Tianjin - Anlari Blog

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China

La ciudad de Tianjin (天津市), romanizada inicialmente como Tientsin (en transcripción Wade-Gilles), adquirió importancia estratégica como puerto (y puerta) de entrada de la capital, Beijing, desde el sur, durante las dinastías Ming (1365-1644) y Qing (1644-1911).

Sin embargo, la actual megalópolis (15 millones y medio de habitantes según el censo de 2015) ha adquirido perfil propio como municipalidad independiente y zona de libre comercio y sus habitantes defienden su idiosincrasia (idiomática, cultural, gastronómica) a pesar de que comparten con la poderosa ciudad vecina (distante apenas 139 km, 35 minutos en tren de alta velocidad) las mismas ventajas e inconvenientes, como la insufrible nube tóxica invernal, que supera hasta 10 veces el máximo tolerable en micropartículas contaminantes 2.5.

No obstante, el desarrollo urbano de Tianjin, que alcanzó categoría de gran urbe con la colonización extranjera de los siglos XIX y XX, no puede entenderse, desde una perspectiva histórica y económica, sin comprender la posición geoestratégica que ocupa en relación con la capital.

Además de zona de paso del Gran Canal Beijing-Hangzhou, via principal del comercio fluvial interior en el pasado preindustrial, la zona de Tianjin era y sigue siendo también puerta de entrada del comercio marítimo procedente del Golfo de Bohai, cuyo destino principal es el propio eje Tianjin-Beijing, a través de su vía de entrada hacia el interior, el rio Hai (o Haihe).

Puerto estratégico y ciudad en disputa

En las tranquilas riberas de este río se asentaron la ciudad china antigua y, sucesivamente, los barrios coloniales o concesiones internacionales (hasta 8), de cuya ecléctica y variopinta arquitectura occidental quedan hoy abundantes restos de interés, la mayor parte de ellos brillantemente restaurados y reutilizados, restos que, al igual que en otras ciudades colonizadas (Harbin, Dalian, Qingdao, Xiamen o Guangzhou, entre otras, crean un interesante contraste visual con las edificaciones más modernas.

Según las referencias históricas consultadas, el nombre de Tianjin (literalmente, "vado del cielo") le fue otorgado por el tercer emperador "ming", Yongle, principal promotor de la Ciudad Prohibida de Beijing. 

Esta ciudad, que ya era capital durante la precedente dinastía mongola de los Yuan (1271-1368), fue y ha sido desde entonces el centro político del país unificado, durante más de 700 años (con breves excepciones en Nanjing), lo que ha determinado también el destino histórico de Tianjin.

La ciudad de Tianjin fue amurallada en los inicios del siglo XV (1404), y junto con otros núcleos urbanos de la zona (como Yangliuqing, donde se encuentra la fascinante casa de la familia Shi), fue creciendo y convirtiéndose, durante la dinastía Qing, en centro administrativo, comercial y de transporte y fortaleza militar

Aparte de la citada casa Shi, Tianjin apenas conserva restos originales de aquella época, ya que la ciudad antigua fue prácticamente arrasada en la batalla de Tianjin (1900), durante la guerra de los Bóxers (1899-1900), cuyo episodio más célebre, pero no el más cruento, fue el sitio de las legaciones extranjeras de Beijing.

Sin embargo, los templos más populares y alguna de las puertas de la ciudad fueron restaurados en los mismos o cercanos emplazamientos y, tras la indiferencia, sino hostilidad, del oscuro período de la Revolución Cultural, la ciudad ha recuperado como zona comercial lo poco que quedaba de la ciudad antigua, con nuevas edificaciones de estilo tradicional.

El resto de la ciudad muestra un abundante patrimonio histórico heredado del período de las concesiones internacionales (1860-1947), en buena parte restaurado, que dota a la ciudad de una personalidad singular. 

Este controvertido período colonial supuso una apertura comercial generalizada, pero forzada por Gran Bretaña y Francia, y puso de manifiesto la inferioridad tecnológica y militar de la dinastía Qing, que, tras varios siglos de aislamiento, y debilitada por la corrupción y la extensión de sus fronteras hacia el Oeste (Xinjiang y el Tibet), no pudo impedir la presencia extranjera, impuesta por los llamados "tratados desiguales" y el control de barrios enteros en unos 80 puertos fluviales y marítimos del país

Aunque la historiografía oficial china considera genéricamente y más que justificadamente esta presencia como "imperialista", y no fueron pocos los episodios de imposición cultural, privilegios de extraterritorialidad, violencia injustificada y racismo, lo cierto es que la llegada de extranjeros contribuyó también a modernizar las infraestructuras urbanas y de transporte terrestre y marítimo, la sanidad, la educación e incluso la tecnología militar

Este fue, por ejemplo, el caso de Tianjin, cuyas murallas fueron reforzadas según criterios de ingeniería occidental bajo la dirección del militar e ingeniero británico Charles Gordon, alias "El Chino". Gordon, uno de los héroes británicos más populares del siglo XIX (murió sitiado Khartoum, Sudán, en 1885) había colaborado con el Ejército imperial chino en la derrota de la rebelión Taiping (1850-1864), uno de los episodios más oscuros, desconocidos y fascinantes de la historia china, por lo que fue nombrado capitán general (tidu) del ejército imperial, con grado honorífico.

El buen trabajo del británico Gordon con las murallas de la ciudad china de Tianjin dificultó enormemente el asedio de sus compatriotas y de las restantes fuerzas internacionales el mes de julio de 1900, durante la guerra bóxer. 







El mapa de la izquierda señala la localización de las 8 concesiones internacionales 
de la ciudad de Tianjin (1860-1947), divididas por el rió Hai (Haihe). 
La principal herencia histórica de aquel período se concentra en la decana zona 
francobritánica. La foto corresponde a la firma del Protocolo Bóxer (1901), que 
otorgó las tres últimas concesiones (Bélgica, Italia y Austria-Hungría). La flecha 
indica al embajador español en Beijing, Bernardo de Cologán, decano del cuerpo 
diplomático, que firmó el protocolo, a pesar de carecer de concesiones 
en China, como víctima del asedio de 55 días (1900) a las legaciones 




A la izquierda, el general británico Charles George Gordon con
uniforme de "tidu", capitán general del Ejército Imperial chino



Vistas de los únicos restos que se conservan de los históricos fuertes de Dagu, que protegían el 
acceso Tianjin y Beijing, en la desembocadora del río Hai en el golfo de Bohai, al sureste de Tianjin


Imágenes de la campana conmemorativa forjada durante el siglo XIX para celebrar la victoria china 
sobre el cuerpo expedicionario francobritánico en los fuertes de Taku (Dagu), en 1858. La campana, 
cuya localización en los fuertes puede observarse en la fotografía histórica, fue sustraída 
como botín de guerra tras la guerra bóxer, en 1901, y llevada al puerto británico de Portsmouth, 
de donde fue devuelta en 2007 (foto central)


Las fotografías, captadas en el Museo conmemorativo, corresponden a las batallas de Taku de la Segunda Guerra 
del Opio (1858-1860), en concreto, las del lado derecho, la superior izquierda, y las dos inferiores. 
La foto central muestra el desmantelamiento de los fuertes en 1901, tras la guerra bóxer. 
El personaje del centro-izquierda es el príncipe Gong, cuñado de la emperatriz Cixi  y responsable del Zongli 
Yamen, oficina imperial de asuntos exteriores y principal negociador del Protocolo Bóxer (1901)
La tecnología militar occidental también sirvió reforzar las defensas costeras de la ciudad, cuyo eje eran los cinco fuertes ubicados en la desembocadura del Haihe, en el golfo de Bohai, a unos 40 kilómetros de la ciudad antigua. 

En este lugar, el Ejército imperial instaló varios cañones de fabricación alemana, marca Krupp, hacia finales del siglo XIX, igual que en otros puertos internacionales del país, como Xiamen /Amoy.

Los fuertes de Taku o Dagu fueron escenario de tres cruentas batallas durante la Segunda Guerra del opio (1856-1860), entre los años 1858 y 1860. 

En la segunda de llas, el mes de junio de 1859), el Cuerpo Expedicionario francobritánico, que poco después protagonizaría la vergonzosa destrucción del Palacio de Verano (Yuangmingyuan), en Beijing, sufrió una de sus mayores derrotas, en la que percieron más de 500 soldados británicos.

La fuerza expedicionaria acabaría por tomar las cinco fortalezas tras las tres duras batallas, de las que tenemos testimonio fotográfico por el italiano Felix Beato, uno de los primeros fotógrafos de guerra de la historia

Taku, ya con sus formidables cañones "Krupp", fue escenario de una cuarta (y última) batalla el mes de junio del año 1900, durante la guerra de los Bóxers (otro fascinante y casi desconocido episodio bélico del período colonial). 

El llamado "Ejército de las 8 potencias" (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Japón, Alemania, Austria-Hungría, Italia y Rusia) comandado por el almirante británico Sidney, tomó por asalto los fuertes de la ribera meridional, defendidos por el ejército imperial.

El tratado que puso fin a la guerra, conocido como "Protocolo Bóxer" (que también firmó España, en su condición de damnificada por el sitio de las legaciones de Beijing, donde tenía una embajada, a pesar de carecer de concesiones en China), además de añadir nuevas concesiones internacionales a la ciudad (la belga, la italiana y la austro-húngara), impuso el desmantelamiento y destrucción de los fuertes de Taku.

Reconstrucción 
y Memorial

Las ruinas resultantes apenas resistieron el paso del tiempo, y los muros supervivientes de la fortaleza meridional sufrieron un lento deterioro en el distrito de Baihe y quedaron engullidos por el macropuerto de la ciudad (el 7º de China por movimiento de mercancías).

Sin embargo, el resurgir económico del país y la recuperación del orgullo nacional favoreció la construcción de un moderno memorial, a principios del siglo XXI. 

El lujo constructivo y la abundancia de interesantes materiales procedentes de las excavaciones del lugar (cañones, armas, objetos personales), junto con maquetas, documentos y fotografías, contrasta con el inevitable tono propagandístico de las explicaciones históricas. 

La instalación incluye, en el exterior, los únicos restos que se conservan de los muros de la principal fortaleza meridional.

La devolución, por parte de las autoridades del puerto de Portsmouth (Gran Bretaña), el año 2007, de una campana conmemorativa de la victoria china de 1860, sustraída tras la guerra bóxer, añadió fuerza simbólica y contenido pedagógico al lugar. 

La devolución, un acto de alto valor simbólico (e interés diplomático mutuo), fue convenientemente celebrada, como indican las fotografías del lado izquierdo. La campana ocupa hoy un lugar preferente en la parte final de la exposición, lo que realza el doble objetivo buscado, una cierta restauración del orgullo nacional, y el acercamiento entre dos naciones con heridas históricas aún sin cerrar.

El importe de la tarifa de acceso es 30 CNY (unos 4 euros). Su principal inconveniente es, sin embargo, la distancia desde el centro de la ciudad (unos 40 kilómetros, aproximadamente una hora en coche), la falta de transporte público y la ausencia de otros atractivos en una zona habitualmente muy contaminada por la proximidad del puerto.

  
A la izquierda, edificio principal del Museo conmemorativo de los fuertes de Dagu, en Tianjin, diciembre de 2016. A la derecha, fotografías de la batalla de Tianiin,
durante la guerra de los Bóxers, tomadas entre junio y julio del año 1900, y extraídas, junto con el dibujo de los soldados de los diferentes ejércitos integrantes de la
fuerza multinacional, y el mapa de la expedición, del libro "The Boxer rebellion and the great game in China". Este ensayo, junto con "The Opium War" y "The boxer
rebellion", aportan los principales datos históricos de este artículo

El centro histórico de la ciudad de Tianjin conserva, por contraste con Taku y la antigua ciudad amurallada china, un enorme y bien restaurado patrimonio arquitectónico del período de las concesiones, sin duda, uno de los mejores de China (junto con Ha'erbin, Dalian y Lüshunkou, en el norte, Qingdao, Shanghai y Lushan en el centro, y Xiamen/Gulangyu, Macao y Guangzhou/Shamian en el sur).

Las autoridades locales y la iniciativa privada han acertado, sin duda, no sólo restaurando los edificios de variada arquitectura de estilo occidental (principalmente, voluminosas construcciones neoclásicas y renacentistas, aunque también pequeñas mansiones de estilo "colonial"), sino asignándoles un uso público (bancos, hoteles, restaurantes, museos, oficinas turísticas), lo que facilita su conservación. 

Además, la mayor parte de ellos han sido declarados patrimonio histórico y se encuentran bajo protección (y regulación) pública

Las principales aglomeraciones de arquitectura colonial están situadas en las zonas que ocupaban las antiguas concesiones francesa y británica, al sur de la ciudad amurallada, en la ribera occidental del río Hai (Haihe), pegadas al desaparecido puerto, que luce hoy convertido en un bellísimo paseo fluvial.

Los enormes edificios bancarios y de oficinas se agrupan en continuidad, flanqueando, Norte-Sur, la calle Jiefang (Jiefang Lu), donde sobresalen, por magnificencia, las moles neoclásicas de las sedes bancarias, y, por valor histórico, la administración de Correos de la concesión francesa, y el mítico Hotel Astor. 

Este hotel alcanzó fama como lujosa sede de bailes, banquetes, espionajes y conspiraciones, el lugar preferido de Pu Yi, el Último Emperador, para bailar (y cantar) durante su estancia en Tianjin (1924-1932).

La mayor parte de estos edificios fueron construidos en el primer tercio del siglo XX, tras la destrucción de la mayor parte de la concesión francobritánica por el asedio de las tropas imperiales y las bandas bóxer, que acaeció durante la batalla de Tianjin, en 1900..







Antiguas sedes bancarias y empresariales y mansiones construidas durante el primer tercio del siglo XX 
en las antiguas concesiones británica y francesa de Tianjin, en la actual calle Jiefang, cerca del río Hai. Noviembre 2014


Edificios de arquitectura occidental en la calle JIefang y alrededores. 
La fotografía inferior central corresponde al mítico Hotel Astor. Noviembre 2014



Mansiones restauradas del período colonial, primer tercio del siglo XX, en Wudadao. Noviembre 2014, Diciembre 2016.


"China Castle Ancient Museum", Wudadao, Noviembre 2014, Diciembre 2016


Imáganes de diferentes mansiones, en Wudadao. En el centro, arriba,
fachada norte del edificio Minyuan. Noviembre 2014, Diciembre 2016.


Edificios de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Tianjin, antigua sede de la 
Escuela Superior de Comercio francesa, al sur de Wudadao. Diciembre 2016


Wudadao

El otro centro de interés histórico y arquitectónico de las antiguas concesiones francobritánicas es el barrio residencial de Wudadao, situado unos 2 kilómetros al sur del principal tramo de la calle Jiefang.

En Wudadao (五大道literalmente, Cinco Grandes Avenidas), las mansiones coloniales de bellos porches y amplios ventanales, de dos y tres plantas, en su mayoría restauradas y en activo como edificios de oficinas, se alternan con edificaciones nuevas de planta similar y centros comerciales y de restauración, cuyo emblema y centro de referencia es el edificio Minyuan.

Esta colorida edificación de imitación neoclásica, donde está el centro de información, y en la que pueden encontrarse salas de exposiciones, oficinas y buenos locales de restauración, dispone en su interior de una pista de atletismo con material sintético de alta calidad, por la que suelen ejercitarse vecinos de todas las edades.

Wudadao era, en su período de apogeo (años 10 a 30 del siglo XX), zona residencial de profesores, diplomáticos y empresarios occidentales, y hombres de negocios y altos funcionarios chinos, pero también de trabajadores menos cualificados, que vivían en casas de apartamentos más modestas, de 2 y 3 plantas.

Su residente occidental más famoso, nacido además en la ciudad, fue el campeón olímpico, profesor, enfermero y misionero escocés Eric Liddell, sobre el que se facilita una pequeña reseña en pieza aparte. 

Liddell, cuya austeridad contrastaba con el lujo de algunas de las mansiones cercanas, residía en un pequeño edificio de apartamentos de 3 plantas en la actual calle Chongqing (Chongqing Lu)

En Wudadao es posible encontrar, asimismo, una llamativa curiosidad, la casa "China Ancient Castle Museum", cuya fachada exterior aparece decorada con llamativos azulejos, relieves y cerámicas de colores claros, que suscitan una lejana evocación "gaudiniana". 

Esta edificación, probablemente la atracción más fotografiada por el público local, acoge una oportuna tienda de souvenirs cuyo estilo predominante puede presumirse con facilidad

Muy cerca, el recinto de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Tianjin, antigua sede de la Escuela Superior de Comercio durante la administración colonial francesa, permite ilustrar el cambio de modelo en la educación superior que se extendió en China entre el final del imperio y el inicio de la República.

Este nuevo modelo educativo, auspiciado por la hegemonía del imperialismo occidental y japonés, pero asumido por buena parte de las élites chinas, sustituyó el tradicionalismo confuciano por la formación científica y racionalista. 

Tianjin, precisamente, fue pionera en este proceso de cambio: uno de sus ciudadanos más ilustres, Gao Lingwen, fundó y impulsó en los inicios del siglo XX las primeras escuelas secundarias, entre ellas, la "Bell Tower Middle School (铃铛阁中学)"

El recinto de la antigua Escuela Superior de Comercio ocupa un amplio espacio al sur de Wudadao. Tras la sede principal, un formidable edificio de ladrillo rojo y gris de estilo predominantemente renacentista francés, con toques neoclásicos en la fachada (aunque, en realidad, tal mezcla debería ser clasificada de "ecléctica), se encuentran otros edificios para aulas, oficinas, residencias, capillas, comedores, parques y zonas de deportes, algunos restaurados, otros de nueva planta. 

El lugar, a pesar de su aspecto "retro", luce muy animado por la presencia de estudiantes y profesores universitarios de varios idiomas modernos (incluido un departamento de español)




Interior y exterior de la Catedral católica de San José, cerca de Nanjing Lu,
Tianjin, diciembre de 2016.

El visitante puede encontrar lugares de interés asociados con el período colonial en otras zonas de la ciudad. Cerca de la calle Nanjing (Nanjing Lu), uno de los ejes comerciales de la ciudad, la antigua catedral católica de San José, construida por los franceses dentro de los límites de su antigua concesión, ilustra como pocas el legado de aquel período convulso, en el que la presencia cristiana originó no pocos conflictos.

Sin embargo, la iglesia, en activo, como otras comunidades cristianas en China, está integrada pacíficamente en su entorno, y su bella elegancia barroca aporta un interesante contraste con el insulso gigantismo circundante.

Al igual que otros templos católicos repartidos por el país (como la Catedral del Sagrado Corazón, en Guangzhou, la Catedral de la Inmaculada Concepción y la iglesia de San Miguel, en Beijing, o la Catedral de San Miguel, en Qingdao), y por contraste con la intensa austeridad de las iglesias evangélicas, la Catedral de San José se muestra brillantemente ornamentada, tanto por dentro como por fuera. 

Al impactante lujo arquitectónico contribuyen los altos campanarios (casi 50 metros de altura) y el considerable volumen de las tres naves principales

El edificio, ampliamente restaurado en los años 80 del siglo pasado, llama la atención por su eclectismo. La fachada combina franjas de ladrillo rojizo y claro, y los dos campanarios están culminados por sendas cúpulas de tejas metálicas verdosas en forma de cebolla, que recuerdan la singularidad de los lugares de culto ortodoxos, como la catedral de Santa Sofía de Ha'erbin (Heilongjiang).

El interior, a diferencia del oscuro dramatismo de las viejas iglesias europeas, ofrece un relajante decorado de colores claros (verdes azulados y marrones "beige" en tonos casi "pastel"), fácil de vincular con sus parientes, también católicas, de Macao. 

No obstante, el templo de Tianjin no prescinde de la imaginería propia del catolicismo barroco (estatuas, cuadros, vidrieras), aunque combinada con artilugios más contemporáneas (como pantallas planas en algunas columnas)


Al este, la antigua residencia del Emperador Pu Yi ofrece al visitante una de las mayores singularidades históricas y arquitectónicas de Tianjin. La atracción, hoy museo, también conocida como "Jing Yuan", o Jardín de la Serenidad, está situada dentro del distrito que en el pasado estuvo bajo administración japonesa y consiste en una bella mansión principal, cuyo estilo es definido como "español" (por sus similitudes con las haciendas latinoamericanas y californianas, como los porches frontales), y algunos edificios auxiliares y jardines de roca.

Pu Yi, el último emperador de la dinastía "Qing", residió allí durante 8 años (1925-1932), bajo protección japonesa, con su esposa Wanrong y su primera concubina Wenxiu, tras ser expulsado de la Ciudad Prohibida de Beijing por una revuelta militar antimanchú. Según todas las crónicas, el joven Aisin Gioro Pu Yi (19 años), ocupó su tiempo divirtiéndose, atendiendo visitas, bailando (y cantando) con frecuencia en el céntrico Hotel Astor y, finalmente, conspirando para recuperar el trono.

Al parecer, el noble manchú estaba resentido contra los chinos "han" por la campaña antimanchú que le expulsó de palacio, y el posterior saqueo y profanación de la tumba de su tía abuela, la emperatriz viuda Cixi (1928), incidente que, a pesar de sus peticiones, no fue castigado por el Gobierno del Kuomintang. Este resentimiento fue aprovechado posteriormente por los diplomáticos japoneses de Tianjin para convertirle en emperador títere del Estado de Manchukuo (1932), un subterfugio político creado por Japón para encubrir la ocupación y colonización del Dongbei (ver artículo en este mismo blog).


El "Jardín de la Serenidad", residencia del último emperador de China, Pu Yi, entre
1925 y 1932. La mansión, restaurada, se encuentra en la zona este de Tianjin,
en el área de la antigua concesión japonesa.

El Jardín de la Serenidad ha sido restaurado con mimo por las autoridades locales tras años de deterioro y saqueo, en el que sus dependencias fueron modificadas y troceadas sin miramiento, especialmente durante los años de la Revolución Cultural.

Sin embargo, la recuperación y rehabilitación de la mansión, casi milagrosa si se observan (en la sala de exposiciones adjunta) las fotografías del lamentable estado en que se encontraba en los años 70 y 80 del siglo XX, ha valido la pena. Desde los porches y jardines, con su elegante fuente circular central, y las fachadas encaladas en colores cálidos, hasta los salones y las habitaciones del interior, tapizadas en madera y con lujosos muebles de época, todo contribuye a lo que podríamos denominar como experiencia de evocación histórica


El extraordinario teatro de la mansión de la familia Shi, en Yangliuqing (este de Tianjin) decorado en madera y con
amplios ventanales, sin duda, la pieza maestra del lugar. Diciembre 2016


Ahora bien, la mejor experiencia de evocación histórica de Tianjin, en una ciudad con abundancia de ellas, se encuentra en la Mansión de la Familia Shi, para lo que uno debe desplazarse unos 20 kilómetros hacia el este de la ciudad, preferentemente en taxi (o DiDiDaChe, o similar), salvo que se acepte el riesgo de acertar en las complicadas combinaciones de autobús urbano.

Situada en el distrito (y antiguo municipio) de Yangliuqing, próspero centro comercial durante los siglos XVIII y XIX, la "Shi Jia Da Yuan" es un extraordinario legado de arquitectura civil del período "Qing", construida en el siglo XIX, bellamente conservada y restaurada, en la que sobresale una pieza maestra (casi) absoluta, el fascinante teatro de dos pisos con columnas y porches de madera y amplios ventanales que dejan caer de día un haz de luz casi mágica.

Junto con el aledaño jardín de rocas, estanques y porches, y los encantadores pasadizos y patios, la Mansión Shi ofrece sin duda un excelente escenario para la recreación histórica, como atestiguan las innumerables series de televisión y películas filmadas en el lugar. Sin embargo, el lugar no es sólo un "escenario", sino también una pieza de interés histórico y arquitectónico.

Así, además de su extraordinario teatro, la sucesión de pasadizos, patios y pabellones (uno de los cuales contiene un salón de ancestros y un templo dedicado a la diosa Guanyin), contiene una gran riqueza decorativa en estatuas, y relieves en piedra y en madera, entre las que pueden destacarse las tallas empotradas con las paredes porticadas del jardín, con singulares motivos infantiles, a los que el desgaste causado por el paso del tiempo (y por los frecuentes toques de mano, fruto de la superstición) ha añadido un particular encanto.

Para dotar de "calor humano" e interés cultural el lugar, los gestores, que cobran 27 CNY por la entrada, han amueblado algunas de las dependencias (con nueva mención especial para el citado teatro), y en otras han instalado una gran variedad de exposiciones, desde fotografías antiguas y modernas, y árboles genealógicos de familias locales hasta actores de cine clásico chino, procesiones de estandartes, recreaciones de bodas, figuras de animales de alerones de los tejados e incluso un salón "pedagógico" sobre la actual campaña anticorrupción del gobierno central.

El lugar reivindica merecidamente su originalidad, pero la Mansión Shi no es la única muestra excelente de mansión civil de estilo arquitectónico "Qing" que se conserva en China, aunque, sin duda, se encuentra a la altura de sus congéneres. Sin ir muy lejos (y sin agotar la lista), la mansión del Príncipe Gong, en Beijing, o las casas de las familias Wang y Qiao, cerca Pingyao, en la cercana provincia de Shanxi, también proporcionan "emociones fuertes" para los aficionados al arte tradicional, la arquitectura y la historia
  
Mansión de la familia Shi, diciembre 2016.



Vistas de Tianjin (diciembre 2016). Arriba, a la izquierda, y en el centro, fotografías tomadas desde la zona museística 
y administrativa del Parque Renmin, al sur de la ciudad. Abajo, la zona comercial en Nanjing Lu . Arriba, a la derecha, el 
rascacielos "Tianjin Chow Tai Fook Binhai Center", en construcciön, que se convertirá, este año 2017, con 530 metros de altura, 
y más de 100 plantas, en el edificio más alto de la ciudad,


Vistas del Paseo Fluvial del rio Hai, cerca de la antigua concesión italiana, y de la gigantesca plaza situada
delante de la Estación central de Ferrocarril. Noviembre 2014 y septiembre y diciembre 2016.


Arriba, fotografías del sur de la ciudad, y de la nube de contaminación que la cubría en la primera semana del mes 
de diciembre de 2016. En el centro, una imagen captada en el distrito de Bohai, cerca del puerto, la misma semana. 
Abajo, una fotografía de la devastadora explosión que tuvo lugar cerca del puerto el año 2015. A la derecha, medición de la 
contaminación de Tianjin de finales del mes de  noviembre de 2016, en el que destaca el dato de micropartículas 2.5, 
las más perjudiciales para la salud, que superaba ese día en 10 veces la recomendación de la Organización Mundial de la Salud.

Metrópolis

Las reliquias históricas, espacios para la evocación (o la reflexión), la nostalgia, la experiencia estética conviven con mayor o menor equilibrio con los impersonales (salvo excepciones) macroedificios propios de cualquier gran ciudad de Asia Oriental.

No obstante, las antigüedades de estilo occidental dotan a la ciudad de equilibrio, toque personal y singularidad, que es imitada, como sucede con su contraparte local (el estilo Ming-Qing de los templos y las mansiones tradicionales), por otros edificios de nueva construcción, como el citado edificio Minyuan de Wudadao.

Esta tendencia es particularmente brillante en el Paseo Fluvial del río Hai, uno de los grandes logros urbanísticos de Tianjin. En este espacio se alternan moles convencionales de hormigón, acero y vidrio con llamativos edificios con toques neoclásicos, barrocos y renacentistas. 

Un elemento decorativo sobresale en particular, el formidable puente de piedra blanca con remaches dorados y estatuas de formato grecolatino, situado no muy lejos de Jiefang Lu y el Hotel Astor.

Un poco más arriba, el itinerario comprendido entre la restaurada ciudad china antigua, la antigua concesión italiana y la principal estación de ferrocarril de la ciudad constituye uno de los lugares de paseo y compras más entretenido de la ciudad. 

Los muelles empedrados y los puentes iluminados son un gran reclamo para los paseos nocturnos cuando el clima es más agradable (no hay que olvidar el intenso frío que afecta la ciudad entre noviembre y marzo) y en la "zona italiana" hay abundante y variada oferta gastronómica.

Aparentemente es un lugar de paso, pero la monumental plaza situada delante de la estación de ferrocarril, con un gigantesco reloj de aspecto decimonónico, es un espacio con interés intrínseco para el observador (como otros lugares similares de China), por el fascinante y variopinto toque costumbrista que le proporciona el público local.

La actividad comercial, económica, oficial, educativa y turística de la ciudad se concentra en el espacio delimitado por las antiguas concesiones y el recinto amurallado de la ciudad histórica. 

La principal oferta gastronómica también se encuentra en ese espacio, con una significativa presencia de restaurantes japoneses, dado el especial vínculo comercial entre la ciudad y Japón, a pesar de las viejas heridas de la ocupación, aún no cerradas (vínculo especial que también se da en Dalian, Qingdao y Shanghai)

Así, al citado eje ciudad antigua-concesión italiana-estación de ferrocarril puede añadirse el área entorno de la calle Jiefang y el Paseo fluvial del rio Hai; el barrio de Wudadao y zonas aledañas (con abundancia de pequeños establecimientos y franquicias), y, últimamente, la zona comercial, administrativa y museística urbanizada entorno del Renmin Gongyuan (Parque del Pueblo), en el lado sur.

La ciudad no dispone de la red de metro o ferrocarril de cercanías de alta intensidad que le correspondería por su tamaño, situación parecida a la de otras ciudades chinas. Por esta razón el autobús urbano y el taxi (o coche de alquiler con conductor mediante apps telemáticas tipo DiDi DaChe, o similar) son los medios de transporte urbano más apropiados para desplazarse. 

Ahora, una línea de metro une directamente la céntrica estación de ferrocarril principal con el aeropuerto en unos 30 minutos, lo que permite buenas combinaciones de acceso y salida.

Un detalle anecdótico en la simbólica competición entre ciudades medias chinas por construir edificios emblemáticos, principalmente rascacielos, es que Tianiin entrará pronto en el club de metrópolis con edificios de más de 500 metros de altura.

Al este de la ciudad (para compensar el hiperdesarrollo del centro administrativo y comercial y del suroeste portuario) se está construyendo la ciclópea pero estilizada estructura del "Tianjin Chow Tai Fook Binhai Center", que alcanzará los 530 metros de altura, con más de 100 plantas, cuando acaben las obras, el año 2017. 

Esta nueva torre superará el principal mirador actual de la urbe, el "Tianjin World Financial Center", de 337 metros y 76 plantas que, por contraste, se quedará un poco "enano".
 
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