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China
  
Fotografías y grupos escultóricos del Museo de los Chinos de Ultramar, Xiamen (Fujian), uno de los mejores del mundo sobre migraciones chinas, octubre 2015


No es fácil imaginar el impacto de los movimientos de la población china, dadas sus dimensiones (1.376 millones de personas en 2015, sin contar Taiwán, el 20 % del total mundial). Sólo los breves desplazamientos del Año Nuevo (enero/febrero) o la Fiesta Nacional (Octubre), que alcanzan proporciones colosales, con centenares de millones de personas en movimiento, permiten ilustrar en un breve espacio de tiempo lo que han sido los grandes y prolongados flujos históricos de migración, interior y exterior. Esta última constituye uno de los mayores y más característicos fenómenos mundiales de diáspora migratoria.

Se estimaba en 50 millones el número de personas de origen chino residentes en el exterior, el año 2012. Proyectos migratorios muy diversos, mayoritariamente pero no exclusivamente de etnia "han", pero con un emblema común de referencia, el "Chinatown" (o "barrio chino", en las comunidades hispanas) el lugar donde tradicionalmente se agruparon y se siguen agrupando para vivir, trabajar y comerciar.

  
El cuadro de la izquierda expone los datos de población emigrante de origen chino y el año de referencia. A la derecha, mapa de emigración histórica china, extraído del "Atlas de las Migraciones", de Le Monde Diplomatique/UNED.

Esta diáspora toma forma a mediados del siglo XIX, momento en el que confluyen, como en tormenta perfecta, los factores que la favorecen: aumento de población (de 100 a 200 millones entre 1791 y 1831), crisis social y económica en la sociedad rural, debilitamiento político del imperio Qing, apertura forzada de fronteras por la potencias imperialistas, necesidad de mano de obra para las grandes infraestructuras en Occidente.

Así, huyendo de las profunda crisis social y económica de mediados del siglo XIX, millones de chinos, procedentes principalmente de las provincias de Guangdong y Fujian (históricamente, las más abiertas a los intercambios con el exterior), identificados como "coolies" (苦力, kuli, trabajo duro), emigraron hacia América, el sudeste de Asia y Oceanía definiendo un patrón propio e inconfundible de emigración y asentamiento, conocido como "Chinatown".

Fue un fenómeno de desarrollo y consecuencias desiguales. El tráfico de trabajadores chinos, en condiciones inhumanas, desde los puertos de Amoy o E-moy (el nombre de Xiamen en lengua "minnan"), Guangzhou o Hongkong, hacia los de Australia, Sudáfrica, Canadá o Estados Unidos mostró su resistencia, capacidad de sacrificio, espíritu emprendedor y sentido colectivo.

Estas características fueron especialmente vistosas durante la construcción de los grandes ferrocarriles transcontinentales en Estados Unidos y Canadá, o en las minas de oro y diamantes, durante la "Fiebre del Oro", en Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda y también en Norteamérica.

Pero también les convirtió en primeras víctimas del racismo moderna en sus comunidades de destino. Racismo socioeconómico, como el que motivó la primera ley de inmigración discriminatoria de la historia de Estados Unidos, específicamente antichina (la "Chinese Exclusion Act, May 6, 1882"), pero también sociocultural y político, del que surgió el concepto de "Yellow peril" ("peligro amarillo"), una doctrina racista promovida desde Alemania en los inicios del siglo XX y que consideraba Extremo Oriente como un peligro para la civilización occidental.


Familias emigrantes chinas; abajo, a la derecha, matrimonio tradicional, y documento de residencia. Museo de la Emigración de Xiamen (Fujian), 2015.

Varias circunstancias favorecen la masiva emigración china de la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX; pueden resumirse en los enunciados siguientes:

1. Aumento de población en la primera mitad del siglo XIX
2. Crisis económica y empobrecimiento rural
3. Crisis de la organización y la autoridad imperial
4. Guerras civiles (rebelión Taiping) y bandidaje
5. Apertura comercial forzada por Occidente (tratados desiguales)
6. Fin de la prohibición imperial de emigrar al exterior
7. Guangdong y Fujian, principales zonas de origen
8. Sudeste de Asia, Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Perú, principales destinos
9. El mito de las "antiguas montañas de oro", JiuJinShan, de Norteamérica
10. Minería de oro y diamantes, ferrocarriles e infraestructuras, agricultura y comercio, principales actividades
11. Creación de asentamientos propios, el "Chinatown"
12. Reacciones racistas antichinas en Occidente, la "sinofobia"
13. Tópicos culturales antichinos, el "peligro amarillo"
14. Lucha china por los derechos civiles
15. Integración social y conversión del "Chinatown" en atracción turística


A la derecha, el profesor y experto "sinólogo" francés Jacques Gernet, y su obra de referencia, "El Mundo Chino"

Jacques Gernet, profesor de la Universidad París VII y del Colegio de Francia, uno de los mayores expertos del mundo en historia de China, analiza en su obra "El Mundo Chino" los factores que favorecieron las migraciones modernas chinas (siglos XIX y XX), entre los que cita la "disgregación de la economía y de la sociedad"; la "ruina de la economía china"; "la formidable presión de las indemnizaciones de guerra"; la "alienación económica" (dependencia financiera, industrial, pérdida competitividad manufactura, productos agrarios -seda, te-); las "calamidades naturales" y la "descomposición de la sociedad china". Gernet desarrolla su argumentación en las páginas 540 a 544 de su documentado y riguroso estudio "El mundo chino", de 2007, páginas 540-544 (leerlo en este enlace)


Como es sabido, la traducción literal del nombre de China en la lengua oficial (mandarín) es "reino (o país) del centro" (中, "zhong" (1), centro, y "guo" (2), país). Esta denominación expresa la visión del país de sí mismo: una sociedad perfecta, acabada y autosuficiente, rectamente gobernada según los principios jerárquicos confucianos, sin necesidad de aportaciones o intercambios con el exterior.

Esta visión, configurada por las dinastías Han y Tang (siglos -II a VII), se mantuvo intacta durante casi dos milenios. Los reinos tributarios (Xinjiang, Tibet, Mongolia, Corea, Vietnam) giraban alrededor del centro, y el resto eran tratados como bárbaros.

Sin estar completamente prohibidas, las relaciones exteriores, comerciales y religiosas principalmente, fueron episódicas, aunque significativas, y sirvieron básicamente para satisfacer el afán de lujo y de conocimiento de las élites: las peregrinaciones budistas en los siglos VII-VIII, la ruta de la Seda en los siglos XII-XIII, las expediciones del almirante Zheng He en el siglo XIV.

Durante la dinastía Qing, en el apogeo del gobierno imperial, bajo el emperador Qianlong (siglo XVIII), el comercio, limitado a Cantón y algún que otro puerto subsidiario, era más de salida (té, seda, porcelana) que de entrada, y la migración sin autorización estaba prohibida y se consideraba traición.

Por contra, las migraciones interiores eran corrientes, por razones bélicas o simplemente socioeconómicas, y son remarcables, en particular, los desplazamientos norte-sur (hakkas, miao, dong, hacia Fujian, Guangdong) y oeste-este (naxi, desde el Tibet hacia Yunnan), pero no las exteriores

Sin embargo, los asentamientos chinos en el exterior fueron aumentando durante la Edad Moderna occidental (el período de la dinastía Qing en China, siglos XVII-XIX), como consecuencia de la colonización de Taiwán, en el siglo XVII (protagonizadas por la minoría cultural "hakka" y otros pobladores de Fujian) y el comercio con las islas Ryukyu (hoy, Okinawa), Japón (Nagasaki, el único puerto abierto durante el gobierno de la familia "shogun" Tokugawa), Filipinas y Tailandia, lugares, todos ellos, donde la emigración "han" fue particularmente masiva.

Como ejemplo, el barrio chino de la actual capital de Tailandia, Bangkok, establecido en el siglo XVIII, y considerado, en consecuencia, uno de los más antiguos "Chinatown's" del mundo, sino el que más (ver comentario lateral)

  
Fotografías históricas y dibujo de la isla de Gulangyu y el puerto de Xiamen/Amoy (Fujian), uno de los principales puertos de salida de emigrantes chinos en el siglo XIX. A la derecha, mansiones occidentales de la antigua concesión internacional de Gulangyu, fotografías tomadas entre 2014 y 2015.

No obstante, las migraciones masivas de trabajadores chinos empezaron en la primera mitad del siglo XIX, y lo hicieron en condiciones de semiesclavitud. Los emigrantes, procedentes mayoritariamente de las provincias del sur (Fujian y Guangdong), algunos secuestrados u obligados por la fuerza, esperaban en los puertos de Amoy (Xiamen), Hong Kong, Cantón y Macao, hacinados en almacenes, hasta ser embarcados hacia América y Oceanía.

El destino de los "coolies", cuyas deplorables condiciones de viaje recordaban el tráfico de mano de obra esclava desde África hacia América (algunos morían durante el trayecto), tenían como destino final las obras de los ferrocarriles transcontinentales de Estados Unidos y Canadá; las minas de oro del Oeste y la Costa del Pacífico; las plantaciones del Caribe (particularmente, Cuba) y los lechos de guano (estiércol de ave usado como fertilizante) en Perú

Sin embargo, el origen de la palabra "coolie" no es chino, sino hindú. El movimiento masivo de trabajadores migrantes empezó en las colonias británicas de India, en los siglos XVIII y XIX. Los "coolies" eran las personas encargadas de cargar y descargar las mercancías en los puertos marítimos, y también los encargados de transportarlas. La palabra, cuyo origen etimológico preciso se desconoce, fue usado desde entonces para designar a los trabajadores asiáticos, principalmente chinos, encargados de los trabajos más duros.

Los británicos habían abolido el tráfico de esclavos en 1807, por lo que trataban de controlar lo abusos en el tráfico de personas, aunque sin éxito. Cuando asumieron el control del puerto de Xiamen en 1842, tras la primera guerra del opio, las autoridades británicas teóricamente limitaron las malas prácticas de los traficantes de personas, sin mucho éxito. Los transportes continuaron desde otros puertos del sur de China, fuera de su control.


Recreación de algunas de las principales ocupaciones desarrolladas por los emigrantes chinos en los siglos XIX y XX: construcción de las grandes líneas ferroviarias norteamericanas; transporte de personas en "rickshaws", producción textil. Abajo, derecha, dos trabajadoras emigrantes chinas. Museo de la Emigración de Xiamen, 2015.

Los principales países de destino (Estados Unidos, Canadá, Cuba, Perú, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica) facilitaron inicialmente la entrada de trabajadores chinos, por la necesidad de grandes cantidades de mano de obra para el trabajo intensivo en las grandes infraestructuras, la minería y las plantaciones.

Un excelente ejemplo del trabajo duro de los emigrantes chinos es la colonia minera de Arrowtown, en la isla sur de Nueva Zelanda, cerca de Queenstown. Las autoridades locales han recuperado el asentamiento chino, en las orillas del río, tal y como puede observarse en un artículo complementario, en esta misma página

En ese contexto, China, que por entonces había tenido que aceptar dos tratados comerciales desiguales con Gran Bretaña (Nanjing, en 1842, y Beijing, en 1860), tras las dos guerras del opio, estableció sin embargo un acuerdo diplomático con Estados Unidos, en (aparente) igualdad de condiciones.

El Tratado Burlingame-Seward (que lleva el nombre de los dos firmantes estadounidense, el embajador en la corte Qing y el Secretario de Estado), firmado en 1868, autorizaba el libre comercio entre ambos países y, específicamente, la entrada de trabajadores chinos en Estados Unidos.

El artículo 5 del Tratado mostraba la buena voluntad de ambos gobiernos estableciendo específicamente lo siguiente: 

"The United States of America and the Emperor of China cordially recognize the inherent and inalienable right of man to change his home and allegiance, and also the mutual advantage of the free migration and emigration of their citizens and subjects respectively from the one country to the other, for purposes of curiosity, of trade, or as permanent residents. The high contracting parties, therefore, join in reprobating any other than an entirely voluntary emigration for these purposes. They consequently agree to pass laws making it a penal offence for a citizen of the United States or Chinese subjects to take Chinese subjects either to the United States or to any other foreign country, or for a Chinese subject or citizen of the United States to take citizens of the United States to China or to any other foreign country, without their free and voluntary consent respectively".

Sin embargo, la aparición un creciente sentimiento antichino entre las clases trabajadoras autóctonas, especialmente en Norteamérica y Oceanía, motivado por la competencia, la capacidad de trabajo y los bajos salarios de los emigrantes chinos, convirtió las facilidades en restricciones, y luego en prohibiciones.

Este rechazo adquirió un explícito carácter racista, especialmente intenso en los últimos años del siglo XIX, y en las tres primeras décadas del siglo XX, como se expone en la página siguiente


Calles del "Chinatown" de Bangkok, Tailandia, enero 2016


Los emigrantes chinos se agruparon pronto en asentamientos propios, los "Chinatown's" o barrios chinos. Estos enclaves eran asentamientos donde la población ya establecida de origen chino ofrecía servicios, apoyo y orientación para los emigrantes en tránsito, siguiendo la lógica propia de los movimientos migratorios masivos (barrios por nacionalidades), pero pronto adquirieron un perfil social propio, muy influido por la cultura comunitaria (de clan) y familiar del sur de China (cantonesa y fujianesa).

Así, el "Chinatown", un espacio usualmente colorista, con abundancia de comercios y restaurantes bajo grandes letreros en mandarín o cantonés, y sus correspondientes puertas ceremoniales, templos budistas, escuelas y festividades con desfiles de dragones y fuegos de artificio, se asoció con el carácter emprendedor, sacrificado, autosuficiente y comunitario de la cultura han-cantonesa

Sin embargo, los asentamientos de población oriental, en la que la población integrada convivía con los emigrantes en tránsito (no sólo chinos "han", sino también miembros de otras minorías chinas -como los hakka o los miao- y, asimismo, vietnamitas, indonesios o tailandeses), fueron también percibidos, no sin cierta exageración de inspiración racista, como lugares que albergaban actividades delincuenciales (inicialmente, contrabando, prostitución, tráfico de personas y juego ilegal, luego, tráfico de drogas y blanqueo de capitales), organizadas por bandas autóctonas (las famosas "tríadas", cuyas bases principales se encontraban en Hong Kong, Cantón y Fujian, y ya en el siglo XX, en la isla de Taiwán)


Muestras diversas de organización, participación e integración de la población emigrante china: elección de cargos públicos de origen chino, banderas de escuelas chinas, períodicos chinos, asociacones chinas, científicos, empresarios, astronautas. Museo de la Emigración de Xiamen, 2015.

En realidad, el origen de las "tríadas" (el equivalente chino de la "Yakuza" japonesa y las mafias italianas) es un conjunto de asociaciones secretas no delictivas de ayuda mutua, creadas en el sur de China durante los siglos XVIII-XIX, con fines diversos, entre ellos, los políticos (combatir el dominio manchú de los Qing, o el imperialismo británico, según los casos), uno de cuyos emblemas era el triangulo (de ahí el nombre). Dos ejemplos de la misma, ubicados en Guandong, son la Sociedad del Cielo y la Tierra (天地會), y la Sociedad de la Triple Armonía (三合會).

Los primeros emigrantes chinos en Estados Unidos fundaron organizaciones parecidas, llamadas "tong" (club social), en la segunda mitad del siglo XIX. Estos grupos eran semisecretos pero carecían de finalidades políticas o subversivas, sólo de ayuda mutua, aunque, por la propia idiosincrasia del movimiento migratorio, y el inicio de las restricciones migratorias y el racismo antichino, algunas de ellas derivaron pronto hacia formas delictivas

Este estereotipo que asociaba los asentamientos asiáticos con el vicio (juego, prostitución, drogas) se convirtió en un "lugar común" (tópico), literario y periodístico, y su uso peyorativo ("barrio chino") se extendió en Occidente, incluso en barrios similares en los que apenas residían ciudadanos chinos.

Un ejemplo de este uso fue el Barrio del Raval de Barcelona (la zona comprendida entre el Paralelo, las Ramblas y la calle Hospital), donde incluso triunfó el formato de falso "Teatro Chino" que ofrecía un género popular llamado "vodevil", que no tenía nada que ver con las tradiciones chinas, más bien con una cierta idea de placer licencioso asociada con el estereotipo dominante. Un artículo del escritor Francisco Madrid en la revista barcelonesa de teatro y espectáculos "El Escándalo", en 1925, afirmaba: "La Mina es la gran taberna del Barrio Chino. Porque el Distrito V, como Nueva York, como Buenos Aires, como Moscú, tiene su Barrio Chino”.

Los "Chinatown" sobreviven en el siglo XXI convertidos en centros comerciales y de restauración y atracciones turísticas, como los que se muestra en esta página (Washington DC, Nagasaki y Yokohama), con sus vistosas puertas ceremoniales. La mayor parte de la población residente se fue integrando progresivamente en las sociedades de acogida, especialmente entre los años 50 y 80 del siglo pasado




  

 

 


Bangkok, la capital de Tailandia, dispone de uno de los barrios chinos o "Chinatown's" más antiguos del mundo, sino el que más. El asentamiento fue establecido en el siglo XVIII, antes de las grandes migraciones chinas del siglo XIX que alcanzaron casi todos los rincones del mundo.

La comunidad china de Tailandia fue nutrida principalmente por emigrantes de las provincias de Fujian y Guangdong, en el sur de China, entre los que sobresalían principalmente los miembros de la minoría han de los "hakka", de los que hablé en AnlariBlogChina (por ejemplo, la exprimera ministra Yingluck Shinawatra, destituida en 2014, pertenece a esta minoría).

Los chinos representan el 11 por ciento de la población de Tailandia y, al igual que en Malaysia (40 %) y Singapur (95 %), desde su llegada se integraron rápidamente y dinamizaron el comercio y los negocios.

El "Chinatown" de Bangkok, situado al sur del Gran Palacio, en la ribera del caudaloso río Chao Phraya, se mantiene activo con estrechas callejuelas de los típicos pequeños comercios, muy animadas, pero también conserva viejos edificios y almacenes, templos y escuelas, entorno de los cuales las autoridades locales han señalado algunos itinerarios turísticos.


El mejor ejemplo de este carácter emprendedor, sacrificado y resiliente es el asentamiento chino de Arrowtown, por el que pasaron (junto con otros asentamientos menores de la zona) varios miles de trabajadores chinos entre 1860 y 1880, atraídos por el descubrimiento de un importante yacimiento de oro (en plena "fiebre del oro", fenómeno de la época que también fue notable en Estados Unidos y Australia).

A diferencia del clásico "Chinatown", los mineros chinos, procedentes de la provincia de Guangdong, construyeron primero barracas, y más tarde pequeñas cabañas de piedra para resistir el duro invierno de Nueva Zelanda, el país más septentrional de esta parte del mundo, en agudo contraste con el clima subtropical de procedencia.

La comunidad china trabajó duro e incluso dispuso de algunos líderes comunitarios, como el pequeño comerciante y banquero Ah Lum, cuya vivienda-almacén fue el centro de la comunidad. No obstante, la dureza del trabajo y la discriminación legal, social y racial de que fueron objeto (y por la que el gobierno neozelandés pidió disculpas en 2012) forzó la marcha de la mayoría.

Sin embargo, algunos y algunas se quedaron y junto con los emigrantes llegados desde 1945 forman hoy el 11 por ciento de la población, y sirven de puente para la creciente llegada de turistas y nuevos residentes de la China continental, algunos de los cuales, a diferencia de los trabajadores de entonces, disponen de todo tipo de facilidades para adquirir mansiones e invertir en negocios locales.

Ya en 1982 el gobierno de Nueva Zelanda inició la reconstrucción y excavación del antiguo asentamiento chino, cuya singularidad cultural y histórica ha atraído una importante y notable número de visitantes, entre los que destaca Jia Qinglin en 2012, por entonces el número 4 del gobierno chino.

Junto con la reconstrucción de la colonia minera de Arrowtown, hoy un atractivo espacio comercial con cierto aire de "far west", y en cuyo río todavía aparece oro en pequeñísimas cantidades (y es posible encontrar buscadores en sus orillas), forman el espacio cultural más importante de una zona cuyo principal atractivo son sus impresionantes espacios naturales.



Durante el gobierno de los "shogun" (gobernadores) Tokugawa, entre los siglos XVII y XIX, Japón prohibió la entrada de extranjeros, y sólo autorizó el comercio exterior regular con dos naciones (China y Holanda) en un único puerto, Nagasaki, en la isla de Kyushu. 

Los comerciantes chinos establecieron una pequeña colonia, probablemente el primer "Chinatown" moderno, en la preciosa bahía de la ciudad, justo al lado del establecimiento holandés de la isla artificial de Dejima. 

La proximidad cultural y, sobre todo, religiosa entre chinos y japoneses (el budismo llegó hasta Japón desde China) facilitó cierta influencia china fuera de los límites de la ciudad (por ejemplo, el templo Sofuku-ji, y el puente Megane-bashi), a pesar de los estrictos controles de acceso existentes. 

Esta influencia ha dejado un legado cultural importante en la ciudad, en forma de templos y puentes, que es recordado en el excelente museo local. El Chinatown de Nagasaki sigue existiendo hoy en día como atracción comercial y gastronómica, y también turística, con una bonita decoración tradicional y moderna, y un pequeño pero muy evocador templo budista.


Tras la apertura comercial forzada por una flota militar estadounidense dirigida por el comodoro Mathew Perry, el año 1853, en Uraga, no muy lejos de allí, Yokohama, en la prefectura de Kanagawa (vecina de Tokyo) se convirtió, junto con Kobe y Nagasaki, en el principal asentamiento internacional en Japón. 

Los chinos se establecieron en la ciudad hacia 1859 y su presencia, de perfil fundamentalmente comercial, se vio afectada por los altibajos de la relación chino japonesa (guerras de 1895, 1932 y 1937-45, victoria comunista y reconocimiento de Taiwán en 1949, restablecimiento de relaciones con la República Popular en 1972).

El barrio chino está situado muy cerca de la bahía y del antiguo muelle principal, hoy parque Yamashita, y no muy lejos del barrio internacional francobritánico del distrito Yamate, en las colinas, con viviendas, mansiones, iglesias y parques de estilo occidental excelentemente conservados. 

El "Chinatown" destaca por sus comercios, bazares y tiendas (no todos de cultura china) y las 5 espectaculares puertas ceremoniales que señalan su perímetro



El "Chinatown" de la capital federal de Estados Unidos estuvo situado en la cercana Pennsylvania Avenue desde el siglo XIX, pero fue trasladado hasta su actual ubicación hacia 1930, por la expansión del distrito gubernamental.
 
La población de origen chino, cuya diáspora en el siglo XIX tuvo Norteamérica como uno de sus principales destinos, ha disminuido progresivamente desde los años 60 por varios motivos (disturbios raciales, inseguridad, costes) y en la actualidad apenas representa el 20 % del total del barrio.

El arco de entrada fue construido en 1986 para celebrar el hermanamiento con Beijing. La zona, muy cerca de los escasos restos de la ciudad histórica de Washington DC (que incluyen, por ejemplo, el Teatro Ford, donde fue asesinado el presidente Abraham Lincoln) está ocupada hoy principalmente por restaurantes (chinos, por supuesto)





El "Museo de los Chinos de Ultramar" ("Overseas Chinese Museum", o "Huaqiao Bowuguan") en la ciudad de Xiamen, Fujian, ofrece una muestra completísima y muy didáctica de uno de los fenómenos migratorios más interesantes y característicos de los siglos XIX-XX, el desplazamiento masivo de emigrantes chinos hacia América, Europa y el sudeste de Asia, coincidente con la apertura comercial y social del hasta entonces cerrado "Reino del Centro".

El museo, el mejor de China en su especialidad según los expertos, fue fundado con la aportación inicial del prestigioso empresario y mecenas cultural y educativo Tan Kah Kee (Chen Jiageng, ver foto final), fundador de las Universidades de Xiamen (una de las más importantes de China) y Jimei, nacido en Xiamen, y emigrante él mismo de origen "han" enriquecido en Singapur. Fujian es conocida por sus flujos de migración desde el siglo XVII (la isla de Taiwán fue colonizada por habitantes del sur de esta provincia china).

La muestra explica mediante documentos, fotografías, maquetas, grupos escultóricos y datos históricos y estadísticos (fundamentalmente, en mandarín) el impacto de la llegada masiva de chinos en los territorios de destino, su participación en grandes obras públicas (la construcción de los ferrocarriles de Estados Unidos y Canadá, por ejemplo), la creación de barrios propios (los populares "barrios chinos" o "Chinatown's") con sus propias asociaciones, escuelas, comercios o periódicos, y la aparición de personajes de origen chino destacados en los campos de la ciencia, la cultura o la política.

El Museo ocupa un elegante edificio en el sur de la isla de Xiamen, en el estilo mixto "minnan" (fujianés del sur) con toques occidentales muy del gusto de su fundador, que también es el predominante en los edificios principales de las Universidades de Xiamen y Jimei.

Por otra parte, la vecina isla Kinmen (Quemoy, en lengua minnan), territorio controlado por la República de Taiwán desde 1949, alberga también espacios bien cuidados de memoria migratoria.


"Old Town" de Shuitou, en las islas Kinmen (Taiwan), situadas frente a Xiamen, donde se encuentra un pequeño museo de la emigración china hacia el sudeste asiático (abajo)



Por ejemplo, la "old town" de Shuitou, en el suroeste, muestra, en sus tranquilas calles, sin apenas vehículos, elegantes mansiones "western old style" (en terminología local), entorno de la "Deyue Tower", que incluyen un pequeño museo dedicado a la emigración en la antigua escuela primaria.

Estas viviendas están inspiradas en la arquitectura europea del período de las concesiones (ver, por ejemplo, Gulangyu, en Xiamen, Wudadao en Tianjin, o Badaguan,en Qingdao), y fueron construidas por antiguos inmigrantes enriquecidos en el sureste asiático (Indonesia, Malasia y Tailandia), El estilo occidental se combina combinadas con viviendas del periodo Qing en estilo minnan, algunas bien restauradas y conservadas, y todavía habitadas (o en alquiler turístico).

Este estilo (minnan), en el que sobresalen el remate saliente del tejado de dos aguas, llamado "alas de golondrina") fue usado también en la majestuosa villa de Shanhou, en un precioso y tranquilo paraje natural en el noreste, por otro emigrante fujianés enriquecido en el extranjero.

Se trata, en realidad, de un complejo de viviendas de la familia local Wang, enriquecida en Japón con las finanzas, que tardó 20 años en construirse, hasta 1900 y luego fue abandonado progresivamente por la familia y, finalmente, luce hoy restaurado por las autoridades locales. Sin embargo, hay viviendas minnan y" western old style" repartidas por toda la isla, algunas sorprendentes, como la del pueblo de Beishan (noroeste), hoy abandonada, y que todavía muestra los impactos de bala de la batalla de Guningtou (1949)
 
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