El caso Yuanhua - Anlari Blog

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China






Entre los claroscuros del formidable desarrollo económico de China, el ascenso y la caída de un poderoso personaje de Xiamen (Fujian), Lai Changxing, nos proporciona un fascinante ejemplo sobre la profundidad de las redes de corrupción chinas entorno de los bienes públicos, y la ancestral solidez de la cultura del "guanxi" (关系, guan xì, relación o "conexión"), el favor y el regalo en las relaciones sociales y políticas del "reino del centro" (中国, Zhong guó).

  Lai, un menudo y semianalfabeto hijo de campesinos del pequeño distrito de Shaocuo (en el municipio de Jiujiang, entre Xiamen y Quanzhou), construyó en 10 años (1989-1999) una formidable red de contrabando y blanqueo mediante su astucia y carisma, entorno del grupo empresarial "Yuanha Inc", cuyo emblema era un burdel de lujo en el distrito de Huli (Xiamen).

Este equipamiento de ocio, hoy reconvertido en centro social, y entonces conocido como "Red Mansion" ("Hóng lóu", 红楼), decorado con barroco mobiliario de lujo, dotado de cine, gimnasio y KTV, y bien provisto de "delicatesen" gastronómicas por el que pasaron altos cargos del Partido Comunista y del Ejército chino

El "caso Lai Changxing" adquirió ramificaciones internacionales que pusieron de manifiesto la incipiente influencia china en las relaciones internacionales. Lai, tras una novelesca huida por Hong Kong en 1999, y ya calificado como "el hombre más buscado de China", fue extraditado desde Canadá en 2011.

La investigación contra la red Yuanhua también podría situarse en el origen de la actual campaña anticorrupción del Gobierno chino, liderada por el presidente Xi Jingping. Cuando el Gobierno de Beijing inició en Fujian la investigación contra Lai, Xi era gobernador de la provincia, donde había desarrollado la mayor parte de su carrera política. Aunque muchos cargos públicos provinciales y locales fueron procesados, la investigación no le afectó, pero las dimensiones alcanzadas por la red corrupta probablemente le convencieron del potencial político destructivo de estas prácticas, que casi acaban con la carrera política del antiguo líder del partido en la provincia y futuro "número 4" del régimen chino, Jia Qinglin.

Así, en sus destinos siguientes (Zhejiang y Shanghai), donde alcanzó el prestigio que le convirtió en el actual líder de China, Xi Jingping se distinguió precisamente por sus programas de moralización pública y denuncia de las prácticas corruptas.

La siguiente serie de artículos se basa en datos recogidos en libros y artículos académicos, noticias de prensa, documentación judicial y visitas sobre el terreno (Xiamen y Jiujiang) durante mi estancia en China. Los datos recogidos revelan las colosales proporciones alcanzadas por la red de corrupción de Lai en Xiamen, sorprendentes incluso para los buenos conocedores de la corrupción china y considerado por entonces el mayor caso de delincuencia económica desde la fundación de la República Popular China.

Algunas de las cifras son muy elocuentes, por ejemplo:
- 600 personas fueron investigadas, de las cuales 300 acabaron procesadas, con 14 penas de muerte (3 de ellas conmutadas), 12 sentencias de prisión perpetua y 58 condenas a prisión
- 11,5 billones de yuan (RMB), unos 3600 millones de dólares USA, fueron evadidos en derechos de aduana, sólo entre 1996 y 1999 (el período sobre el que se pudieron recoger pruebas), aunque algunas estimaciones globales sitúan lo evadido en 30 billones de RMB y 1/6 parte del petróleo que entró por el puerto de Xiamen (Zona Económica Especial desde 1983)
- Una caída del 100 % en el índice de crecimiento de la economía de Xiamen en el año siguiente al desmantelamiento de la red de corrupción, o un incremento del 81 % en los ingresos de Aduanas del Estado el año 2000 tras los casos Yuanhua (Xiamen) y Zhanjiang (Guangzhou)

Sin embargo, el "caso Lai" es fascinante y sigue fascinando entre el ciudadano chino corriente por su envoltorio de lujo y placeres, y las cinematográficas circunstancias de su reinado, caída en desgracia, huida, detención y extradición, más que por las gigantescas dimensiones de la red de contrabando, soborno y evasión de impuestos liderada por el pequeño y regordete campesino de Shaocuo (también conocido como "Fatty Lai", es decir, el "gordo Lai")).

No es difícil entrever ecos del "caso Lai" en el empresario chino Xander Feng, protagonista de la segunda temporada de la brillante "teleserie" política "House of Cards" (caído en desgracia y extraditado, igual que Lai), curiosamente una de las series favoritas del actual líder de la campaña anticorrupción en China, Wang Qishan. O en el prostíbulo del tercer episodio de la magnífica película de Jia Zhangke "A touch of sin", en la que prostitutas de lujo desfilan en uniforme militar ante un grupo de empresarios y funcionarios corruptos, episodio real documentado por los biógrafos de Lai.

La secuencia del desfile puede verse en este enlace de youtube:


Un fragmento del episodio de "House of Cards" en que Xander Feng trata de amedrentar a Doug Stamper, asesor del vicepresidente Underwood, (ofreciéndole una costosa bebida) en el siguiente enlace:


Lai Changxing, huyendo de la atroz miseria campesina causada por la Revolución cultural, había devenido en carismático y extravagante líder de una extensa red de corrupción formada por empresarios y funcionarios de aduanas, policía y gobierno local, que prácticamente dominaba la ciudad de Xiamen, uno de los emblemas urbanos de la política de desarrollo mediante el enriquecimiento impulsada por Deng Xiaoping. De nuevo, "mandarines" (funcionarios) y comerciantes repartiéndose el grano del emperador, como en las viejas y populares teleseries chinas sobre el reinado del emperador "qing" Kangxi (siglo XVII) y su secreta cruzada anticorrupción.

Lai y su red obtuvieron licencias de importación y facturas falsas de pago de aranceles proveyendo sobornos, viajes, negocios para las esposas o estudios universitarios en el extranjero para los hijos de sus benefactores. Y, como guinda de pastel tan exquisito, todos los placeres que integran el imaginario popular chino en la "Red Mansion" de Huli (los coches "sedán" de lujo, el juego y las apuestas con cartas o "mahjong", el "ktv" con decoraciones barrocas exquisitamente "kitsch", las "concubinas" con sueldos de ejecutivas, el tabaco y el alcohol de importación denominación X.O. o los manjares exóticos con "poderes afrodisíacos", como las aletas de tiburón o los preciados abalones, que atraían a funcionarios y militares de toda China)

En consecuencia, no debería sorprender que, tras hacerse con el poder económico en Xiamen, Lai promoviera la segunda terminal del aeropuerto de Xiamen-Gaoqi, comprara un equipo de futbol de la Superliga china, construyera unos estudios de cine con una réplica de la Ciudad Prohibida de Beijing, jugara partidos de golf en el distrito de Haicang (Xiamen), de noche, con sus amigos, y desplazándose de hoyo en hoyo en su berlina Mercedes, o que aprovechando sus contactos en Hong Kong (donde tenía pasaporte) y Taiwán facilitara información a las redes de espionaje de China continental.

No hay que extrañarse tampoco de que Lai fuera delatado en 1999 por un colaborador endeudado por el juego (al que negó su ayuda) en el peor momento, cuando el gobierno estaba inmerso en una campaña anticorrupción y que, sin embargo, huyera hacia Canadá, vía Hong Kong, el año 1999, avisado por altos cargos de la policía y el ejército en un episodio digno de un thriller, atravesando varios controles sin ser detectado.

Y todo ello para ser finalmente detenido por la policía canadiense el mes de noviembre del mismo año en el casino de Niágara Falls por sospecha de blanqueo de capitales , tras apostar durante varios días seguidos casi 6 millones de dólares canadienses, de los que apenas recuperó unos 200 mil.

A partir de aquí, su proceso de extradición, que se prolongó durante 11 años, convirtió al hábil contrabandista y corruptor en improbable símbolo político. Su caso puso de manifiesto que los gobiernos occidentales estaban dispuestos a sacrificar su sistema de garantías de los derechos humanos para proteger sus intereses comerciales en China. A pesar de que el poder judicial en China no es independiente, ya que está subordinado al Partido Comunista y, que, por tanto, Lai no iba a tener un juicio imparcial, las autoridades canadienses aceptaron extraditarlo a cambio de lapromesa de que no sería ejecutado.

En la mejor tradición de la novela clásica china ("Sueño en el Pabellón Rojo"), el "magnate" Lai empezó de cero y acabó en nada, fue abandonado tras dejar de ser útil en el proceso de integración de China en el comercio mundial y cumple hoy cadena perpetua en una prisión de China. Probablemente, Lai recuerda todavía la insuperable lección de supervivencia que le transmitió su padre en Shaocuo, entonces una aldea pobre del empobrecido sur de Fujian, cuando, contra las rígidas e ineficaces reglas colectivistas vigentes en China durante la Revolución Cultural, decidió salvar su vida y la de su familia de la hambruna cultivando clandestinamente un huerto en las afueras del miserable y abandonado pueblo.





No es difícil entrever ecos del "caso Lai" en el empresario chino Xander Feng, protagonista de la segunda temporada de la brillante "teleserie" política "House of Cards" (caído en desgracia y extraditado, igual que Lai), curiosamente una de las series favoritas del actual líder de la campaña anticorrupción en China, Wang Qishan. O en el prostíbulo del tercer episodio de la magnífica película de Jia Zhangke "A touch of sin", en la que prostitutas de lujo desfilan en uniforme militar ante un grupo de empresarios y funcionarios corruptos, episodio real documentado por los biógrafos de Lai. La secuencia del desfile puede verse en este enlace de youtube:

Un fragmento del episodio de "House of Cards" en que Xander Feng trata de amedrentar a Doug Stamper, asesor del vicepresidente Underwood, (ofreciéndole una costosa bebida) en el siguiente enlace:










 
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