El caso Yuanhua 5 - Anlari Blog

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China





La reinvención 
de la ciudad de Xiamen

Tras el desmantelamiento de la red de corrupción "Yuanhua" (años 2000-2001), la ciudad de Xiamen y su entorno regional de 20 millones de habitantes sufrieron una brusca parálisis de la actividad económica. 

Según August (2007), la economía, dependiente para los grandes proyectos de la maquinaria pública local (bancos, ayuntamiento y aduanas), fue paralizada por la investigación oficial y la ciudad dejó literalmente de crecer, tras haberlo hecho casi un 20 % anual por el impulso (ilegal) de Lai y la inversión procedente de Singapur y Taiwán.

El Partido Comunista trato de usar el caso para propaganda entre las masas y como "ejemplo moral". Los datos más obscenos (el lujo, el despilfarro, el soborno de funcionarios públicos, la prostitución) fueron ampliamente publicitados e incluso la "Red Mansion" fue abierta para su exposición pública, antes de ser convertida en residencia y centro de formación para trabajadores migrantes (algo que sigue siendo hoy en día).

Sin embargo, los valores sociales estaban cambiando tras diez años de políticas de "enriquecimiento glorioso", favorecidas para asegurar un alto crecimiento, la creación de millones de empleos y el desarrollo urbano (con sus inevitables desigualdades, expansión del "darwinismo social" y desarraigo).

Aunque públicamente denostado, el lujo de Lai despertaba admiración, más que rechazo, entre los chinos corrientes, que aspiraban a esos mismos "lujos obscenos", por lo que la campaña de "puertas abiertas" fue rápidamente clausurada. Las impactantes, cuando no violentas, "sesiones de autocrítica" de la Revolución Cultural (1966-1976) contra "capitalistas" y "contrarrevolucionarios" parecían cada vez más lejanas.

No obstante, Xiamen supo reinventarse tras el "shock" del "caso Yuanhua" y luce hoy como una de las ciudades más habitables y dinámicas de China, destino turístico preferente entre los jóvenes y las familias, dos universidades de prestigio (Xiamen y Jimei) y una economía muy diversificada en el sector industrial, tecnológico y biomédico.

El "legado" de Lai no fue destruido sino mantenido, o reconvertido para su uso público. La terminal 4 del aeropuerto de Gaoqi, el estado de fútbol de Siming o las promociones inmobiliarias del distrito de Huli siguen en pie, desarrollando la función para la que fueron concebidos en origen bajo el impulso directo o indirecto de Yuanhua.

Este pragmatismo, tan propio de la cultura cotidiana en China, se aplicó incluso sobre las construcciones más ostentosas. El complejo de edificios conocido como "Red Mansion" es hoy sede de varios negocios privados y una organización de servicios públicos para trabajadores migrantes, tal y como pude comprobar una lluviosa tarde del mes de septiembre de 2015. El edificio incluye aulas, oficinas y dormitorios, y parece conservar en uso, en su tercer piso, el gimnasio del que se beneficiaban sus ilustres visitantes 15 años atrás.

Los lujosos estudios de cine en el distrito continental de Tong'an, algo alejados de la isla principal de Xiamen (casi 2 horas) y apenas accesibles, por transporte público, mediante una complicada combinación de autobuses, se han reconvertido en escenario de grandes festivales, espacio educativo y lúdico, y parque público. Los visitantes pueden recorrer la colosal reproducción de la "Puerta de Tian'anmen" (retrato de Mao incluido) y de la "Ciudad Prohibida" de Beijing, el precioso parque de estilo tradicional y el pueblo de estilo "qing" previo pago de 40 yuan o RMB (unos 6 euros en el momento de mi visita).

Durante mi recorrido por el recinto (septiembre de 2015), encontré de manera inesperada la supuesta residencia de estilo tradicional en la que se alojaban Lai Changxing y sus colaboradores, hoy reconvertida en improvisado museo sobre la corrupción del personaje, cuyos elegantes pabellones y patios aparecen ilustrados con carteles, fotografías y algunos objetos personales de Lai, entre los que destaca su improbable aunque muy emblemática "caja fuerte".
En fin, el campo de golf del distrito continental de Haicang, diseñado por el golfista y exnúmero 1 del mundo, el australiano Greg Norman, sigue en activo y es uno de los principales atractivos de esta zona de Xiamen en rápido desarrollo, que concentra la mayor parte de la actividad industrial de la zona y donde llegará el metro dentro de poco, paliando su déficit de transporte público.

Lai no construyó el campo de golf de Haicang, pero el lugar se hizo popular por sus extravagantes y multitudinarios partidos nocturnos, en los que se desplazaba de hoyo en hoyo usando una de las berlinas Mercedes de su propiedad. 

Por cierto, su parque automovilístico incluía, según las fuentes consultadas, un ejemplar blindado directamente adquirido de la flota del por entonces presidente del país, Jiang Zemin.

Sin embargo, la reinvención y modernización de Xiamen sobre bases económicas más sólidas y, al menos en principio, legales, y la conservación o reutilización publica de los bienes promovidos por la red corrupta no fueron los únicos legados ejemplares del caso "Yuanhua".

El cambio de modelo 
en la lucha anticorrupción y 
el principio del fin de los intocables

La investigación liderada por la legendaria Liu Liying y la Comisión Central de Inspección Disciplinaria del Partido Comunista consolidó un modelo de lucha anticorrupción de gran escala, asentado sobre los "ocho principios" elaborados por Liying desde su cargo de vicedirectora de la Comisión.

En resumen, las grandes campañas anticorrupción lanzadas desde entonces se definen por las características siguientes:

1. El uso de grandes equipos de investigación multidisciplinares para desentrañar y analizar todos los datos (bancarios, aduaneros, fiscales, burocráticos, inmobiliarios, políticos y hasta militares), cuya actuación se basa en el secreto, la discreción y la rapidez para evitar las maniobras de huida o encubrimiento de los sospechosos.
2. La investigación de todos los estamentos implicados, sin excepciones (empresarios, políticos, funcionarios, policías, intermediarios, familiares, amantes, prostitutas...y, desde el caso Lai, también los militares), aunque, como también sucedió en el caso Lai, continuarán existiendo "protegidos" o "intocables" cuya inmunidad dependerá del perjuicio que su procesamiento pueda causar en el equilibrio de poder de cada momento dado.
3. El uso masivo de sistemas de escucha telefónica y rastreo electrónico de datos, complicado por entonces por el predominio del papel, pero facilitado en la actualidad por los grandes sistemas de almacenamiento de datos en red.
4. La presión sobre todos los investigados para conseguir delaciones de otros sospechosos, no sólo de abajo a arriba sino también de arriba a abajo, y no sólo para conseguir condenas, sino para recuperar los cuantiosos activos resultado de la corrupción. Esta presión se ejerce mediante recompensas (normalmente, rebajas de pena o buen trato para los familiares), pero también con amenazas, y, según las denuncias de algunos implicados, secuestros y malos tratos (así pudo suceder en el caso Yuanhua con la esposa del exjefe de aduanas Yang Qianxian, y el hijo del vicealcalde Lan Pu, exiliado en Australia)
5. La condena pactada antes de juicio y la expiación pública de los pecados cometidos, en una suerte de "sesión de autocrítica" modernizada, siguiendo el ejemplo de la Revolución Cultural (1966-1976), pero también de la "canga" o enorme collar de madera que debían arrastrar los condenados por la justicia imperial "qing" (1644-1911) como estigma por su conducta. Esta expiación tiene lugar normalmente mediante declaración televisiva, y su objetivo suele ser evitar la aplicación de las penas más severas (los delitos de corrupción y soborno de mayor cuantía se castigan con la pena de muerte)

No obstante, el principal logro del "caso Lai" en la lucha contra la corrupción, muy extendida en China hasta fechas muy recientes, no fue su modelo de investigación masiva o el uso de todos los medios disponibles para desentrañar los datos del caso, e identificar a corruptos y corruptores, sino su legitimación internacional, mediante el uso de la presión diplomática fundamentada en los intereses comerciales

China es un estado dictatorial de partido único, no democrático, en el que el poder judicial no es independiente (la Constitución lo subordina al Partido Comunista), las libertades políticas están restringidas y los derechos humanos de los disidentes son vulnerados, según organizaciones internacionales no gubernamentales de derechos humanos como Amnistía Internacional o "Human Rights Watch".

Más concretamente, las detenciones e internamientos administrativos, sin control judicial, para reeducación, estaban muy extendidos hasta fechas recientes, y el riesgo de malos tratos y abusos en las oscuras prisiones chinas, cuya localización, camuflada bajo el nombre de "empresas-fantasma", no es fácil, parece confirmado por fuentes fiables, según la misma sentencia del tribunal federal canadiense que, sin embargo, autorizó la deportación de Lai.

China, lógicamente, niega todas estas acusaciones, y considera, por una parte, que su sistema de gobierno centralizado (sin división de poderes) es acorde con las necesidades concretas de una comunidad inmensa y potencialmente ingobernable como la china, y, por otra parte, ha garantizado el desarrollo económico, educativo, cultural y social del país, mediante las políticas de "reforma" y "apertura" durante los últimos 30 años. Además, las autoridades chinas entienden que sus leyes garantizan protección suficiente para los derechos del individuo (educación, religión, salud participación política), aunque todo ello bajo la supervisión y guía del Partido Comunista

A pesar de todo ello, la deportación de Lai desde un Estado democrático (Canadá) con un elevado estándar de protección de los derechos humanos y una sólida tradición de asilo y acogida de personas procedentes de estados dictatoriales supuso una inversión radical en el caso concreto de China. Todos los observadores coincidieron en que las razones de estado, y más concretamente los intereses comerciales de Canadá en el atractivo mercado chino, explican la posición adoptada por el gobierno canadiense hacia Lai.

Más concretamente, las autoridades de inmigración no tuvieron inconveniente en utilizar los datos facilitados por el gobierno chino (a pesar de las dudas existentes y la falta de control externo sobre la licitud de su origen) para construir el retrato (por otra parte, bastante cierto) de un "delincuente común", un "contrabandista" que no merecía la protección del sistema de derechos humanos canadiense.

Por ello, el gobierno canadiense dejó de lado las implicaciones políticas del caso y no atendió el "mero detalle" de la ausencia de un poder judicial independiente en China, de un proceso judicial transparente dotado de todas las garantías o del riesgo de malos tratos en prisión por su condición de "chivo expiatorio" de una lucha de poder (entre el sector apadrinado por el presidente Jiang Zemin y el primer ministro Zhu Rongji, por un lado, y el "sector de negocios" del Ejército Popular de Liberación, por el otro)

La extradición o deportación de Lai fue una victoria indudable de la diplomacia china. Por una parte, las autoridades administrativas y judiciales canadienses entendieron que las garantías ofrecidas por las autoridades chinas mediante la "nota diplomática" de 2001, no vinculante, eran sin embargo suficientes, ya que su incumplimiento por parte de China hubiera cerrado la puerta para futuras extradiciones. Las autoridades chinas, por su parte, comprendieron que debían ceder en los principios más controvertidos de su sistema judicial (pena de muerte, juicios secretos, defensa legal por funcionarios públicos) para conseguir extradiciones desde países democráticos y evitar así que éstos se convirtieran en refugio de "delincuentes económicos"

El "caso Lai" dejó otra lección, ésta más controvertida. Los altos cargos del gobierno, del ejército o del partido dejaban de ser "intocables" (el viceministro del interior, Li Jizhou, o el teniente general y jefe de inteligencia, Ji Shengde, miembros de la red, fueron condenados, igual que 5 años antes el jefe del partido en Beijing, Chen Xitong), pero, al menos en este caso, y siempre según fuentes no oficiales, seguían existiendo "protegidos" que debían quedar al margen, aunque hubiera sospechas sobre sus familiares cercanos

Según los diarios "The Washington Post" y "The New York Times" (enero 2000) y August (2007), esta situación se dio con Lin Youfang, la esposa de Jia Qinglin, ex jefe del partido y gobernador de la provincia de Fujian (1991-1996), alcalde de Beijing, futuro "número 4" del Estado (entre 2003 y 2013 fue miembro del Politburó) y protegido de Jiang Zemin, presidente de China hasta el año 2002.

Lin Youfang trabajaba en una de las empresas conectadas con la red de Lai Changxing y fue detenida el 15 de diciembre de 1999 por su supuesta implicación en el escándalo, un día después de divorciarse de Jia Qinglin, tras 30 años de matrimonio. No había pruebas de corrupción contra Jia Qinglin, pero sus protectores consideraron que la separación era conveniente para su carrera política

De acuerdo con las fuentes consultadas, Lin Youfang trabajaba para la empresa pública China-Fujian Trade Holdings Corporation, que junto con Fujian Jizhou Group y otras empresas de titularidad estatal facilitaban a Lai las licencias de importación-exportación necesarias para operar en los puertos de Xiamen y Zhangzhou.

El gobierno negó oficialmente tanto la detención como el divorcio varios días después de la difusión de la noticia, que también había aparecido en algunos medios de información locales de segunda fila, pero no en los oficiales.

La campaña anticorrupción 
contra "tigres y moscas" (2013-2016)

La reforzada Comisión Central de Inspección Disciplinaria acumuló un gran caudal de prestigio, experiencia y conocimiento con el caso Lai, y otros casos sucesivos. Las campañas anticorrupción continuaron desde entonces, sin embargo, no alcanzaron la profundidad ni la persistencia de la actual, liderada por el experto economista Wang Qishan, uno de los principales consejeros del presidente, Xi Jinping.

Xi Jinping, gobernador de Fujian durante la investigación del caso Yuanhua, tomó nota de lo allí sucedido (y, sobre rodo, de los riesgos de la extendida corrupción para la imagen y la legitimidad del Partido Comunista) y en sus siguientes destinos provinciales (la provincia de Zhejiang y la ciudad de Shanghai, donde fue jefe (secretario general) del partido y puso en marcha campañas de moralización pública.

Xi, nacido en Beijing (1953), actual líder del Partido Comunista (secretario general) y del Estado chino (Presidente), conocía muy bien la ciudad de Xiamen, donde había sido vicealcalde (1985-1988), y también la provincia de Fujian, en la que ejerció diversos cargos dentro del partido y las administraciones locales y provinciales entre 1985 y 2002.

Según el diario de Hong Kong "South China Morning Post" (septiembre 2015), Xi estableció fuertes vínculos de confianza política con varios colaboradores durante su largo aprendizaje político en Fujian (17 años). Algunos ocupan actualmente puestos relevantes en el partido, el Estado y el ejército.

Por cierto, este diario independiente de Hong Kong, habitualmente bien informado sobre los asuntos político de China continental, había publicado en años precedentes (octubre 2012) que Xi, cuyo estilo de vida parece más bien austero, no estuvo implicado en el "caso Yuanhua" y que fue uno de los pocos altos cargos provinciales y del partido que evitó tener contacto con el líder de la red, Lai Changxing

Por su parte, Wang Qishan, nacido en Qingdao, Shandong, el año 1948, era un economista y gestor financiero y bancario de gran prestigio antes de ser nombrado en 2012 miembro del Politburó del Partido Comunista, el órgano político más poderoso de la China actual

Qishan, con fama de brillante, inteligente e incorruptible, fue también nombrado Secretario General de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria y el Grupo Líder Central de Inspección de Trabajo (traducción literal de "Central Leading Group for Inspection Work", donde también participa el Departamento de Organización del PCCh, órgano clave de control interno), que responden directamente ante el Secretario General del Partido Comunista y presidente de China, Xi Jingping, con el encargo de lanzar una gran campaña anticorrupción que fuera más allá de los dos o tres grandes casos habituales para dar ejemplo.

La campaña, iniciada en 2013, ha tenido un gran impacto en todos los niveles de la actividad pública y empresaria, estatal, provincial y local, tal y como pude comprobar en algunas comidas y cenas con empresarios chinos entre los meses de octubre de 2014 y marzo de 2015, en Beijing y en la provincia de Fujian, durante mi reciente estancia en China.

La opinión general era que la campaña estaba yendo más allá de lo habitual y que muchos gastos suntuarios o de lujo habituales en las transacciones comerciales y caracterizados por el descontrol o el despilfarro (banquetes, encuentros en ktv, viajes, regalos...) estaban siendo restringidos, fragmentados en facturas sucesivas o directamente suprimidos.

Esta visión me fue confirmada por un empresario extranjero durante una feria comercial en Xiamen, el mes de marzo de 2015. El empresario, con larga experiencia de negocios en Fujian, me comentó el alcance de la campaña y, parafraseando uno de sus lemas más populares ("acabar por igual con los tigres -grandes jefes- y las moscas -pequeños jefes-"), explicó que algunas "pequeñas moscas" eran necesarias para seguir operando en un mercado tan dependiente del "guangxi" o los contactos como China.

La campaña, que todavía no ha finalizado, ha alcanzado líderes políticos hasta entonces intocables, entre los que han destacado sobremanera los llamados "cuatro grandes tigres": Zhou Yongkang, el todo poderoso jefe de seguridad y antiguo miembro del Politburó; Xu Caihou, antiguo vicepresidente de la Comisión Militar Central (el militar más poderoso del país, tras el Presidente de China, que también lo es del citado Comité); Ling Jihua, asesor principal del anterior presidente, Hu Jintao y, finalmente, Su Rong, vicepresidente del Conferencia Política Consultiva del Pueblo Chino

No todos los analistas han interpretado por igual la campaña, que ha alcanzado todos los niveles de la administración y casi todas las provincias chinas (por ejemplo, el jefe del partido en Guangdong, Wang Qingliang). Desde fuera de China, publicaciones como "The Economist" o "The Guardian" la han presentado como una purga del sector oficial contra dos grupos informales hasta entonces muy poderosos en el Partido, en concreto:

- el grupo del exalcalde de Chongqing (el municipio más poblado de China), Bo Qilai (condenado por corrupción en 2013), del que formarían parte Yongkang, Jihua y Caihou, críticos con las consecuencias sociales del desarrollo económico y partidarios de un socialismo más radical (una especie de ala izquierda del partido, comparada por sus enemigos con la "Banda de los Cuatro" que lideró la Revolución Cultural, 1966-1976)

- en el otro extremo, el grupo del antiguo presidente Jiang Zemin, principal impulsor del crecimiento económico del período 1992-2012, algo así como el "sector de negocios" del partido, donde se encontrarían sobre todo los líderes regionales investigados

No obstante, y así he podido percibirlo durante mi estancia en China, la campaña ha tenido un efecto real en la sociedad china. La percepción general, confirmada por otras fuentes (leer el excelente artículo de Wikipedia sobre la campaña, en inglés), es que la campaña no es una "operación cosmética", sino que va en serio. Además de eliminar el faccionalismo y el clientelismo local, uno de los males endémicos del sector público en China, la campaña puede facilitar un acceso más igualitario de los inversores locales y extranjeros a un mercado con un elevado control y supervisión del poder político.

El artículo citado de Wikipedia sobre la campaña anticorrupción en China:

Más detalles en China File:

Un dato muy llamativo en relación con los efectos de la campaña anticorrupción. Los beneficios de los casinos de Macao (el único lugar de China donde el juego es completamente legal) cayeron un 40 por ciento el año 2015, un dato que "Financial Times" relacionaba en agosto de 2015 no sólo con la ralentización de la economía china y la depreciación del yuan, sino con la campaña anticorrupción del gobierno.

Los viejos tiempos en los que Lai y otros empresarios blanqueaban el dinero negro en los casinos de Macao, o simplemente viajaban allí para liberarse del estrés, o escapar de la presión policial (como Lai), a principios del año 1999, parecen haber finalizado.

El enlace de "Financial Times":







Libros y artículos en revistas especializadas

AUGUST, Oliver. Inside the Red Mansion. On the trail of China's Most Wanted Man. Houghton Mifflin Company, Boston, New York, 2007
MCGREGOR, James. Entender China. China, mil millones de consumidores. Masterclass, Ediciones Robinbook, Barcelona, 2009
YANG, Dali L. Remaking the Chinese Leviathan. Market Transition and the politics of governance in China. Stanford University Press. Stanford, California, 2004
LAWRENCE, Susan V. A City ruled by Crime, Eastern Economic Review, November 2000
GAN, Nectar. Chinese leader Xi Jinping's trusted Fujian protégés are ones to watch in next party congress, say analysts. South China Morning Post, 6 september 2015
WO-LOP LAM, Willy. Chinese Politics in the Era of Xi Jingping. Routledge, 2015
MENSHAUSEN, Simone. Corruption, smuggling and guanxi in Xiamen, China. University of Passau, 2002
MULVENON, James. To get rich is unprofessional. Chinese military corruption in the Jiang era. Hoover CLM, enero 2003
Artículos y noticias de prensa

CHAN, Minnie. Xi Jinping sharpened his political skills in Fujian. South China Morning Post, 24 Octubre 2012
ROSENTHAL, Elizabeth. Beijing Abuzz Over Smuggling Scandal. The New York Times, 27 enero 2000
PATIENCE, Martin. China jails smuggler Lai Changxing for life. BBC website, 18 Mayo 2012
POMFRET, John. Chinese Smuggling Ring Probed, Top Party Officials Among the Suspects. The Washington Post. 22 Junio 2000.
HAJARI, Nisid. Fall of an Empire. A high-level smuggling scandal lays bare the corruption that is plaguing the People's Republic. CNN. 2000
BENEDICT, Bill. China's most wanted man admits guilt. Cleveland.com, 9 Agosto 2009.
VV.AA. Lai Changxing is repatriated back to China, the Chinese government is expressing content. Thinking Chinese, Julio 2011.
VV.AA. Seven Xiamen Smugglers Executed. China.org, agencia Xinhua, Enero 2001.

WIKIPEDIA. Artículos (en inglés) sobre LAI CHANGXING, LAN FU, JI SHENGDE, JIA QINGLIN, DAVID MATAS, JEROME COHEN y WEI JINSHENG

Otros

RESOLUCIÓN DE LA OFICINA DE INMIGRACIÓN Y DEL ESTATUTO DEL REFUGIADO DE CANADÁ, de 6 de mayo de 2002, por la cual se rechaza la solicitud de asilo político presentada por Lai Changxing, su esposa y sus tres hijos
SENTENCIA DEL TRIBUNAL FEDERAL DE OTTAWA, CANADÁ, de 21 de julio de 2011, por la cual se rechaza paralizar la deportación de Lai Changxing hacia China para ser juzgado por corrupción

FOTOGRAFÍAS DE LOS ESTUDIOS DE CINE DE TONGAN, EL AEROPUERTO DE GAOQI, EL DISTRITO GUBERNAMENTAL Y FINANCIERO, EL ESTADIO DE FÚTBOL, EL ÁREA DE LAGO YUNDANG, LA "RED MANSION" EN HUAGUANG LU, LA VILLA DE SHAOCUO, tomadas entre noviembre de 2014 y octubre de 2015 durante mi residencia en Xiamen Fujian.

Otras fotografías extraídas de Wikipedia y de los buscadores Google y Baidu


 
 
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