El caso Yuanhua 3 - Anlari Blog

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China





La gran campaña anticorrupción 
de Zhu Rongji

Zhu Niu Niu fabricaba película fotográfica falsa de la marca Kodak cuando le conoció Lai y le convirtió en uno de sus múltiples asociados, fundamentalmente por su condición de hijo de uno de los jefes del 31º Cuerpo de Ejército Chino, cuya sede principal era (y aún es) la cercana ciudad de Quanzhou. El líder de Yuanhua Inc. no le contrató por su habilidad para los negocios (o no del todo), sino por sus contactos militares, sin sospechar que esa pieza menor de su red, víctima de su debilidad por el juego (uno de los grandes vicios chinos de todos los tiempos), sería el causante del final de su imperio.

Por aquella época (años 90), el Ejército Popular de Liberación (EPL) y la Policía Militar eran propietarias de varias empresas con un volumen de actividad muy elevado en sectores fundamentales de la economía (petróleo, productos petroquímicos, plástico, automoción, acero y productos electrónicos como "chips" y semiconductores), con privilegios de importación/exportación y ausencia de controles "civiles", de acuerdo con el principio de "seguridad nacional".

Lai había trabado contacto con altos cargos del ejército chino, como el almirante Li Huaqing, vicepresidente de la Comisión Militar Central, o el jefe de Inteligencia del Ejército, Ji Shengde. Ji Shengde, hijo del ex ministro de asuntos exteriores chino, Ji Pengfei (uno de los anfitriones de la histórica visita a China del Presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, en 1972), formaba parte del grupo conocido como "princellings" ("principitos"), hijos de héroes de la revolución y dirigentes históricos del Partido Comunista. Una lista muy larga de la que forman parte dirigentes militares, políticos y empresariales muy conocidos hoy en China.

La Policía Militar, el Ejército y la Armada chinas facilitaban a la red de Lai acceso a sus muelles y almacenes, e incluso escolta de navíos, a cambio de productos necesarios para sus fines militares o comerciales, o ambos, como el petróleo o los semiconductores (procedentes, estos últimos, de Hong Kong). Según los datos del caso, Lai importaba cada año, en buena parte con ayuda de empresas petroquímicas militares (por ejemplo, Daqing) un total de 42 millones de barriles de petróleo y derivados, aproximadamente 1/3 del volumen del mercado de la China continental

Las sospechas de actividades de contrabando en el EPL se habían puesto de manifiesto en diciembre de 1996, cuando el entonces presidente Jiang Zemin, de manera indirecta, acorde con las sutiles formas de advertencia de la cultura política china, exigió públicamente ejemplaridad en la reunión de la Comisión Militar Central (CMC, órgano supremo, político-militar, de dirección del EPL) para combatir los "tres males" (la adoración del dinero, el hedonismo y el individualismo).

Las advertencias de Jiang y su equipo se fueron incrementando durante los años 1997 y 1998, hasta que el mes de junio de 1998 Jiang exigió el desmantelamiento del complejo militar-empresarial y la disolución de sus actividades comerciales en el mercado abierto (el recuento final fue de unas 15.000 empresas, de las que 6.865 fueron cerradas o transferidas). El presidente de China hizo esta advertencia en un discurso en la CMC, inusualmente retransmitido en el informativo de las 7 de la tarde de la televisión pública nacional CCTV, probablemente el programa televisivo de mayor audiencia en el mundo.

El primer ministro (y brillante economista) Zhu Rongji, convencido además de la enorme distorsión causada por el contrabando en el sistema de precios y en la credibilidad comercial de China, y los perjuicios que provocaba en el objetivo gubernamental de integrarse en la Organización Mundial del Comercio, decidió liderar la campaña contra las prácticas corruptas de los militares.

Zhu Rongji era (ha sido) uno de los personajes más apasionantes de la historia reciente de China. Ingeniero de formación y brillante académico, hijo de una culta familia de propietarios de Changsha, provincia de Hunan (según la tradición, descendientes del primer emperador de la dinastía "ming", el campesino Hongwu), Rongji participó no obstante en la revolución desde la prestigiosa universidad de Tsinghua (Beijing) y fue miembro y líder del Partido Comunista, hasta que fue purgado reiteradamente por "derechista", por su pragmatismo crítico, durante el Gran Salto Adelante (1958-59) y la Revolución Cultural (1966-1976). Igual que otros funcionarios y dirigentes "derechistas", fue confinado en la Escuela de Cuadros 7 de mayo, donde tuvo que limpiar las granjas de cerdos y recoger basura, entre otras tareas.

Rehabilitado tras la Revolución, Zhu inició una extraordinaria carrera política, muy centrada en modernizar la economía, creando un entorno de negocios transparente y desburocratizado para los inversores. Su principal éxito fue la creación del exitoso distrito financiero de Pudong, en Shanghai, durante su etapa como alcalde de Shanghai, con el apoyo del miembro del Politburó y futuro Presidente, Jiang Zemin.

Nombrado "vicepremier" en 1993 y primer ministro en 1998, Rongji se dio cuenta enseguida que la corrupción, el clientelismo político, la falta de profesionalidad y la ineficiencia burocrática de la Administración lastraban el crecimiento económico y la iniciativa privada, por lo que inició una decidida campaña anticorrupción. Una de las frases que se le atribuye es la siguiente: "I will prepare 100 coffins for the corrupt, and one for me, for I will die of fatigue" ("Voy a preparar 100 ataúdes para los corruptos, y uno para mí, porque voy a morir de cansancio")

En particular, el gobierno estaba preocupado por el cuantioso contrabando de petróleo (1/6 del mercado), reiteradamente denunciado por las petroleras estatales "legales" (CNOOC, CNPC y, muy recientemente en aquella época, Petrochina y Sinopec) como factor de grandes pérdidas por la diferencia de precios (lógicamente, éstas debían repercutir los impuestos pagados) y la pérdida de cuota de mercado.

El error de confianza de Lai y la venganza de Zhu Niu Niu

Sin embargo, y a pesar de que el Gobierno ya estaba desgranando en público el desmantelamiento de redes de contrabando en la policía y el ejército por todo el país, y deteniendo, o provocando la huida de altos cargos policiales y militares (por ejemplo, casos Shenzhen Public Security Department, Guangdong General Unit de la People's Armed Police, Huilai County, Tianjin People's Armed Police), Lai Changxing y su red, bien protegidos por altos cargos del Gobierno y del Ejército en Fujian y en Beijing, parecían intocables.

Lai, de hecho, se encontraba en el apogeo de su poder e influencia, que incluía personas no relacionadas directamente con su red de corrupción. Por ejemplo, Liu Huaqing, almirante y vicepresidente de la Comisión Militar Central, y principal arquitecto de la modernización naval china, cuya hija, Liu Chaoying, había sido relacionada en 1996 con un confuso caso de financiación electoral ilegal en Estados Unidos, que afectó a la campaña presidencial de Bill Clinton). Según McGregor (2009), el almirante Liu pidió a Zhu Rongji que "no continuara por ese camino", ya que "el pequeño Lai [1,65m] es una bellísima persona". Este mismo escritor sostiene que Lai y la hija de Liu Huaying estaban vinculados por negocios comunes de transporte marítimo.

Y, ciertamente, Lai parecía ser un personaje simpático, una "bellísima persona". Su carisma no se basaba en la violencia sino en la simpatía y la campechanía, fruto de sus orígenes campesinos, los favores y el lujo. Aunque no podía evitar algunos inevitables detalles de "nuevo rico" que llamaban la atención. Buen aficionado al fútbol, Lai utilizó la compra y traslado a Xiamen del club de fútbol de Foshan (Guangdong), de segunda división, para ascenderlo a la Superliga China (objetivo que logró justo antes de su caída, en 1999) y, a la vez, rodar un film de aficionados sobre el mundo del fútbol en el que aparecía jugando de portero.

 Eran igualmente célebres sus partidos nocturnos de golf en el campo del distrito continental de Haicang, hoy un poderoso motor económico conectado por un bello puente con la isla de Xiamen, campo que recorría de hoyo en hoyo, acompañado de su corte, en su flamante sedán Mercedes. En su flota de automóviles, por cierto, disponía de un sedán Mercedes blindado que había pertenecido a Jiang Zemin, cuya foto (la del Mercedes) se exhibe en el ya citado e improvisado "Museo de la Corrupción" dedicado a Lai en los antiguos estudios de cine de Tong'an.

En fin, Lai, emigrante campesino enriquecido, era también muy popular entre la riada de emigrantes campesinos que afluían sin cesar hasta Xiamen para ocupar alguno de los miles de puestos de trabajo requeridos en la construcción, el transporte terrestre o marítimo o la industria petroquímica. "Rico como Lai", era el mantra que repetían obreros, estibadores o taxistas, beneficiarios estos últimos del bajo coste del combustible importado ilegalmente por el popular magnate de Shaocuo.

Sin embargo, el exceso de confianza hizo que Lai cometiera el primer (y último) error grave de su carrera, fruto probablemente del formidable éxito de su red y del apoyo de auténticos "peces gordos" en el aparato gubernamental (para ser más exactos, "tigres", tal y como la jerga anticorrupción del Partido identifica a los jefes corruptos , por contraste con las "moscas", pequeños jefes y empleados investigados por corrupción).

El error de Lai fue despreciar la capacidad de Zhu Niu Niu para hacerle daño. Jugador incorregible, probablemente ludópata, hijo de un alto cargo militar de la estratégica frontera marítima con Taiwán, Zhu, gerente de una de las empresas de Lai, había sustraído casi 2 millones de dólares USA (su equivalente en yuan RMB) para pagar sus deudas de juego, y seguía debiendo mucho dinero, algo muy arriesgado de China, ya que buena parte del juego ilegal está bajo control de las violentas "tríadas" (mafias chinas)

En su desesperación, Zhu amenazó con denunciarle pero Lai, dispuesto a darle una lección, y confiado en la protección de su red (muy capaz de "traspapelar" cualquier denuncia en Xiamen, Fujian o Beijing), despreció sus amenazas, ignorando que Zhu conocía datos muy precisos de sus actividades de contrabando (fechas de llegada y salida de los barcos, volumen de las mercancías, funcionarios implicados...)

Tal y como había previsto Lai, la primera denuncia de Zhu Niu Niu, un escrito de 74 páginas con minuciosos detalles de las operaciones de Lai y los nombres de los funcionarios implicados, presentada entre enero y febrero de 1999 ante las autoridades de Xiamen, fue "traspapelada". Sin embargo, el resentido ex gerente de Lai no desistió y presentó de nuevo la denuncia, pero esta vez en el principal organismo anticorrupción del país, la Comisión Central de Inspección Disciplinaria del Partido Comunista Chino, con sede en Beijing, según algunas fuentes, previo pago de 3.500 dólares USA (su equivalente en yuan RMB).

La denuncia fue recibida oficialmente el 29 de marzo de 1999 y, dada la envergadura de la red, y, sobre todo, el contexto de la campaña contra la corrupción en el Ejército, fue inmediatamente puesta en conocimiento de los líderes del Partido. A propuesta del primer ministro Zhu Rongji, el presidente Jiang Zemin decidió crear el día 20 de abril de 1999 un grupo denominado "Fuerza Especial 4-20", integrado por unos 20 investigadores, para estudiar el caso.

El primer cometido de la fuerza especial fue verificar la veracidad y el volumen de las operaciones de contrabando denunciadas por Zhu Niu Niu recabando información de todas las agencias estatales implicadas (puertos, aduanas, hacienda, banca pública), es decir, una investigación consistente en cruzar los datos de varios organismos públicos tradicionalmente muy herméticos y poco colaboradores, algo muy poco usual hasta entonces en China.

Mientras las autoridades portuarias y aduaneras confirmaban con sus registros los precisos movimientos de barcos y mercancías del período 1996-1998 enumerados por Zhu (que, dada la exactitud del informe, debía llevar tiempo, presumiblemente, preparando su extorsión), las autoridades fiscales hacían una primera y asombrosa estimación del fraude: entre 25.000 y 30.000 millones de yuan RMB (entre 4.200 y 6.500 millones de dólares USA) en derechos de aduana e impuestos indirectos.

Acreditado el contrabando y el fraude fiscal, la investigación se encaminó entonces hacia los cargos de soborno y corrupción de cargos públicos y fijó una primera visita de inspección en Xiamen para el día 13 de junio de 1999, pero sin acompañamiento uniformado y avisando a las autoridades locales con una antelación de 20 días, siguiendo ingenuamente el protocolo establecido.

Es decir, la mastodóntica maquinaria estatal, con indudable capacidad de intimidación, una vez en movimiento, se movió sin embargo despacio, de manera torpe y muy visible, cual dragón fuera de su medio natural, lo que facilitó las oportunas advertencias desde Beijing (Li Jizhou, viceministro de seguridad, ya bajo sospecha) y Fuzhou (capital de Fujian, donde estaba (Zhuang Rushun, subdirector de policía) a los cargos locales y los miembros de la red creada entorno del grupo "Yuanhua"

Mientras los funcionarios locales (aduanas, policía, partido, banca pública) revisaban y purgaban sus expedientes, nutridos con facturas y comprobantes ya falsificados en su momento (ver capítulo 2), Lai decidió huir temporalmente hacia Macao, cuyos casinos eran su "tratamiento anti estrés" preferido. El jefe de la red "yuanhua" delegó sus negocios en una persona de su absoluta confianza, pero hasta entonces poco implicado en sus actividades, su hermano mayor, Lai Shuiqiang, que resultaría determinante en la siguiente fase de la investigación.

El principal cometido de Lai Shuiqiang era liquidar progresivamente los activos del grupo, aunque Lai ya había situado buena parte de su fortuna en su filial de Hong Kong, fuera del alcance de las autoridades continentales.

Como era de prever, el grupo de investigación llegado en junio de 1999 desde Beijing fracasó. Los investigadores no sólo toparon con un muro de silencio en las oficinas públicas, sino que no encontraron ningún rastro de Lai o del grupo Yuanhua en los registros de aduanas y del puerto de Xiamen.

Lai, animado tras una racha de ganancias en el juego, y envalentonado por el fracaso de la investigación, decidió volver en julio de 1999 para comprobar sobre el terreno la situación de su red y sus activos. Los funcionarios y altos cargos, aunque prudentes, seguían confiando en su liderazgo carismático y en los éxitos precedentes, sin darse cuenta de que el fracaso de la investigación es temporal



 
 
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