Sociedad 2 - Anlari Blog

Vaya al Contenido

Menu Principal:

Japón


EN EL CENTRO DEL REVISIONISMO HISTÓRICO JAPONÉS: EL CONTROVERTIDO SANTUARIO SINTOÍSTA DE YASUKUNI (1ª parte). De paso en Tokyo (segunda visita), sentí curiosidad por visitar el controvertido santuario sintoísta de Yasukuni Jinja, origen de graves crisis diplomáticas entre Japón y sus vecinos por su discutida interpretación del papel de los militares japoneses en los conflictos bélicos asiáticos entre 1895 y 1945.

Quería conocer y valorar por mí mismo el alcance real del revisionismo histórico japonés, especialmente tras conocer en septiembre el Memorial por las víctimas de la guerra biológica del Ejército Imperial Japonés en el antiguo cuartel de la siniestra Unidad 731, en Ha'erbin, noreste de China, y comprobar posteriormente en documentos fehacientes del gobierno de los Estados Unidos la veracidad de los crímenes contra la humanidad cometidos allí. Crímenes que son omitidos en casi todos los libros de historia japoneses y negados por el gobierno japonés mediante tecnicismos legales (podéis ver un apunte de mi blog, en mi página de Facebook),

Tras visitar Yasukuni, especialmente el Museo Yashukan dentro del mismo recinto, y después de revisar documentación independiente de internet sobre los revisionistas japoneses, mi conclusión no puede ser otra: hay una voluntad deliberada de ocultar, negar o justificar las agresiones militares (Corea 1910, China 1937), la tortura o esclavización laboral o sexual de civiles, el maltrato de prisioneros, las masacres indiscriminadas (Nanjing 1937, Lüshun 1895) y los atroces crímenes contra la humanidad de la Unidad 731 en Ha'erbin (1932-1945).

Esta negación se complementa con el enaltecimiento de quienes las cometieron, que forman parte del llamado "registro de almas" de Yasukuni como "deidades", junto con unos 2'5 millones de soldados y civiles. Este enaltecimiento es particularmente penoso en el caso de los 14 criminales de guerra "clase A" condenados en los "juicios de Tokyo" de 1946, entre los cuales estaban los jefes militares responsables de la creación de la Unidad 731, que disponen de una vitrina propia en Yashukan.

Este enaltecimiento, que debe ser especialmente penoso para las víctimas y sus familiares, tiene su punto culminante fuera del edificio, en una parte poco visitada de los jardines, donde pude encontrar un memorial dedicado a la ominosa "Kempeitai", la policía militar y política japonesa, con funciones y métodos parecidos a la Gestapo alemana, responsable de torturas, asesinatos y de la llamada "transferencia especial" de presos para experimentación biológica en Ha'erbin.

El museo Yashukan de Yasukuni reproduce los mismos conceptos e ideas utilizadas por los militaristas japoneses del primer tercio del siglo XX para justificar sus acciones (el espacio de prosperidad asiático y el imperialismo occidental-omitiendo el propio-, la necesidad de materias primas, la "provocación exterior"......). El museo también incluye una inquietante exhibición de armas de la Segunda Guerra Mundial, que cuesta situar en un espacio religioso. 

Hay que destacar, no obstante, la excelente y emotiva colección de cartas y objetos personales de soldados, enfermeras y asistentes civiles fallecidos durante el conflicto.

El contraste entre el contenido del Museo y el resto del santuario es muy acusado, especialmente cuando se contempla el bellísimo jardín japonés "Shinchi Teien", con mujeres paseando entre casas de té con vestido tradicional, o la elegante arquitectura del pabellón principal "Haiden", o el interesante recinto para combates de sumo, o el sugerente escenario de teatro tradicional "no" "Nogakudo"

EN EL CENTRO DEL REVISIONISMO HISTÓRICO JAPONÉS: EL CONTROVERTIDO SANTUARIO SINTOÍSTA DE YASUKUNI (2ª parte). Como complemento a mi explicación sobre Yasukuni, algunos apuntes (inquietantes) sobre las razones de la controversia actual. No es fácil separar el uso político del trasfondo cultural, educativo y religioso del revisionismo histórico en Japón.

Por una parte, el "lobby" revisionista "Nihon Kaigi" ("Japan Conference") tiene un peso importante en el gobierno y el grupo parlamentario del Partido Liberal Democrático, grupo conservador hegemónico en la democracia japonesa reciente. Los tres últimos primeros ministros (Koizumi, Aso y Abe) forman o han formado parte del grupo, y dos de ellos (Koizumi y Abe) han visitado varias veces el templo de Yasukuni para honrar a los caídos, generando graves conflictos diplomáticos con Corea y China. Al menos 15 de los 18 miembros del gobierno en 2014 pertenecían o habían pertenecido al citado lobby.

El revisionismo también es muy influyente en sectores académicos, educativos, jurídicos y, sobre todo, religiosos. La "deificación" de los crimínales de guerra "clase A" en Yasukuni fue impulsada por el jefe de la congregación en 1978, y el actual "abad" apoya con entusiasmo el discurso revisionista. El jefe de la congregación del monasterio de Iseshima, el más importante de Japón, aparece en las lista del lobby "Nihon Kaigi". 

La religión sintoísta, cuyos pilares son la purificación, el ascetismo y la relación con la naturaleza (como pude comprobar recientemente en Kumano Kodo) está íntimamente unida con los discursos sobre el origen de la nación japonesa (fue religión de Estado hasta 1945, y algunos sectores de "Nihon Kaigi" reclaman su restauración). El sintoísmo establece que debe honrarse sin distinciones a los caídos "en defensa" de Japón.

Sobre esta base, otras asociaciones como "Atarashii Rekishi Kyokasho" ("Japanese Society for History Textbook Reform) proponen libros escolares negacionistas (por ejemplo, definen la masacre de Nanjing como "incidente"), para recuperar el orgullo nacional, a pesar de que la mayor parte de los crímenes de guerra japoneses apenas se explican o se tratan de manera muy tibia en la enseñanza secundaria. n Japón no existe una legislación de protección de la víctima que sancione el negacionisno, como en la mayor parte de Europa, por lo que los tribunales amparan estos escritos basándose en la libertad de expresión.

Obviamente, la tensión con China no es ajena al crecimiento de estos sentimientos, y tampoco China es precisamente modélica en su trato con la historia, especialmente con la propia (por ejemplo, la hambruna y las muertes causadas por el Gran Salto Adelante o la Revolución Cultural), por lo que es previsible que este combate ideológico continúe, para escarnio de las víctimas.


EL MEMORIAL POR LA PAZ DE OKINAWA. Ente abril y junio de 1945, la isla de Okinawa fue escenario de una de las batallas más horribles jamás vistas por el ser humano. El feroz e indiscriminado bombardeo anglonorteamericano, respondido por los japoneses mediante el ataque masivo de aviones suicidas "kamikaze", el uso de la población civil como "escudos humanos" y "bombas humanas" (incluyendo niños y gente mayor) y, finalmente, el asesinato o suicidio forzado de sus habitantes causó más de 220.000 muertos (la mitad, civiles), innumerables heridos (con el mayor número de casos de trastornos mentales o "fatiga de guerra" nunca visto en combate) y la parte sur de la isla completamente arrasada.

Por esa razón, el gobierno local de Okinawa ha erigido un extraordinario memorial por la paz en el lugar donde finalizó la batalla, los alrededores de la colina Mabuni, paradójicamente hoyu un bellísimo y tranquilo paraje de bosques tropicales, acantilados y parques donde se recuerda por igual a todas las víctimas, pero especialmente a la población civil local, cuyo atroz sufrimiento, atrapada entre dos fuegos, escondida en cuevas, despreciada por los japoneses, sin un lugar donde ir, supera cualquier descripción posible.

El didáctico Museo (donde no está permitido hacer fotos) está rodeado por un cuidado parque, con grandes explanadas, innumerables estatuas y cenotafios, un espacio plurirreligioso, el rincón de la paz (con los nombres escritos de todas las víctimas), y la citada colina Mabuni, donde se agruparon las últimas tropas japonesas, y seguramente el espacio emocionalmente más intenso del lugar, ya todavía pueden encontrarse alguna de las cuevas en las que se refugiaron los habitantes de Okinawa


EL "CORNERSTONE OF PEACE" (piedra angular de la paz) DE OKINAWA. El Memorial de la Paz de Okinawa, que recuerda la terrible batalla que tuvo lugar en esta isla del Pacífico, hace 70 años, entre abril y junio de 1945 ha optado por recordar a todas y cada una de las víctimas, civiles y militares, en una preciosa explanada situada delante del océano.

Al pie de la colina Mabuni, los nombres de todas las personas fallecidas durante esos infernales meses, más de 220 mil, principalmente de Japón, Estados Unidos, Corea (trabajadores forzados por los japoneses) y Gran Bretaña, escritos en cenotafios (monumentos funerarios) de mármol negro son un recordatorio permanente del horror de la guerra, en la misma medida que el impresionante entorno que lo rodea pretende ser una conmemoración de la Paz.
El Memorial dispone de un programa informático, disponible en varios idiomas, y accesible para todos los visitantes, con el que es posible localizar cualquiera de los nombres escritos en la explanada.

Hice la prueba con el único nombre que recordaba vagamente asociado con la batalla, el periodista y corresponsal de guerra norteamericano Ernest Pyle, premio Pulitzer en 1944 por sus crónicas de la guerra en Europa, centradas en el compañerismo y el sufrimiento de los soldados, más que en las tácticas de combate. Lo había conocido y leído en relación con las extraordinarias series de TV de la productora HBO, "Band of Brothers" y "The Pacific" (cuyo capítulo 9 está precisamente dedicado a la batalla de Okinawa). Gracias al programa pude localizarlo. Poco después, supe que había muerto en la isla de Iejima, al noroeste de Okinawa, mientras trabajaba como periodista siguiendo a los "marines". Allí tiene dedicado un monumento.
 
 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal