el de las carcasas del medio millón de obuses lanzados desde Xiamen en 1958-59 hacia las fronterizas islas Kinmen, controladas por Taiwán), descenso dramático de la producción agraria y millones de campesinos muertos de hambre.

En consecuencia, Lai, segundo hijo de una familia campesina, vino a nacer en el peor momento para hacerlo y su destino más probable parecía ser la muerte temprana. 

Sin embargo, el padre de Lai decidió sobrevivir saltándose las normas de colectivización agraria, cultivando por su cuenta un huerto clandestino en las afueras de Shaocuo.

Este ejemplo vital de determinación (y astucia), por encima de las conveniencias y el conformismo, que se corresponde con el carácter histórico de los fujianeses (grandes contrabandistas, emigrantes o empresarios, o todo a la vez, según los casos) marcó a fuego el destino de Lai y sus futuros negocios.

El padre de Lai no sólo persistió en su vitalismo (contra todo raciocinio, tuvo 6 hijos más, para un total de 8), sino que lo hizo atravesando una segunda hambruna menos profunda pero más prolongada (1966-1976), provocada por el caos social y económico de la Revolución Cultural.

Lai no tuvo más remedio que trabajar en el campo desde su infancia, por lo que sólo pudo estudiar un año completo en la escuela primaria, y otros dos de manera discontinua. Según empresarios amigos, el que sería hombre más poderoso de Fujian apenas sabía escribir en su firma la ligeramente compleja letra de su apellido (赖)
Sin bagaje cultural, pero con la insuperable determinación del que ha escapado con vida tras años de hambruna, y con el carisma forjado por las dificultades, Lai inició su aprendizaje en los años 70-80 como trabajador en una fábrica de alcohol ilegal ("autoexento" de tasas), y luego como emprendedor en un taller de piezas de recambio para vehículos, una fábrica textil y un negocio de importación de televisiones.

Este último ya esboza la astucia del personaje, pero también su principal dificultad inicial (la ausencia de "guanxi" o buenos contactos). Lai recogía en la frontera de Hong Kong los "vouchers duty free" que recibían los visitantes para sus compras en HK y los utilizaba para adquirir en la colonia televisores nuevos que luego revendía en China libres de impuestos.

Sin embargo, Lai se negó a compartir sus ganancias con los funcionarios de la Hacienda china, que, como advertencia, y tras intentar requisar sus libros de contabilidad, detuvieron a su hermana y la golpearon hasta tal punto que tuvieron que ingresarla en el hospital, con varias heridas.

Estas experiencias completaron la "formación" de Lai. Se da cuenta de que no puede comerse él solo el "cereal del emperador" sino que debe compartirlo y crear para ello, mediante favores, una red de contactos en la todopoderosa administración china, de la que dependen, en razón de su fundamento legal socialista (que no económico, ni social) todos los bienes públicos, desde el suelo hasta las finanzas o las licencias de importación/exportación.

Con esta nueva visión, Lai crea su primera red de contactos con dos personajes clave, por entonces funcionarios intermedios del Departamento de Seguridad Pública en Fujian, con los que compartía almuerzos en un hotel de Shishi (no muy lejos de Shaocuo). Estos funcionarios le proporcionarían en el futuro cobertura y protección hasta su caída en 1999: Li Jizhou, futuro viceministro de Seguridad Pública del gobierno chino, y Zhuang Rushun, que no tardaría en ser nombrado subdirector de la policía de Fujian.

El trato con Rushun es otro ejemplo de la astucia de Lai, que con parte de sus ganancias con los electrodomésticos le regaló un moderno sistema de control de tráfico con el que el funcionario pudo mejorar sus estadísticas y ascender en la escala funcionarial.

No obstante, la protección policial, que permitiría a Lai escapar de la detención en 1999, y la colaboración de las autoridades locales, que amparaban sus actividades bajo licencia pública, no era suficiente. Los funcionarios de la Hacienda china le seguían acosando implacablemente (según Lai, porque se negaba a sobornarles), precintándole locales, maquinaria y bienes

Entonces (1991), Lai vio una oportunidad de escapar ampliando se red de negocios (y contactos) en Hong Kong, por entonces una "burbuja inmobiliaria". El astuto empresario de Shaocuo pactó su emigración temporal con sus protectores en la policía, con el objetivo de obtener la residencia legal en la colonia británica (lo que hizo mediante adopción irregular), ganar dinero (logró casi 40 millones de dólares en inversión inmobiliaria entre 1991 y 1993) y volver convertido en inversor extranjero.

Según McGregor (2010), en contrapartida, Lai debía establecer contactos con la policía de Hong Kong y facilitar el flujo de pagos entre los servicios policiales y de inteligencia de la China continental y sus espías en HK y Taiwán, además de información. Lai aportó además un millón de dólares de sus propios fondos y, según la misma fuente, podría haber actuado de agente doble para las autoridades del Kuomintang en Taiwán.

No debe olvidarse que, antes de la llegada de la élite "han" del Kuomintang en 1949, la colonización de Taiwán en los siglos precedentes había sido protagonizada por emigrantes del sur de Fujian, cuyo dialecto "minnan" hablaba Lai (habilidad que compensaba su nulo desempeño con el cantonés), además de miembros de la minoría "hakka" y que el fundamento de la Zona Económica especial de Xiamen (hoy "Free Trade Zone" o FTZ) era, y es, el comercio y la inversión taiwanesa.

Ya millonario, y con una extensa lista de contactos en Taiwán, Hong Kong, Fujian y Beijing, Lai se establece definitivamente en Xiamen para desarrollar una de las mayores redes de contrabando internacional de la historia reciente de China

La red

El grupo "Yuanhua Inc"

Los hombres de confianza directa de Lai eran familiares directos y técnicos muy leales, y exmilitares que le servían como guardaespaldas

Lai Chang Xing, alias "El Jefe", "El detective" y "Fatty Lai" (Gordo Lai)
Hong Fanti, general manager del grupo
Hou Xiaohu, antiguo oficial de aduanas, asistente de Fanti
Lai Shuiqiang, hermano mayor, gerente y sustituto ocasional
Lai Yongqiang, hermano menor
Lai Changbiao, hermano menor, responsable del contrabando de tabaco, postrado en silla de ruedas tras una pelea en Xiamen
Lai Changtu, hermano menor, responsable del contrabando de coches de lujo
Zhu Niu Niu, gerente de una de las empresas del grupo e hijo de uno de los jefes del 31º Cuerpo de Ejército del PLA (People Liberation Army); tras acumular cuantiosas deudas de juego (1,8 millones de dólares USA) y ser abandonado por Lai, le delató en 1999
Wang Jintin, responsable del contrabando de petróleo
Jie Peigong, responsable del contrabando de caucho natural y electrodomñesticos (calentadores de agua)
Huang Shanying, responsable del contrabando de cigarillos
Huang Kezhen, responsable del contrabando de cigarillos
Chen Wenyuan, responsable del contrabando de cigarillos
Zhuang Mongtian, responsable del contrabando de coches de lujo y cigarrillos
Zeng Mingna, esposa y madre de sus tres hijos, divorciada en los 90 y luego recuperada como "esposa oficial"

La red local de funcionarios

A cambio de favores, regalos y sobornos, una extensa red de directivos y altos cargos de Aduanas (control de importación y exportación), gobierno local y sección local del Partido Comunista (licencias y permisos de actividad), policía (protección y seguridad), banca pública (financiación y documentación fiscal) , ejército y empresas públicas (licencias de importación/exportación) proporciona cobertura a las actividades de Lai

Yang Qianxian, jefe de aduanas de Xiamen y miembro del secretariado local del Partido Comunista, personaje clave en la red de contrabando, joven funcionario de élite cuya campaña de regalos para el cargo fue financiada por Lai, y que acabó trastornado por su relación con la exmodelo y prostituta Lu Jiali; aceptó sobornos por valor de 1,4 millones de yuan RMB
Wu Yubo, alto cargo del servicio de Aduanas de Xiamen, responsable de los almacenes de depósito, aceptó 8,7 millones de yuan RMB en sobornos
Fang Kuangrong, alto cargo del servicio de Aduanas de Xiamen, aceptó sobornos valorados en 1,29 millones de yuan RMB
Li Tuzhuan, alto cargo del servicio de aduanas de Xiamen, falsificó impresos de impuestos sobre el valor añadido valorados en 17.5 millones de yuanes RMB
Lan Fu, vicealcalde de Xiamen, aceptó sobornos valorados en 5 millones de yuan RMB
Zhao Keming, vicealcalde de Xiamen
Liu Feng, ex secretario adjunto del Partido Comunista en Xiamen, aceptó sobornos valorados en 465.000 yuan RMB
Zhang Zongxu, miembro de la dirección del Partido Comunista en Xiamen
Guo Xiaoling, única mujer miembro de la dirección del Partido Comunista en Xiamen
Wang Kexiang, alto cargo de la policía en Xiamen, exjefe de la unidad de enlace con el servicio de Aduanas de la oficina de seguridad pública ("Public Security Bureau", PSB) , facilitó con su firma el contrabando de bienes y la evasión de impuestos valorada en 10.000 millones de yuanes RMB
Zhang Yonding, jefe de la "Provincial Police Border Defence Force"
Ye Jichen, jefe de la rama o sucursal del Industrial and Commercial Bank of China (ICBC) en Xiamen, aceptó sobornos por 2.95 millones de yuan RMB y no pudo justificar el origen de un patrimonio valorado en 4.9 millones de yuan RMB
Chen Guorong o Jianluan, director provincial en Fujian de la sucursal del Bank of China
Cheng Guanghui, general manager de "Kaiyuan Inc", empresa estatal importadora de aceite de soja

La red de cobertura y protección provincial y estatal

Li Jizhou, viceministro de seguridad, responsable de la persecución del contrabando; Zhuang Rushun, subdirector de la policía de Fujian, aceptó sobornos por valor de 545.000 yuan RMB; Ji Shengde, Jefe de la Inteligencia Militar del Ejército Popular de Liberación

Las empresas públicas implicadas

Daqing, empresa petrolera de propiedad militar, Kaiyuan Inc, empresa importadora de aceite de soja, China-Fujian Trade Holdings Corporation, Fujian Jizhou Group, Industrial and Commercial Bank of China (ICBC)
Bank of China
El circuito de contrabando

La principal actividad de la red de Lai era el contrabando, es decir, la importación de bienes sin pagar tasas, aranceles ni impuestos, un negocio con larga tradición en la China milenaria, en el que la necesidad de lujo, placer y exotismo topaba con la estricta moral confuciana que gobernaba las instituciones imperiales.

La tradición de contrabando (y piratería) tenía en Xiamen, y en general en el sur de Fujian, un emblema insuperable. El general Koxinga, gobernador de Fujian con base en Xiamen, y héroe "han" por la conquista y la colonización de Taiwán en el siglo XVII, se enriqueció burlando la prohibición imperial de importar bienes desde el extranjero (por ejemplo, tabaco).

Lai importaba todo tipo de productos con expectativas de altas ganancias, ya fueran bienes acabados o materias primas de alta demanda para el sediento mercado chino en fase de altísima expansión: tabaco y alcohol, coches de lujo, petróleo crudo sin refinar, electrodomésticos, ordenadores, semiconductores, caucho natural, aceite de soja

El contexto político favorecía los intereses de Lai. El objetivo de altas tasas de crecimiento, expansión urbana y de la red de transportes y creación de miles de empleos, favoreciendo el enriquecimiento de sus emprendedores (y sus inevitables lujos y vicios...) se combinaba con la ambición de una gran cantidad de empleados públicos mal pagados, pero muy poderosos. El Estado (jurídicamente socialista -"socialismo con características chinas"-, que no social ni económicamente), y en lugar muy destacado el ejército y la policía, era titular de todos los bienes públicos y, por tanto, de un inmenso poder económico, que se puso en venta: el suelo, los puertos y las carreteras, las licencias de importación, los almacenes, los bancos, los monopolios de transporte o las telecomunicaciones...

Ese mismo Estado que aplicaba altos aranceles para proteger y favorecer el desarrollo de la industria local, estimulaba simultáneamente el "apetito" de las nuevas clases medias haciendo fluir un dinero que no podía gastar, y, al mismo tiempo, creaba "Zonas Económicas Especiales", liberadas de ciertas cargas burocráticas, pero descuidaba la supervisión (y el estímulo, más allá de la retórica marxista-leninista) de los encargadas de aplicarla (policía, gobiernos locales y aduanas).

Lai "pescó" en esas aguas revueltas, en el momento idóneo, recién llegado de Hong Kong con tarjeta de residencia de aquella ciudad y 40 millones de dólares USA en activos líquidos, y lo hizo a lo grande, pero (y hay que destacarlo, por contraste con otros lares) sin necesidad de utilizar violencia, por otro lado demasiado llamativa y peligrosa en un estado autoritario como China.

Desde su nuevo cuartel general en Huli, el jefe de Yuanhua utilizó el dinero, los favores y los servicios de lujo para sobornar a los funcionarios clave la entrada de mercancías por el Muelle número 1 del puerto de Xiamen (hoy, una apacible estación de ferris y autobuses, refugio de paseantes y pescadores de caña), mediante un método muy simple.

Primero, las empresas de Lai obtenían y las empresas estatales con necesidad de materias primas y/o bienes de bajo coste (por ejemplo, el conglomerado Kaiyuan Inc) facilitaban, previo pago a los funcionarios correspondientes, las correspondientes licencias de importación-exportación (es decir, licencias para importar productos destinados a la exportación, exentos, por tanto, de tasas)

Segundo, la filial de Yuanhua en Hong Kong tramitaba y recibía el pedido correspondiente mediante fletes provenientes en su mayoría del puerto de Singapur, ciudad-estado con un 95 % de población "han", procedente de las migraciones cantonesa y fujianesa de los siglos XIX y XX y, por entonces, uno de los "tigres" de la economía asiática (junto con Hong Kong, Taiwán y Corea)

Tercero, el pedido llegaba hasta el Muelle número 1, en la isla de Xiamen, procedente de Hong Kong (distante apenas 1 día de navegación), donde los funcionarios previamente sobornados del Servicio de Aduanas (el Oficial de Aduanas y el Oficial de Operaciones del contenedor correspondiente, bajo supervisión del Jefe del Servicio, su "pagador", en nómina de Lai) permitían su descarga ilegal hacia almacenes del propio puerto ("bonded warehouse" o almacén de depósito), o directamente hacia su destino.

Cuarto, los funcionarios expedían los correspondientes Recibos de Impuesto de Valor Añadido, Certificados de Inspección de Aduanas y Certificados de Exportación, permitiendo que los contenedores, vacíos, pudieran zarpar de Xiamen con su supuesta carga, y que Yuanhua pudiera declarar la operación en la Hacienda estatal con tarifa 0 (aunque los productos que se quedaban en China hubieran tenido que pagar hasta un 100 % de arancel)

Quinto, no obstante lo anterior, los bancos públicos de Xiamen con competencia en la gestión financiera, cuyos directores percibían también los regalos de Lai, podían expedir letras de cambio falsas acreditando el pago de la "exportación", un dinero que en realidad se correspondía con el pago de la "importación" y que, o bien fluía hacía las cuentas de Yuanhua en Hong Kong, o bien era utilizado para sufragar en efectivo los gastos de la costosa red de sobornos.

El resultado, desde la perspectiva de la economía china fue, igual que muchos aspectos del estado y la sociedad china, una paradoja aparente, un equilibrio entre contrarios. Por un lado, la red de Lai, según datos de la propia Administración china, importó ilegalmente bienes por valor de 25 billones de yuan-RMB entre 1996 y 1999 y defraudó, en consecuencia, unos 11,5 billones de RMB. corrompiendo a gran escala las instituciones públicas de Xiamen.

Sin embargo, la actividad de Yuanhua desencadenó un enorme flujo de dinero que desarrolló la economía local y regional, atrajo una migración masiva de zonas empobrecidas, favoreció otras inversiones y modernizó la ciudad, tal y como deseaban los gobernantes locales. El mejor dato sobre este dinamismo lo aporta , según el cual la economía de Xiamen pasó de crecer el 20 % en 1998 y 1999, a crecer el 0 % el año de la investigación contra la red de Lai (1999-2000).

Sin proponérselo, Lai y otros contrabandistas también favorecieron indirectamente las negociaciones de China con la Organización Mundial del Comercio. La entrada masiva de materias primas (aceite de soja y petróleo sin refinar, en el caso de Lai) y productos elaborados en el mercado chino, sin costes fiscales añadidos, añadía ventajas competitivas para la industria local (una suerte de subvención fiscal).

Así, los competidores de China aceptaron finalmente los aranceles proteccionistas propuestos por el gigante asiático, a cambio de un mayor control del contrabando, lo que permitió el ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio apenas un año después del "caso Yuanhua", en 2001. Este hecho fue clave en el extraordinario crecimiento económico chino del período 2001-2010, con los Juegos Olímpicos de Beijing (2008) como emblema.





 
 
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